Anonimato a héroes campesinos de la Revolución
Rescatan del anonimato a héroes campesinos de la Revolución
Presenta el Museo Regional de Guerrero exposición de 87 fotografías en blanco y negro, once de ellas inéditas; estarán en exhibición hasta abril próximo.
Notimex
Publicado: 02/02/2011 17:28
México, DF. Una serie de 67 fotografías en blanco y negro captadas entre 1910 y 1920, once de ellas inéditas, rescatan del anonimato a los héroes campesinos que dirigieron la lucha revolucionaria en Guerrero.
Ello forma parte de la exposición “La Revolución en el Sur. Testimonios”, que se presenta en el Museo Regional de Guerrero, en Chilpancingo, donde permanecerá abierta al público hasta abril próximo.
Francisco Herrera, investigador y curador de la exposición organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), comentó que a través de estas fotografías “se busca dar a conocer al público cómo fue la Revolución en el estado, desvelar los rostros de los principales generales zapatistas que encabezaron la lucha, detallar cuáles fueron las regiones y pueblos que se levantaron en armas, y las demandas principales por las que pelearon”.
Una de las imágenes inéditas recuperada para esta muestra es la del general Nabor Mendoza, apodado “Coyote”, cuya gesta inspiró la novela-corrido “El Coyote”, del escritor guerrerense Celedonio Serrano Martínez, en la que narra pasajes y personajes de la lucha armada en esa entidad.
Este personaje revolucionario, nativo de Cuauhlotitlán —municipio de Tlalchapa, región de Tierra Caliente en Guerrero—, murió el 6 de marzo de 1918 en el paraje de El Molino, municipio de Ajuchitlán, en una batalla contra el militar carrancista Cipriano Jaimes.
Las fotografías proceden de colecciones particulares y archivos de instituciones, como el Fondo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH, que prestó la mayoría de imágenes, del Museo Casa de Carranza y los archivos Histórico de la Defensa Nacional, General de la Nación, e Histórico de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Las imágenes son en su mayoría retratos de revolucionarios que aparecen solos o acompañados de sus estados mayores, entre ellos, los generales Heliodoro Castillo, Julio A. Gómez, Julián Blanco, Silvestre G. Mariscal, Crispín Galeana, Pantaleón Añorve, Ignacio Maya, Pedro Saavedra, Rómulo Figueroa, Ambrosio Figueroa y Martín Vicario.
En la muestra destacan también las fotos de dos de los “héroes populares” más importantes para los campesinos guerrerenses: los generales Encarnación Díaz y Jesús H. Salgado.
El primero fue originario de Mayanalán, en Tepecoacuilco, Guerrero, y sobresalió por haber sido el dirigente que precipitó, dos días antes de lo planeado, la Toma de Chilpancingo el 24 de marzo de 1914.
Con ello logró un ataque sorpresivo que le valió el triunfo y darle el territorio guerrerense a la causa revolucionaria zapatista. Fue hecho prisionero y fusilado en 1916.
En la exposición se incluye una toma del general Encarnación Díaz con su estado mayor, que fue maximizada a 16 por 20 pulgadas.
“Él fue uno de los héroes campesinos más importantes que le dio al zapatismo el control del estado y la posibilidad de poner en práctica un gobierno local a favor de los pobres”, señaló Francisco Herrera.
Por su parte, Jesús H. Salgado, originario de Los Sauces, municipio de Teloloapan, Guerrero, destacó por haber sido de los revolucionarios más constantes que no claudicó y que dirigía el movimiento zapatista en el estado.
A pesar del fallecimiento de Emiliano Zapata (abril de 1919), Salgado continuó con la lucha, incluso sin haber posibilidades de triunfo militar, hasta el 14 de febrero de 1920 cuando murió en combate en la sierra.
La muestra se acompaña de una alegoría de la época a través de la exhibición de herramientas campesinas, utensilios de cocina como ollas de barro y cazuelas, sombreros de palma, armas, billetes que expidió el Banco Revolucionario de Guerrero y una carabina 30-30, préstamo de Ricardo Infante Padilla, profesor de la Universidad Autónoma de Guerrero.
Asimismo, al inicio de la exposición se presenta el documental “Memorias de un mexicano”, creado por Carmen Toscano a partir de las filmaciones de su padre Salvador Toscano; fue estrenado en 1950 y presenta personajes relevantes del porfiriato y la Revolución. La cinta forma parte del acervo de la Filmoteca de la UNAM.
Para el montaje de esta exposición fueron primordiales las aportaciones históricas y fotográficas del antropólogo Samuel Villela Flores, de la Dirección de Etnología y Antropología Social, quien junto con Blanca Jiménez Padilla, directora del Centro INAH-Guerrero, es coautor del libro “Los Salmerón”.
“Un siglo de fotografía en Guerrero”, publicado por el Instituto en 1998 y del cual se obtuvieron 11 imágenes para la exposición.
“En este libro se recuperan varios de los testimonios gráficos obtenidos por uno de los mejores fotógrafos del estado, Amando Salmerón, quien al hacer tomas en su estudio o en inmediaciones de Chilapa y Chilpancingo, fue fiel testigo del proceder del gobierno porfirista”, destacó Francisco Hewrrera.
“Y la inconformidad del pueblo, el levantamiento y triunfo revolucionario, la búsqueda de la paz, la democracia y la estabilidad del país”, agregó.
Además, de acuerdo con la investigación del antropólogo Villela, Salmerón —quien falleció el 9 de febrero de 1951 en Chilpancingo— llegó a recibir invitaciones del líder revolucionario Emiliano Zapata para fotografiar campañas y a algunos de los prisioneros.
Otras 14 imágenes de la exposición fueron extraídas de los libros “La Revolución zapatista de Guerrero”, de Renato Ravelo Lecuona; “Crónica de la Revolución en Guerrero”, de Jesús Figueroa Alcocer; “Teloloapan, entre el tezcal y la sal”, de Jesús Guzmán Urióstegui; y “Revolución evolucionista de México”, de Theiner & Janowitzer.
La Jornada, 02 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
En las tablas del teatro universal de mi patria. Teloloapan y la insurgencia suriana

Roberto Ventura Pérez
¿En verdad estamos conmemorando 200 años de nuestra Independencia? ¿Tenemos 200 años de ser mexicanos como se nos ha dicho? Las anteriores interrogantes son algunas de las reflexiones que se hace el historiador Jesús Guzmán Urióstegui en las presentaciones que ha realizado en el estado de Guerrero y en la capital del país al comentar su reciente libro En las tablas del teatro universal de mi patria. Teloloapan y la insurgencia suriana 1810-1821, editado por el ayuntamiento municipal de Teloloapan.
El propósito del libelo de 287 páginas, es ofrecer un acercamiento descriptivo y explicativo, de la manera y forma en que se desarrolló la gesta independentista de 1810 a 1821 en las tierras del llamado Sur, en particular en Teloloapan. Uno de los bastiones fundamentales de la lucha insurgente.
Los dos primeros capítulos del libro los dedica a estudiar la insurgencia suriana, con José María Morelos y Vicente Guerrero al mando, para culminar con la Independencia en la región de Teloloapan. Adicionalmente, se incorporan tres anexos. El primero da a conocer una selección de documentos signados por insurgentes o realistas. El segundo presenta diversos testimonios documentales y bibliográficos del siglo XIX que retratan las negociaciones de paz entre Vicente Guerrero y los virreyes, incluyendo el Abrazo de Acatempa. En el último, se ofrecen varias de las creaciones literarias en verso que sobre el tema al que aludimos fueron publicadas en 1910 en el gustado Romancero de la Independencia, por la imprenta del periódico El Tiempo propiedad del guerrerense Victoriano Agüeros.
Es muy interesante la manera en que el autor reivindica la participación de General Vicente Guerrero en la lucha por la independencia de la nación mexicana, pues el esfuerzo de este imponente líder ha sido minimizado a lo largo de la historia, por su origen humilde y su pensamiento.
En entrevista, el autor señala “el libro versa sobre el papel del sur en la guerra de independencia, del papel de Teloloapan en la misma que fue fundamental; muy a tono con las conmemoraciones y lucha en mucho contra la manipulación. ¿Por qué? Desde las llamadas invitaciones que se hicieron Inicio de las fiestas del Bicentenario, 200 años de nuestra independencia, 200 años de ser orgullosamente mexicanos, ojo, el gobierno federal nos quiere vender esa idea, con una mala interpretación de nuestra historia. Eso es mentira. Porque nuestra Independencia tenemos que conmemorarla en el 2021. Y si nos vamos al reconocimiento de España, nos tenemos que entender hasta el 2036. Pero eso nos importa menos. Importa la alianza que nos generó como nación”.
Agrega el autor “¿por qué nos dicen 200 años de ser mexicanos? Me parece que Felipe Calderón no tiene nada que celebrar en su triste existencia y como presidente menos, por eso le acomoda muy bien decir: Yo fui el presidente que celebró los 200 años de nuestra Independencia, pero está partiendo obviamente de una mentira y una mentira flagrante que habría echársele en cara a cada momento. Es curioso, ningún gobierno estatal, ningún gobierno nacional ha tenido desde hace muchos años, el gusto de vencer en conmemoraciones y celebraciones de un evento a las que realizó ese tan difamado y vilipendiado Porfirio Díaz, él sí supo cómo hacer más fiestas del Centenario gloriosas, pero gloriosas en serio.”
El historiador e investigador de la UNAM señala: “El balance de las conmemoraciones oficiales en el estado de Guerrero en torno al Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, es lamentable. No le dieron la importancia que debiera tener como estado sede, como estado cuna de toda una gesta fundacional de la nación mexicana. Me queda claro que hay un desconocimiento, y cuando lo hay, no se puede integrar estos procesos de revalorización de los acontecimientos históricos. El nuevo texto coloca a las autoridades de Teloloapan como las únicas en todo el estado de Guerrero que se pusieron a trabajar en torno al Bicentenario. La afirmación deriva de que nos invitaron a formar parte de la Comisión del Bicentenario y Centenario de estas guerras a nivel estatal y aprecio que ahí no se hizo absolutamente nada, salvo presentaciones de cantantuchos que ya quisieran tener la mitad de la calidad de otros cantantes guerrerenses”.
De Vicente Guerrero se han dicho mil cosas, señala: “decían que era un rústico, yo lo pondría entre dicho, la mayor gloría que le dan a Guerrero es esa frase patriotera (porque se utiliza nada más en las ceremonias de fiestas patrias) La patria es primero, ¿y luego qué? ¿Qué más dijo? ¿Cuál es su valor? ¿Nada más porque se lo dijo a su padre? ¿Nada más porque el padre le dijo que dejara la lucha y entregara al gobierno español? Habría que darle mucho más mérito de los que se le han reconocido, para mí, junto con Lázaro Cárdenas, fue uno de los dos únicos presidentes de este país cuya base de gobierno ha sido el pueblo, no la aristocracia”.
Al respecto agrega: “Ahí están los testimonios, las pruebas de cuando Guerrero llegó a la Presidencia tenía un proyecto de gobierno bien definido. Eso no les gustó a muchos, entre ellos Lucas Alamán, lo que provocó que lo cercaran, lo cooptaran y lo fusilaran. Guerrero tiene una conciencia de clase diferente a la de Hidalgo y Morelos, porque él era de la negritud, él era mulato, era de los despreciados. Plantea que el poder ya no es para los criollos, ya no es para los leídos y escribidos, el poder es para todo el pueblo en la lucha insurgente. Tiene una capacidad de organización y coordinación esplendida, ataca el mismo día y a la misma hora: Ajuchitlán, Tlapa, Alcozauca, Chilpancingo, Acapulco, por lo que nace el mito de que Vicente Guerrero es un empautado, tiene pacto con el diablo, vuela. Los realistas se dan de topes porque no pueden derrotarlo”.
El autor explica: “En la negociación con Agustín de Iturbide, éste se quería chamaquear a Vicente Guerrero, ofreciéndole un acuerdo desventajoso. Guerrero le dice: sí como no, pero dejémonos de cuentos: o acepta usted la independencia o ya no volvemos a entablar comunicación. Y ahí es donde Iturbide se ve obligado a firmar el Plan de Iguala”.
¿Hubo abrazo o no hubo abrazo entre Guerrero e Iturbide? El escritor responde: “Yo creo que sí hubo abrazo, porque era el saludo de la época. Todo mundo cuando se veía se estrechaba en un abrazo, porque también es la forma de despedida. Iturbide mismo se lo dice reiteradamente a Guerrero: quiero saludarlo en un abrazo, quiero estrecharlo con un abrazo. Vicente Guerrero acepta en ese momento histórico pactar y dejar que se consolidara una nueva forma de gobierno, a pesar de que su pensamiento estaba conformado por ideas republicanas. Lo simbólico es que a partir de ahí se conjugaron los elementos y surge una nueva nación, con dos proyectos diferentes”.
Fuente: Periodico Pueblo Guerrero, 17 de enero de 2011.
Suplemento Vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, 07 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Sobre Guillermo Sánchez Nava
En las ediciones del 20, 21 23 y 25 de enero de 2011, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Guillermo Sánchez Nava
Juan García Costilla
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Guillermo Sánchez Nava nació en la comunidad El Peral, municipio de Chilapa, desde muy joven se trasladó con sus padres a Chilpancingo y fincó su domicilio paterno en la colonia Obrera; en la capital realiza sus estudios de secundaria y bachillerato e inicia los superiores en la Facultad de Derecho de la UAG, mismos que abandona en la primera mitad de la década de los 70 por la persecución de la que fue objeto por parte de la Policía Judicial del Estado, la Dirección Federal de Seguridad y la Brigada Blanca.
Guillermo fue fundador en 1972 de la Unión Estudiantil Guerrerense (UEG), organización que logra destruir las viejas estructuras de la FEUG que anteriormente estaba controlada directamente por el PRI. En el mismo año, su participación política fue fundamental para que el doctor Rosalío Wences Reza llegara a la Rectoría impulsado por las fuerzas democráticas y progresistas de la Universidad. En este proceso de transformación se implementa el proyecto histórico Universidad–Pueblo que desarrolla vínculos entre la UAG y la sociedad guerrerense.
Recuerdo como si fuera ayer que el día de la toma de posesión de Rubén Figueroa Figueroa como gobernador en 1975, Sánchez Nava en un acto de arrojo sube un equipo de sonido a la azotea del edificio de la Rectoría, ubicada en ese tiempo en la calle Juárez número 14, con el fin de denunciar los atropellos que sufrían campesinos en la sierra de Guerrero durante el período de la guerra sucia, además de exigir la presentación con vida de varios universitarios, acto que le costó la persecución férrea por parte de la Brigada Blanca y quienes dirigían la Policía Judicial de ese tiempo.
Sam –como se le conoce afectuosamente– sufrió también la cárcel, costo que pagamos los jóvenes de ese tiempo que soñamos e intentamos tomar el cielo por asalto. Al triunfo de Wences Reza como rector, Guillermo fue golpeado por porros encabezados por el Policía Judicial Bernardo Cuenca. Fotos de estos hechos obran en los archivos de Extensión Universitaria. En la búsqueda y persecución de Sánchez Nava estuvieron Ulises Acosta Chaparro, Francisco Bravo, alias La Guitarra, Urbano Luna Hernández, Herminio Díaz Tumalán, los tres hermanos Tarín, Epifanio Hernández Vélez y el mismísimo Isidro Chiro Galeana.
Nuestro compañero estuvo en la sierra de Guerrero en esos años al frente de un grupo de estudiantes voluntarios que acudieron al corte de café en forma solidaria con las familias serranas para que éstas no perdieran sus cosechas al estar las plantaciones cercadas por la Policía y el Ejército, no permitiendo la actividad agrícola ni a ejidatarios ni a peones.
En los 70, la historia registra su participación en la fundación de las preparatorias de Tecoanapa y Tierra Colorada con los compañeros Catarino, Copio y Nacho Luna. En esos años participa en la fundación de la Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos, poniéndose al frente de esos trabajos con el compañero Hilario Morales Ramírez, de la comunidad El Piñal, en el municipio de Ayutla de los Libres; esta organización se funda para hacerle frente a los caciques y acaparadores que lucran con los productos del campo, siendo su primer congreso en la comunidad de La Concordia los días 26, 27 y 28 de junio de 1977 con la participación de 29 comunidades que se propone combatir el analfabetismo y los impuestos que el Ayuntamiento de Ayutla cobraba por la venta y el tránsito de mercancías en los caminos y terracerías. Una de las demandas será la construcción de nuevas brechas y lograr la definición de una zona escolar indígena.
La Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos (OEEM) fue una organización de estudiantes y profesores que se constituyen como una asociación civil de origen indígena ante la falta de liderazgos y gestores que pudieran recuperar las demandas de los habitantes de la zona mixteca, esta inquietud nació en el año de 1970, en el que se forman círculos de estudio y reflexión sobre su problemática y en 1976 se incorpora a este proyecto el estudiante universitario Hilario Morales Ramírez, quien en poco tiempo se convierte en coordinador y principal dirigente de esta organización, que realizó su primer congreso regional mixteco en la comunidad de la Concordia los días 26, 27 y 28 de junio de 1977, constituyéndose formalmente la OEEM el día 28 del mismo mes y año.
A este congreso constitutivo asistieron representaciones de 29 comunidades que plantearon como problemática, la falta de maestros bilingües en las comunidades, el problema del analfabetismo, el problema de los impuestos para los campesinos que transitaban con mercancía por los caminos y brechas que comunican a la cabecera municipal y el impuesto por la venta de productos en el mercado municipal, la gestión para la apertura de nuevas brechas que comuniquen con Ayutla, la creación de una zona escolar entre los acuerdos que se tomaron; se tomó el acuerdo de celebrar cada año un congreso regional mixteco, de esa forma fue como se celebró el congreso Aguacachahue en 1978, Coapinola en 1978, Ayutla de los Libres en 1981.
Una de las demandas más sentidas de los pueblos mixtecos ha sido el Impuesto o Tributo que hasta 1978, el ayuntamiento ha cobrado a los campesinos que transitaban con sus mercancías por brechas y caminos que conducen de las comunidades a la cabecera municipal, no había libertad de tránsito sin haber antes pagado la cuota correspondiente so pena de ser encarcelado en la cárcel municipal, las garitas de cobro se instalaban en Tepuente, en la Pileta, los caminos de Chacalapa, de Cruz Alta, policías e inspectores cobraban los impuestos al igual que se hacía en el mercado municipal.
La dirección de la OEEM se planteó buscar solución a esta demanda de las comunidades indígenas, la oportunidad se presentó en enero de 1978, en la toma de posesión del señor Leonardo Vázquez como presidente municipal donde rompiendo el protocolo se plantea en la tribuna el pliego de demandas de las comunidades, que el presidente municipal no quiso recibir, ésta fue de las primeras acciones trascendentales de la organización, a partir de ese momento se suprimieron los impuestos de los caminos, dejando solamente los impuestos que se cobraban en el mercado.
A partir de ese momento se intensificó las visitas de la organización a las comunidades, donde se vivía un ambiente de hostigamiento por los caciques para con los líderes indígenas, que se sorprendían con los alcances de la nueva organización, y se filtraba la información de que serían eliminados los dirigentes comunitarios y los comisarios simpatizantes de la OEEM.
Una de las acciones que emprende Hilario Morales Ramírez con el apoyo de su organización fue la gestión y la organización de brigadas de alfabetización, del programa de educación popular de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), en el marco del proyecto Universidad. Pueblo que apoyó a las comunidades con la formación y capacitación de alfabetizadotes de la región donde se capacitó a los secretarios de las comisarías y a egresados de nivel secundaria, la UAG donó a las comunidades indígenas butacas, pizarrones, lámparas de gasolina, entre otros implementos para los círculos de estudio.
A iniciativa del profesor Benito Narciso Morales, subcoordinador de la OEEM y como respuesta a los reclamos de las comunidades en los congresos mixtecos se inicia una lucha por dotar a las comunidades de profesores bilingües para que los niños mixtecos aprendan en su misma lengua, ya que los profesores monolingües sólo se encargaban de castellanizar la enseñanza y los niños no pasaban de tercer año de primaria dado que era el grado máximo en la zona mixteca y quienes quería concluir su educación primaria debían de hacerlo en la cabecera municipal, en Ayutla no existía zona escolar bilingüe, la primera escuela bilingüe fue en Rancho Coapa fundada en junio de 1983, pero dependía de la zona de Igualapa y Tierra Colorada.
El 21 de mayo de 1981 es asesinado en Rancho Coapa el coordinador de la OEEM, Hilario Morales Ramírez, víctima del contubernio de los caciques de Coapinola y la Concordia que se confabulaban con los explotadores de los bosques de la forestal Vicente Guerrero y veían en Hilario un rival que se oponía a la explotación inmoderada de los bosques, existía ya una amenaza de muerte de los hermanos Juan y Pedro Álvarez, quienes eran los caciques y acaparadores de Coapinola; Pedro era el comisario de bienes comunales y Juan Álvarez el secretario de la comunidad y comisario mayor.
Después del asesinato de Hilario Morales se desata una cadena de crímenes de dirigentes indígenas que se mantenían en movimiento contra la tala inmoderada de los bosques, presumiéndose la responsabilidad del grupo de caciques tenía su antecedente en 1970, año en que Juan Álvarez asume el poder comunal, secundado por Pedro Luisa, quien fue comisario de bienes comunales de 1982 a 1998 y se oponía a cederlo, apoyado por un grupo de bandoleros que tenían asolada la región e intimidados a los ancianos mixtecos.
Ante estos acontecimientos, los miembros de la OEEM extreman sus precauciones al recorrer la zona mixteca, se suspenden las visitas a las comunidades con aviso anticipado, se llega a las comunidades de manera esporádica, caminando por las veredas en las noches, y algunos de sus principales dirigentes pasan a la vida clandestina, como es el caso del profesor Benito Narciso Morales, esta situación trae consigo la suspensión de la vida orgánica de la Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos.
En su militancia revolucionaria, Sam fue simpatizante del Partido de los Pobres (PDLP) y de las Fuerzas Armadas para la Liberación (FAL), realizando tareas de propaganda y de apoyo logístico, esto durante la década de 1970.
Sánchez Nava es un hombre con fuertes vínculos con el sector campesino y el movimiento agrario, al asesorar a campesinos de Petaquillas, Amojileca y al Municipio de Apango con el compañero Lencho Dircio, hablante de náhuatl; en la Costa Chica estuvo presente en la recuperación de tierras en el campamento Tierra ó Muerte del Capulín y San Juan El Reparo; en Marquelia en el campamento Enrique Rodríguez con el compañero Martín Romero, Romero, compañero cívico recientemente asesinado.
Amitad de los 80, Sam estuvo en Nicaragua invitado a un evento convocado por los movimientos urbano populares del mundo, estuvo en Alemania en un congreso de estudiantes, fue solidario con los compañeros exiliados en Cuba; en 1986 viajamos a París a solidarizarnos con los exiliados latinoamericanos. La vida política y militante de Sam es amplia: fue miembro activista del Frente Nacional Contra la Represión y del Comité Nacional para la Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados por Motivos Políticos (EUREKA); se fue a realizar trabajo político a Zitlala, Olinalá y Chilapa, con compañeros como Bernardina Zozocoteco, fundando las prepas de Huamuxtitán y Cualac y recorriendo Alcozauca y la Montaña Roja, sueño del maestro Othón Salazar Ramírez, participó en movimientos con compañeros cívicos: con Pedro Chula en Cacahuatepec, con Martín Aceves en Iguala, con Raúl Valente Catalán en Chichihualco.
Entre 1979 y 1980, participó en la organización del Consejo General de Colonias Populares de Acapulco (CGCPA), creado a iniciativa de los colonos que se organizaban para la resistencia al desalojo del anfiteatro de Acapulco, acto que se proponía realizar el entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa, “que argumentaba” que los asentamientos irregulares eran los causantes de la contaminación del puerto.
El Gobierno del estado se proponía desalojar a 125 mil familias y reubicarlas en Ciudad Renacimiento, los colonos organizaron la resistencia activa, defendiendo su derecho sobre la posesión y la tenencia de la tierra, situación que se logró con el apoyo de la Universidad Autónoma de Guerrero que le proporcionó apoyo técnico además de legal. En el movimiento social de la defensa de la tierra, Sam destacó en la organización de 16 mil familias pertenecientes al CGCPA que lograron permanecer en el anfiteatro acapulqueño, poniendo un alto al desalojo al firmarse en julio de 1981 un convenio entre el CGCPA y el gobierno del estado, en el cual se fijó el compromiso de no promover nuevos asentamientos humanos y el gobierno se comprometió a no ejercer ninguna acción de intimidación ni el uso de la fuerza pública.
Estas luchas no fueron fáciles, el movimiento urbano popular trascendió las fronteras del estado y del país, contando con el apoyo y respaldo de amplios sectores sociales y gremiales. Apoyaron la UAG, la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las que de forma responsable crearon un proyecto alternativo de urbanización y autourbanizaciones.
Los grandes capitales nacionales y extranjeros se quedaron con las ganas de despojar a los colonos “e incorporar al anfiteatro acapulqueño al espacio del turismo internacional”, quienes por medio de la presión de la banca privada y los grandes contratistas de obra presionaron al gobierno del estado para que les cediera estas grandes extensiones de terreno con una vista hermosa hacia la Bahía de Santa Lucía.
En 1983, Sam con miles de universitarios participó en la defensa de los colonos del Campamento 13 de Junio, ubicado en el Cerro del Tanque; participó también con los ejidatarios de La Zanja, Copacabana y demás ejidos expropiados que hoy forman parte de Punta Diamante.
En muchas, muchas batallas, estuvo y estará Sam: con los choferes despedidos de la Flecha Roja, en el Movimiento postelectoral de 1988, en la lucha contra el bloqueo a Cuba, apoyando la ofensiva final del Frente Sandinista de Liberación Nacional, respaldando la revolución salvadoreña y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, como voluntario en la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua, dentro del programa de reconstrucción nacional.
Sánchez Nava tiene historia y arraigo dentro de la izquierda mexicana, participó activamente a partir de 1981 en la reorganización de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) y en 1983 en la refundación de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR). La vertiente cívica enraizó en el pueblo, con principios como la construcción de una nueva sociedad donde prevalezca la justicia, la democracia, la igualdad y la libertad.
El movimiento estudiantil en la UAG en el período de 1972 a 1984, fue prolífico en la formación de cuadros dirigentes que participan en las causas democráticas en Guerrero, líderes que se formaron en la Universidad Pueblo con Rosalío Wences Reza, quien llevó la formación universitaria a todos los rincones del estado.
En 1981, Sam fue uno de los principales de la Asociación Cívica Guerrerense en un proceso unitario en el que concluyeron diversas organizaciones sociales y revolucionarias, pero posteriormente resurge la ACNR en los días 29, 30 y 31 de enero de 1983 en Iguala, como una organización de masas de carácter político revolucionario, con una vocación internacionalista y solidaria con los movimientos sociales y de liberación que se gestaban en todo el mundo, además de la organización de la Coordinadora Revolucionaria Nacional. Participamos con Sam en el Congreso de La Laguna en marzo de 1986 cuando se lleva a cabo el primer congreso de la ACNR, donde se acuerda la primera participación electoral que tendríamos en Guerrero, coaligados con el PSUM, PMT y PRT, fundando la Unidad Popular Guerrerense, que lleva como candidato a gobernador al Dr. Pablo Sandoval Cruz.
En 1988, apoyamos primeramente a doña Rosario Ibarra de Piedra como candidata del Partido Revolucionario de los Trabajadores a la presidencia de la República; posteriormente nos incorporamos al Frente Democrático Nacional que impulsaba a Cuauhtémoc Cárdenas a la primera representación nacional; en 1989 como acuerdo del segundo congreso de la ACNR celebrado en la ciudad de Querétaro, nos incorporamos como corriente cívica al Partido de la Revolución Democrática, que se formaba como resultado de la inconformidad que causara el fraude de 1988.
Guillermo es referente histórico de la izquierda mexicana, que se ha preocupado por luchar por el respeto a los derechos humanos, la organización del partido, la formación de los comités de base, es producto genuino del sacrificio y el espíritu de servicio, la lealtad y la perseverancia, cualidades que lo han llevado a ser diputado Local, federal y dirigente estatal del PRD; es un estratega político, hombre generoso, solidario y orador implacable, que ha dedicado toda su vida a luchar por un mundo mejor.
“Aquí estamos Sam, cuidando tu trinchera hasta tu regreso, tenemos todavía muchas batallas por compartir y muchas victorias por conquistar”. Ya vivimos la historia, ahora el reto es escribirla.
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En muchas, muchas batallas, estuvo y estará Sam: con los choferes despedidos de la Flecha Roja, en el Movimiento postelectoral de 1988, en la lucha contra el bloqueo a Cuba, apoyando la ofensiva final del Frente Sandinista de Liberación Nacional, respaldando la revolución salvadoreña y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, como voluntario en la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua, dentro del programa de reconstrucción nacional.
Sánchez Nava tiene historia y arraigo dentro de la izquierda mexicana, participó activamente a partir de 1981 en la reorganización de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) y en 1983 en la refundación de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR). La vertiente cívica enraizó en el pueblo, con principios como la construcción de una nueva sociedad donde prevalezca la justicia, la democracia, la igualdad y la libertad.
El movimiento estudiantil en la UAG en el período de 1972 a 1984, fue prolífico en la formación de cuadros dirigentes que participan en las causas democráticas en Guerrero, líderes que se formaron en la Universidad Pueblo con Rosalío Wences Reza, quien llevó la formación universitaria a todos los rincones del estado.
En 1981, Sam fue uno de los principales de la Asociación Cívica Guerrerense en un proceso unitario en el que concluyeron diversas organizaciones sociales y revolucionarias, pero posteriormente resurge la ACNR en los días 29, 30 y 31 de enero de 1983 en Iguala, como una organización de masas de carácter político revolucionario, con una vocación internacionalista y solidaria con los movimientos sociales y de liberación que se gestaban en todo el mundo, además de la organización de la Coordinadora Revolucionaria Nacional. Participamos con Sam en el Congreso de La Laguna en marzo de 1986 cuando se lleva a cabo el primer congreso de la ACNR, donde se acuerda la primera participación electoral que tendríamos en Guerrero, coaligados con el PSUM, PMT y PRT, fundando la Unidad Popular Guerrerense, que lleva como candidato a gobernador al Dr. Pablo Sandoval Cruz.
En 1988, apoyamos primeramente a doña Rosario Ibarra de Piedra como candidata del Partido Revolucionario de los Trabajadores a la presidencia de la República; posteriormente nos incorporamos al Frente Democrático Nacional que impulsaba a Cuauhtémoc Cárdenas a la primera representación nacional; en 1989 como acuerdo del segundo congreso de la ACNR celebrado en la ciudad de Querétaro, nos incorporamos como corriente cívica al Partido de la Revolución Democrática, que se formaba como resultado de la inconformidad que causara el fraude de 1988.
Guillermo es referente histórico de la izquierda mexicana, que se ha preocupado por luchar por el respeto a los derechos humanos, la organización del partido, la formación de los comités de base, es producto genuino del sacrificio y el espíritu de servicio, la lealtad y la perseverancia, cualidades que lo han llevado a ser diputado Local, federal y dirigente estatal del PRD; es un estratega político, hombre generoso, solidario y orador implacable, que ha dedicado toda su vida a luchar por un mundo mejor.
“Aquí estamos Sam, cuidando tu trinchera hasta tu regreso, tenemos todavía muchas batallas por compartir y muchas victorias por conquistar”. Ya vivimos la historia, ahora el reto es escribirla.
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Consultados en:
jueves, 20 de enero de 2011
Sobre Juan Andreu Almazán
La vida cotidiana en vísperas de las elecciones de 1940
Carlos Silva Cázares
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Para julio de 1940, los ánimos políticos del país se encontraban muy caldeados. Y no era para menos, desde dos años antes los mexicanos habían ido asimilando en su lenguaje cotidiano el término de “futurismo”. Así pues, cuando los ciudadanos de un México nacionalista y ranchero arribaron al séptimo día del séptimo mes de 1940 se toparon con la oportunidad de escoger, a quien los gobernaría por los próximos seis años.
En un escandaloso fraude electoral, Ávila Camacho obtuvo la presidencia en 1940
Sin embargo, y como se decía en aquel tiempo: “antes de que naciera el niño se pusieron a hablar mal de los progenitores”. Demasiado tiempo de rispidez política confundió a los electores, que de plano, no atinaban en sus preferencias por Juan Andreu Almazán o por Ávila Camacho.
Por su parte los candidatos hacían su luchita para llegar al corazón del pueblo. Discursos, desplegados, mensajes radiofónicos. Todo era válido en la guerra electoral. La publicidad también se dio vuelo. Todo lo político permeaba el ambiente: “Viva Nicodemus Malacara, candidato del Partido Político Gacho. ¿Dónde está mi candidato? ¿Fue a tomarse una cerveza? ¿fue a platicar con Moisés? ¡No! Se está curando el catarro con ungüento 666”.
Pero la gente del pueblo terminó por hartarse y su interés fue decreciendo. Buena parte de los capitalinos se abstenían de salir de su casa. Se conformaban con permanecer en su hogar escuchando las estaciones XEW y XEB, que ofrecían una programación muy variada y para todos los gustos.
Por las ondas radiofónicas se dejaban oír la música de Mozart y Bach hasta las interpretaciones vernáculas de Miguel Aceves Mejía y Tito Guízar. Los que ya tenían un lugar en el gusto del público eran Agustín Lara, Pedro Vargas y Juan Arvizu, “el tenor de la voz de Seda”, no así el sinaloense Pedro Infante, quien sólo aparecía interpretando su violín.
La radio pronto volvió a la gente esclavos del consumismo. Las noticias y los anuncios trasmitidos apresuraron a los oyentes a poseer los productos promocionados y a ser parte de la modernidad. Por ese medio se enteraban de la visita a México de la estrella de cine Errol Flynn, que los insectos podían ser aniquilados con insecticida líquido PEMEX, “el que de veras mata”, de las nuevas estufas de hierro y latón niquelado que en su estribillo cantaban: “Olvídese de la leña y el carbón, del humo y el mal olor, las estufas Demon, con petróleo y tractolina, que notición”.
Los de espíritu valiente que salían de su morada, se arriesgaban involuntariamente de ser parte de una manifestación obrera o tranviaria en apoyo a alguno de los candidatos. Pero esto no le arredraba su ánimo. Superado el tumulto continuaban su marcha diligente hasta el Palacio de Bellas Artes para disfrutar de una interpretación de Julián Carrillo. Los menos selectos iban al lírico a carcajearse con las ocurrencias de la compañía del Panzón Soto, que por ese tiempo presentaba “El panzón se hizo rico”, dedicada a la “liga antialcohólica” y aludiendo los temas políticos de la actualidad. Algunos otros, sobre todo las damas, consumían el tiempo, caminando por las calles del centro, contemplando aparadores para cazar alguna rebaja de ropa. Faldas de 3.75 y blusas de seda o lino de 5.75 eran su deleite.
El domingo 7 de julio se realizaron las elecciones y el país se convirtió en un campo de batalla. Desde las primeras horas de ese día lluvioso, almazanistas y avilacamachistas se disputaron la posesión de las casillas a punta de metralla. Fue tal el caos que ni siquiera el presidente Cárdenas pudo ejercer su voto. “Ríndanse hijos de la chingada que ya llegó huevos de oro”, era el grito de guerra de los contingentes oficiales, al apoderarse de las casillas y urnas de los contrarios. Al final de la función electoral, de “inusitado ardimiento”, muchos muertos y heridos; un notorio fraude y el triunfo del candidato Manuel Avila Camacho.
Después de todo, de la “democracia truncada” fue un día de fiesta en el país. Las mujeres, limitadas para ejercer el voto, salieron a las calles para alentar a sus hombres, Se adornaron el pelo con un listón de color, distintivo de su candidato y al grito de “échenme ese gato” dieron el apoyo folklórico y desinhibido que la prohibición de venta y consumo de alcohol les negaba a sus compañeros. De ese modo, a base de balas, macanazos, y “autóctonos bombazos fabricados en botellas tequileras” el país daba sus primeros pasos hacia la modernidad.
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Secuestro de Rubén Figueroa, 1974
Un secuestro escandaloso: Rubén Figueroa
Carlos Silva Cázares
.Cuentan que don Rubén gustaba de asistir con frecuencia a los “desayunos políticos” en el hotel Diplomático. Acostumbraba hacer entradas espectaculares. A su llegada, con por lo menos de una decena de acompañantes, desde los elevadores, vociferaba en busca de los “miaderos”.
Durante el desayuno, regularmente acompañado por Tomás Aguirre, dueño del hotel, Rubén Figueroa disfrutaba de contar anécdotas, sobre todo del momento en que fue secuestrado por Lucio Cabañas en 1974. “¿Secuestro, cual secuestro?, no hubo tal” -comentaba, entre cucharada y cucharada de la calabaza con leche que gustaba desayunar. “Eso del secuestro -continuaba- nosotros lo inventamos. La verdad es que como andaba en campaña para la gubernatura del estado, me fui a Houston para bajar de peso y entrar en buena forma”.
Cierto o no, las versiones oficiales señalan que el último día de mayo de 1974, Rubén Figueroa, candidato del PRI al gobierno de Guerrero, y varios colaboradores se internaron en la serranía para reunirse con Lucio Cabañas. Después de un vuelo y de un recorrido por caminos de terracería y brechas a bordo de una combi roja con moños, tal cual lo había exigido el propio guerrillero, la comitiva se fue internando en la sierra hasta el encuentro de la primera señal. Un hombre con una rama verde en la mano, sería quien los guiaría al encuentro. Sabás o Sixto Huerta, “hombre de las confianzas del profesor Cabañas”, se encargó de conducir a Figueroa y demás acompañantes hasta donde Lucio los encontraría.
El último grupo de guerrilleros con que se toparon, armados todos con M-2 y rifles Falk, se encargaron de despojar a la comitiva de sus armas, de ese modo –recordaba Figueroa- “recibí la primera comprobación de que yo estaba secuestrado”. Las primeras palabras de Lucio para Figueroa fueron de justificación: “Señor senador, venía muy preocupado porque por radio me estaban informando que usted estaba impaciente. Pero qué hacer. Tengo tres días y tres noches caminando para esta cita. No pude más que acelerar el paso y aquí me tiene a sus órdenes”.
La angustia de su encuentro comenzó a evidenciarse pues la oscuridad de la selva les impedía verse el rostro. Entonces Lucio tomó la iniciativa. Con una lámpara eléctrica, ilumino la cara de Figueroa, quien al sentirse “lampareado”, arrebató una linterna a uno de los guerrilleros y ejecutó la misma acción. El momento terminó con un apretón de manos.
Las pláticas de pacificación, como le llamaba Figueroa al encuentro con Cabañas, se fueron realizando al paso de los días. Siempre caminando de un lado a otro sin permanecer en una posición fija. Se alimentaban de carne de res, tortillas y caldo o algunas otras veces de venado. Figueroa recuerda que al encuentro con el guerrillero portaba veinte mil pesos, los cuales fue entregando poco a poco para la compra de comestibles.
Las discusiones entre Figueroa, Cabañas y algunos otros miembros del grupo guerrillero giraban, principalmente en torno al retiro de las tropas militares del estado de Guerrero y a la liberación de los presos políticos de las distintas cárceles del país. Sin embargo, nunca se logró acuerdo alguno. Y mucho menos, cuando el propio Figueroa confirmó, al paso de los días, que se encontraba secuestrado.
El propio candidato, recuerda, que Cabañas negó que sus intenciones fueran las de secuestrarlo. Sin embargo, concluye: “la situación se le fue de las manos, sobre todo cuando comenzó a presionar sin ver que podría obtener algo, en cosas que no estaban en mis manos resolver”. Al verse sin salida, Figueroa comenzó, entonces, a negociar la salida de sus acompañantes, a cambio de su propia vida: “dame la opción de morirme, fusílame. No creas que tengo miedo a la muerte”.
Cabañas hizo caso omiso de la petición de Figueroa, incluso cuando le propuso, como última salida, que llevara a la institucionalización sus políticas e ideologías, a través del Partido de los Pobres, que el propio Lucio encabezaba. Ante la negativa rotunda del jefe guerrillero, y al paso de las semanas, el encuentro que comenzó como una salida a la crisis social y política comenzó a descomponerse. Incluso el propio Figueroa intentó en dos ocasiones fugarse en busca de ayuda.
Para los primeros días de septiembre, casi tres meses después de que Figueroa se internó en la sierra para encontrarse con Cabañas, el gobierno comenzó buscar formalmente al senador. Aeroplanos del ejército mexicano sobrevolaban la zona, hasta que el día 8 se escuchó el estruendo de un bazucazo. El contingente que avanzaba, guerrilleros y prisioneros, conformado por aproximadamente 48 personas, se disolvió ocultándose tras piedras y matorrales. Los rebeldes contestaron con disparos aislados de metralletas.
Ante la confusión, Figueroa recuerda, que escuchaba gritos desesperados, alertando a Sabás, para que los liquidara. Los gritos de auxilio fueron escuchados por un grupo de soldados del ejército federal. En su camino encontraron a Sabás, apunto de matar a la señora Brito, quien trataba de convencer al guerrillero que no la asesinaran que ella era una prisionera. Sabás fue muerto de un balazo en el cuello y Figueroa y demás acompañantes fueron rescatados por el ejército. En su trayecto hacia el campamento don Rubén gritaba: “Viva Luis Echeverría, gusanos hijos de la chingada” y, desesperado, exigía un arma para batir a los enemigos.
El rescate de Figueroa se consumó la tarde del 8 de septiembre de 1974. Desde ese punto, el presidente Echeverría y el Secretario de la Defensa, Hermenegildo Cuenca Díaz (Pinochet-Cuenca o la bestia verde como le llamaban los guerrilleros), fueron avisados del éxito de la operación. Sin embargo, la guerrilla no fue liquidada con el rescate, aunque quedó herida de muerte. Para los últimos días de noviembre de ese año, a través uno de los últimos partes de Lucio Cabañas, el guerrillero invitaba a la gente del estado a no votar por Figueroa en las elecciones que se realizarían el primero de diciembre, reseñando en él, “10 acciones que se juzgan victoriosas”. Pero el resultado fue otro. Rubén Figueroa ganó en los comicios y unos días después se dio a conocer la noticia de la muerte del guerrillero.
Siete años duró la guerrilla en la Sierra guerrerense y no bastaron ni quince minutos ni tres meses de secuestro a Rubén Figueroa para solucionarla. En los desayunos “políticos del Diplomático”, Figueroa confesaba que mucho tiempo después de la muerte de Cabañas, seguía entregando una cantidad económica a la madre de Lucio y a su hermano para su manutención.
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http://bicentenario.com.mx/?p=18945
jueves, 28 de octubre de 2010
Mártires del 27 de octubre de 1917, en Huixtac
En la edición del 28 de octubre de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Familiares y amigos llevan flores y ofrendas a las tumbas de los ciudadanos que se enfrentaron a los pronunciados del general Castrejón
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Familiares y amigos llevan flores y ofrendas a las tumbas de los ciudadanos que se enfrentaron a los pronunciados del general Castrejón
Recuerdan a los 27 caídos en Huixtac
Corresponsalía
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Taxco, 27 de octubre.
Apenas el silencio se apropió del pueblo de Huixtac, cuando las campanas del templo de la Asunción doblaron anunciando la caída de los mártires del 27 de octubre de 1917, mientras que los familiares cercanos de los deudos rodearon de flores, veladoras y recuerdos las tumbas, donde fueron sepultados en aquel año, cuando murieron en defensa de la comunidad a manos de los llamados pronunciados al mando del entonces general Adrián Castrejón en la etapa del zapatismo y la Revolución mexicana.
Desde las 7 de la mañana, las familias hacen los preparativos en sus hogares para esta conmemoración luctuosa que forma parte de una de las fechas más importantes para la comunidad.
Aquel día 27 hombres de la población decidieron salir, defender su territorio y evitar la toma de la comunidad, sacrificando sus vidas, durante el combate que hicieron contra las tropas zapatistas apoyadas por general Adrián Castrejón.
Llegadas las 9 de la mañana, los infantes, especialmente la secundaria técnica Mártires del 27 de Octubre, con uniforme de gala, prepararon los últimos movimientos y sonidos de la banda de guerra, mientras los hombres adultos, se arribaron hasta la calle principal, para realizar el desfile.
Las cerca de 10 tumbas que se localizan a un costado del templo, se fueron cubriendo de flores multicolores y veladoras por sus familiares, que algunos con la nostalgia y otros con el rostro desencajado por la edad, recordaron a sus difuntos, mientras el pueblo iba tomando un silencio especial, fúnebre.
Son las 11 de la mañana y la marcha representada por las autoridades comisariales se vio lenta, silente y apenas los pasos de las decenas de hombres y mujeres se escucharon, cuando el tambor de la banda de guerra rompió el mutismo, que se conjugó con una banda de viento integrada por adultos mayores, que tocaron piezas prácticamente de un funeral.
A paso lento y con el sol que carcome los brazos y el rostro, los habitantes caminaron con coronas de flores rindiendo un tributo a sus caídos hasta llegar al atrio de la iglesia, donde se concentra la muchedumbre y los familiares de los deudos, justo frente a un monumento erigido en su honor, que lleva grabados los nombres de los 27 caídos en 1917, que defendieron la libertad de Huixtac.
Más tarde, las campanas dieron repiques o dobles fúnebres, en señal de luto mientras se realizó un acto para la conmemoración del 93 aniversario luctuoso del fallecimiento de sus héroes.
Luego de que se depositaron las ofrendas florales, el octogenario Elidio Vital Ciriaco, con voz entrecortada y con una dificultad para caminar, se quitó el sombrero, tomó el micrófono y comenzó a narrar la historia que vivió cuando él tenía apenas 10 años, en medio de la incredulidad y el desprecio de algunos alumnos de las diferentes instituciones, que participaron en el acto.
Mientras que las personas adultas, escucharon atentas lo que ocurrió, “el 27 de octubre de 1917, cuando 27 hombres sin el conocimiento de las armas y acciones militares, lucharon contra el grupo los llamados pronunciados, comandado por el general Adrián Castrejón para evitar que el pueblo fuera tomado por las tropas zapatistas, lo que generó que las comunidades aledañas se incorporaran a la lucha, para vencer al enemigo”, dijo Vital Ciriaco.
Por su parte, Félix Cruz, de 79 años y nieto de Abundio y Maximiliano de los mismos apellidos, dijo que año con año acude hasta donde se localiza la tumba de sus parientes para recordar lo ocurrido en esta fecha.
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lunes, 25 de octubre de 2010
Sorpresiva fiesta infantil en Chilpancingo
En la edición del 25 de octubre de 2010, DIARIO DE GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Sorpresiva fiesta infantil en la plaza cívica que en apariencia no tuvo motivo alguno
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Una peculiar fiesta infantil se realizó la mañana de ayer en el kiosco del zócalo de esta capital, donde un grupo de personas repartió pastel a decenas de niños, jóvenes y adultos que al pasar por ahí se quedaron a la festividad, también repartieron jugos envasados, aguinaldos, organizaron juegos, rompieron piñatas y repartieron juguetes. Todo sin ningún motivo aparente.
La fiesta inició a las once de la mañana y por más de tres horas los organizadores repartieron pastel de tres leches y jugos e interactuaron con los asistentes para divertirse.
Al ser cuestionados sobre el motivo de la celebración los organizadores dijeron que no festejaban nada en particular ni trataban de lograr nada, “solamente queríamos hacer una fiesta”.
Se les cuestionó si pertenecen a alguna asociación o agrupación, pero la respuesta fue tajante, “lo único que les puedo decir es que no somos ni de ninguna asociación altruista, ni partido, ni nada, simplemente nos juntamos con unos amigos y quisimos venir a hacer una fiesta”.
La guapa jovencita que repartía el pastel añadió, “¿ustedes vieron la película de ‘Alicia en el País de las Maravillas’?, pues haga de cuenta que igual que ellos festejamos un no cumpleaños”, mientras eso pasaba, otra joven se acercó a los reporteros y les ofreció un plato con pastel, que ellos trataron de rechazar con la petición de que mejor se repartiera entre los niños, lo cual también tuvo respuesta por parte de los organizadores: “no se preocupe, es para todos, trajimos suficiente y si hace falta traeremos más” indicó.
Luego también se le trató de cuestionar el por qué de tanta generosidad para con los niños: “es por el puro gusto de hacer una fiesta, es todo lo que les puedo decir”.
Cabe señalar que afuera de la catedral se instalaron algunas carpas en las que se realizaban juegos y diversas actividades religiosas, como parte del Día Internacional de las Misiones, y muchos de los niños y adultos que fueron partícipes de la fiesta en el kiosco creyeron que también se trataba de una actividad de la iglesia, sin embargo otros dijeron desconocer lo que festejaban “no sabemos que festejan pero la verdad el pastel está buenísimo y ya me salvaron de tener que llevar a mis hijos al McDonalds que para allá íbamos” indicó un padre de familia que paseaba con dos hijos.
Alrededor de las dos de la tarde cuando todo se había terminado, los organizadores sin decir nada ni promover nada se retiraron del lugar. (Abel Miranda Ayala)
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sábado, 25 de septiembre de 2010
Indigenas de Taxco en la época de la independencia
En la edición del 25 de septiembre de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Indígenas de Taxco en la Independencia
Sergio Lugo
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En este atrio que veis ahí se juntaron Iturbide y León Leal y convinieron con Gómez y otros líderes que asistieron a oir, leer el nuevo plan que concertaron. Y en Acatempan allí se unieron dos héroes que nos dieron libertad en la patria que salvaron”, 27 de septiembre de 1842, el autor Pbro. Manuel Eleuterio Gómez.
“En los primeros días del mes de enero de 1821 estuvo alojado en este convento el coronel Don Agustín de Iturbide quien en unión del guardián Fray Agustín León Leal y otros patriotas concertaron las prelimanres de la entrevista con el ínclito generalísimo Don Vicente Guerrero que dio por resultado los tratados y el histórico Abrazo de Acatempan”, 27 de septiembre de 1921.
Lo anterior está incluido en una placa colocada afuera del ex convento de San Bernardino de Siena de Taxco, lugar donde el 16 de septiembre pasado se presentó el libro Guerra de Independencia en Taxco: Movimiento armado y cívico electoral (1810-1821) del autor Juan José Acevedo Pliego, profesor de la prepa 4 de la U.A.G.
La información está basada en el archivo histórico de Taxco y en el Sistema estatal de archivos de Guerrero, así como libros de la historia de México y la tradición oral. Juan José Acevedo menciona que los empresarios mineros y el clero de todo el centro de Taxco se unieron a la causa realista, la mayoría de ellos eran españoles.
Sólo en los pueblos aledaños vivían los indígenas, negros, campesinos y algunos hacendados inconformes con los españoles, incluso asegura que un peón de la hacienda de Tepetlapa, Francisco Hernández se levantó en armas el 18 de septiembre de 1810, en Tepecuacuilco lo hizo Luis Pinzón y luego el indígena Trujano.
Resalta la presencia de la indígena náhuatl María Manuel Pineda, nacida en Taxco a finales del siglo XVlll, quien se levantó en armas a favor de Hidalgo y Morelos. Fue nombrada “Capitana” por la Junta de Zitácuaro en 1813.
María Pineda llegó a reunir 500 indígenas nahuas-chontales. Según León Portilla, ella le dijo a Morelos cerca de Acapulco: “Señor general, aquí tengo yo 500 hombres y a mí me dicen la Capitana, a sus órdenes, deme usted su mano” y prosiguió: “Ahora sí ya me puedo morir tranquilo porque ya estreché su mano”.
En la actualidad la situación política en Taxco se similar a la de 1810, la gente de la ciudad es conservadora y católica, proclive al PAN. La de los pueblos es morena y más progresista.
Otro personaje histórico que se menciona es Pedro Ascencio de Alquisiras, un guerrillero que luchó al lado de Vicente Guerrero contra los españoles y realistas.
El insurgente derrotó al ejército de Iturbide varias ocasiones. No se sabe dónde nació, unos dicen que es originario de Tlatlaya, estado de México.
En cambio la gente del pueblo de Acuitlapan, municipio de Taxco, asegura que nació ahí. El actual comisario del pueblo me comentó que la señora Perpetua de Alquisiras quien vive ahí guarda la espada del insurgente. Además me mostró un retrato de Ascencio que se encuentra en la comisaría y fue donado por Moisés Ochoa en 1967 (el retrato es la portada del libro citado).
Acevedo considera que Ascencio fue un indígena auténtico, su lengua materna al parecer fue la matlazinca (tlatlaya) y dominaba varias lenguas como mazahua, tlahuica y otomí. Ascencio fue testigo del Abrazo de Acatempan, que según el autor fue el 14 de marzo de 1821, pues él comandaba las tropas de Guerrero. La tradición dice que Ascencio estuvo al mando de los famosos “diablos de Teloloapan” que con sus máscaras y látigos combatieron a los realistas.
Ascencio nunca confió en Iturbide y lo combatió cuando fue emperador. Lo asesinó Gabriel Yelmo. En 1890 se estableció el municipio de Pedro Ascencio, antes llamado Ixcapuzalco en Guerrero.
La leyenda cuenta que otro indígena llamado Agustín Lorenzo nacido en el pueblo náhuatl de Tlamacazapa, municipio de Taxco (donde los indígenas aseguran que el pueblo significa “gente de miedo”) pues ellos llegaron ahí huyendo de los españoles asesinos. Lorenzo se dedicó a robarles el dinero a los ricos para dárselo a los pobres.
Lorenzo hizo pacto con el diablo, y que tenía el poder del “nahual”: convertirse en animal. Varias cuevas de Guerrero y otros lugares llevan su nombre, que ahí tiene su tesoro. Yo conozco en Tlamacazapa la cueva del Tecolote, que se dice ahí vive.
Acevedo es conocido como El Hochi, ex militante del PCM, es maestro en urbanismo por la UNAM.
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domingo, 5 de septiembre de 2010
Una aproximación histórica
Cuatro años y medio
Gustavo Martínez Castellanos
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Algunas preguntas que amigos míos me han enviado me han obligado a ingresar a ámbitos de reflexión que no quería tocar, al menos mientras no termino el trabajo de investigación que estoy realizando. Algunas respuestas a esas preguntas van en este envío.
La mayor parte de los problemas de nuestro estado –he propuesto- se debe a nuestra falta de identidad. El guerrerense no se ha hecho la pregunta correspondiente en tanto ha obtenido una serie de placebos culturales que han paliado profundamente su ineludible duda ontológica. Las leyendas –sobre todo- del suriano temerario y matón terminaron por ennegrecer su imagen y su futuro. Esa condena histórica pudo haber sido conjurada al ingreso de la modernidad después de 1927 cuando se abrió la carretera México – Acapulco; pero por ella sólo ingresaron turistas y “cachorros de la revolución” acompañados de inversionistas rapaces que venían a disfrutar del festín de este pedazo de patria intocado por el desarrollo. Como con el incendio del teatro Flores, esa expresión de la modernidad también fue funesta para Guerrero. De hecho cada vez que la modernidad llega a nuestro estado se disparan sus índices de atraso. Lo hemos vivido desde la consumación de independencia. El general Guerrero fue desplazado de todos los puestos que debió haber ostentado como el patricio que era, porque era un patriota, no un político y lo nuevo era hacer política. Sus compañeros de armas, Nicolás Bravo y Juan Álvarez, descollaron en la palestra nacional hasta la segunda mitad del siglo porque ambos, aunque no eran ilustrados, en algún momento de sus vidas estuvieron en contacto con algún centro educativo. Guerrero, no. La biografía de Guerrero abunda en tantas elipsis que no se sabe con certeza si había sido expósito; o arriero, o comerciante o campesino. Tantos velos en su historia se concretizan con el monumento que se ha levantado en la casa donde nació en Tixtla: un gran terreno vacío. La de Álvarez reporta estudios elementales en el Distrito Federal y un tutor que lo había despojado de las propiedades que le dejó su padre; aparte, lo explotaba como a un peón. La de Bravo lo ubica como el pequeño hijo de don Leonardo y más tarde como un guerrero consumado. Se puede decir que el paso de José María Morelos terminó por definirlos; o por perfilarlos, pero no por descubrirlos. Al contrario, los envolvió en la leyenda encubriéndolos más. Desde el supuesto abrazo de Acatempan Guerrero da muestras de dar fin a esa guerra que no era del todo suya: a pesar de que su “padre” tenía un puesto en la administración pública él no lo hubiera heredado: la ubicuidad de su origen se lo impedía. Con Álvarez y Bravo las cosas fueron distintas. Ellos pertenecían a familias que poseían tierras y peones. De Bravo se dice que la hacienda de Chichihualco era su heredad y que desde niño lo llevaban a allá para que aprendiera a administrarla. Sus tíos y su padre pertenecían a las milicias. Él abandona esa tarea y se suma a la lucha por la independencia que abrazó su familia. Álvarez pasa por el mismo proceso pero a la inversa: él recupera lo suyo al unirse al movimiento. A ellos dos el momento de la consumación los encuentra con propiedades, reputación de libertadores e insertos en el proceso de reconstrucción nacional. Guerrero, en cambio, tuvo que pedir la creación de la intendencia del sur que iba desde la república de Tecpan formada por Morelos hasta el Balsas en el norte; y desde la Tierra Caliente hasta Oaxaca. Ante los cambios vertiginosos en ese segundo cuarto del siglo XIX, la patria que soñó en su proclama áurea no pudo ser. Irónicamente, será fusilado relativamente cerca de sus fronteras. El proyecto, en cambio, sobrevivió; y será concretizado después por Bravo y por Álvarez. El nacimiento de nuestro estado, empero, fue el resultado de una larga disputa entre ambos. Y del producto del choque de sus visiones; ambas distintas e irreconciliables y cuyas secuelas aún padecemos: la del cacique costeño contra la del masón del valle. La pugna fue evolucionando en el tiempo y el espacio: mientras Álvarez se atrincheraba en sus tierras; Bravo sustituyó tres veces a Santa Ana para que la visión conservadora de su logia (la escocesa) pudiera prosperar. Los yorkinos no lo permitieron. Y Bravo nunca pudo ser presidente electo de México. La historia lo escindiría de mucho más: ni siquiera figura como constructor del partido conservador sólo se menciona a Alamán. Mientras Bravo pujaba en la política nacional Álvarez crecía en su territorio e imponía en él su visión: el paternalismo a ultranza que hacía que sus paisanos lo vieran como a un ser providencial. Esa característica, sin embargo, fue aprovechada por los liberales: a la “república” de “la pantera del sur” nadie se atrevía a ingresar; ni Santa Ana. De ese territorio saldrían hombres y recursos para su expulsión, para las guerras de Reforma y contra la intervención francesa. Sin embargo, en ese reino impenetrable defendido con hombres demencialmente fieles al Patrón no había escuelas, ni industria ni comercio exterior. Bravo, debilitado por el ejercicio intermitente de un poder que sólo se le entregaba a pedazos (y en momentos de desesperación) fue declinando su lugar de hombre fuerte de la región. Se retirará descreído del poder y de la política después de rechazar otra invitación a sustituir a alguien. Morirá en su casa de Chilpancingo junto con su mujer. La leyenda asume que fue envenenado. Sin embargo, su pugna con Álvarez sobrevivió a su muerte pues el viejo general ungirá a su hijo, heredero del estado. Muchos “hombres fuertes” que también deseaban gobernarlo cubrirán con sus biografías y maniobras esa parte de la historia de la “política” guerrerense en la que dominarían las “tres erres”: “destierro, encierro o entierro”. Esa historia empezó a escribirse desde la elaboración del Plan de Iguala, continuó con la Constitución de 1824 y se agudizó con la erección del estado. Establecida la hegemonía de los Álvarez –y asentada su visión, en la que no había ni siquiera oposición por parte de la Iglesia- la pugna por el poder, durante el resto del siglo fue entre la costa y el centro (Chilpancingo), después sería contra la imposición (Madero extrapoló la tradición a su triunfo al imponer como gobernador de Guerrero y de Morelos a los hermanos Figueroa) y todo el tiempo contra la desaparición de poderes para imponer interinos. Hacia el segundo cuarto del siglo XX, la visión de Álvarez seguiría evolucionando hasta trasladarse de la costa hacia Huitzuco, y quedaría en manos de otra familia. El Centenario del fin de la a Independencia encuentra al estado de Guerrero sin más cambios que la existencia de nuevos niveles entre las clases económicamente dominantes. En un siglo de libertad nuestro estado no descolló en el pensamiento, las artes, la ciencia y la tecnología. “En Guerrero, la independencia de España, a decir de algunos analistas conspicuos, en realidad se dio en 1921 con el triunfo de Escudero en las urnas a raíz de sus reformas, porque antes de eso Guerrero era un territorio gobernado lejos de los avances nacionales”. Y continuó siéndolo después del asesinato de Escudero, hay que añadir, a instancias de una oligarquía que se sostenía gracias a la estructura política nacional. A la apertura de la nueva carretera, en 1927, esa oligarquía fue desplazada por otra. Más voraz. Más moderna. Y más extranjera porque no era ni católica ni hispánica.
A la vuelta de la primera mitad del siglo XX se da entonces un hecho paradójico: dos maestros, nacidos en nuestras costas, egresados de la misma Normal, inician una nueva revolución de independencia ante la magnitud de la miseria y de la desigualdad, generadas por el modelo regional de gobierno. Los dos iniciarán sus luchas sin un plan estructurado y empujados por las circunstancias. Los dos se internarán en las mismas montañas que siglo y medio atrás albergara a los Bravo y los Galeana. Los dos sostendrán sus luchas con base en una guerra de guerrillas. Y los dos caerán abatidos a tiros por su enemigo común: el ejército mexicano. Al igual que un siglo y medio atrás, dos sacerdotes rebeldes empuñaron las armas contra el modelo colonial, estos dos maestros guerreros serán consumidos por un fuego interno que los empujará al martirologio. No de otra forma se puede explicar su entrega a su causa ya que mientras ellos se batían en las sierras y cañadas surianas, en Acapulco resonaban los altos decibeles de las discoteques y en Chilpancingo, Iguala, Ometepec y Altamirano las clases pudientes rancheras exigían con los corifeos del poder central que enviaran más tropas “para acabar de una buena vez con esos revoltosos”. Guerrero merecía “paz”.
Después de la muerte de estos dos maestros guerreros nuestra tradición caciquil mostró su rostro más cruel: sus postulados fueron decayendo a grado tal que sus banderas olvidadas fueron levantadas y cambiadas por una clase política emergente que enarboló un discurso de izquierda que entre más se desteñía más espacios ganaba en el mapa político. Y cuando arribó por fin al poder, al acceso de los presupuestos y de las vías de concreción de un proyecto que terminara por fin con el caciquismo obviaron su responsabilidad de equilibrar el ejercicio político estatal. Y se adhirieron a la tradición caciquil para preservar el poder. Hoy, después de una década perdida, resulta paradójico que se enfrenten con el caciquismo original. Secular y redivivo. Que reclama su papel de dueño de las vidas y las haciendas de los guerrerenses. Por esa hegemonía, el ex diputado Figueroa Smutny hizo un fuerte reclamo a Aguirre Rivero en Twitter (irónico: cambian las tecnologías, persiste la tradición). Su exabrupto tuvo resonancias seculares por sincera: pues hablaba desde lo más profundo de nuestra tradición y en reclamo de un cambio no de ideología, sino de adeptos. La palabra traidor con que pretendió infligir a Aguirre no resuena con referencia al beneficio y el bienestar de los guerrerenses, sino con el grupo que lo lanzó al poder.
Ante ese reclamo de auténtico guerrerense sólo puede responder la ruptura, es decir, un cambio profundo. El rechazo completo a la tradición caciquil ahora también en práctica por el PRD. Cuando muchos ciudadanos saludamos con entusiasmo la decisión de Aguirre de representar una coalición cuya diversificación estaría completa sin el PAN, previmos la participación de todas las voces, todas las visiones, todos los esfuerzos y, todos, vigilando las manos a todos. Una democracia. No caciquismo. Aguirre Rivero tiene ahora esa tarea, esa responsabilidad histórica de sentar las bases de un estado federativo, no de otro coto de poder para un caudillo, una familia, un grupo o un partido político. Sólo cuenta con cuatro años y medio para cumplir con esa deuda histórica. Pero tiene una ingente cantidad de guerrerenses preparados, cultos e ilustrados que pueden apoyarlo y, o, aconsejarlo para arribar a esa larga aspiración regional que pasa ineludiblemente por nuestro ser cultural: ¿quiénes somos? Guerrerenses. Entonces ¿por qué no hemos podido construir un estado libre, soberano, progresista y desarrollado? ¿Por qué al arribo de nuevas tecnologías continúa habiendo presos de conciencia, miseria, hambre y desesperación en las clases más desprotegidas? ¿Por qué es tan grande la brecha entre la riqueza y la pobreza en un estado tan rico y con tantos legisladores y alcaldes “de izquierda”? ¿Por qué? Los guerrerenses no podemos responder a esas preguntas con más consignas de izquierda por muy radicales que se busquen. La respuesta sólo puede ser encontrada en el análisis y la reflexión de nuestro ser global, universal y único, es decir, en nuestro ser cultural, y en la admisión madura de que al negar nuestra historia nos negamos a nosotros mismos. Nuestro subdesarrollo tampoco puede ser resuelto con golpes de modernidad. Tenemos que cubrir todas nuestras deudas históricas. Tal vez cuatro años y medio sean pocos. Tal vez sólo sean el inicio. Pero lo peor que podríamos hacer sería no intentarlo siquiera, ahora que por fin nos hemos puesto de acuerdo en algo.
lunes, 23 de agosto de 2010
Entrevista a José Enrique González Ruiz
agosto 8 de 2007
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Para el gobierno de México los militares son intocables
Entrevista al abogado José Enrique González Ruiz
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Por Joaquín Madera / ABP México, 31 de julio de 2007
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No importa que sean narcotraficantes y criminales de lesa humanidad. No importa que la sociedad los reconozca como torturadores y asesinos. En el gobierno espurio de Felipe Calderón, “que sólo se puede sostener apoyado en el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea”, a los militares no les va a pasar nada, ni por los crímenes que cometan en adelante ni por los que hayan cometido en el pasado.
Así interpreta José Enrique González Ruiz –en entrevista con la Agencia Bolivariana de Prensa– la reciente exoneración del general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien el pasado 28 de junio salió de la prisión del Campo Militar número1, tras haber sido juzgado por tener vínculos con el narcotráfico.
Acosta Chaparro es uno de los principales responsables de la guerra sucia de los años 70, pero quedó en libertad como si no hubiera participado en ella. El Ejército mexicano y los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón impidieron que fuera juzgado por crímenes de lesa humanidad. Más aún, “le devolvieron sus grados militares e incluso le pagaron los haberes por el tiempo que estuvo en prisión”.
Estamos, pues, ante el hecho de que “uno de los torturadores más feroces, más crueles, de la historia reciente de México” ha sido plenamente rehabilitado. Hecho que coincide, precisamente, con el repunte de las violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército y los cuerpos policíacos, así como con la criminalización de la protesta social y el “proceso de militarización” impulsado por el gobierno de Felipe Calderón.
Esta militarización, que avanza bajo el eslogan del combate al narcotráfico y la delincuencia organizada, responde a una estrategia de control social, semejante a la que emplea el gobierno de Álvaro Uribe en Colombia. “Calderón –dice nuestro entrevistado– no está combatiendo al narcotráfico, está haciendo contrainsurgencia y está preparándose para posibles insurrecciones o levantamientos en México”.
1. Retrato de un “Salvador de la Patria”.
José Enrique González Ruiz fue asesor jurídico de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a Derechos Humanos en México (Afaddem – Fedefam); en nombre de esta organización, presentó casi 150 denuncias penales contra el general Acosta Chaparro. Asimismo, fue abogado y rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG); ahí le tocó conocer personalmente al entonces mayor y reclamarle la presentación con vida de algunos universitarios que habían sido secuestrados por organismos policíacos.
Al preguntarle quién es Mario Arturo Acosta Chaparro y cuáles son las evidencias de su participación en la guerra sucia, González Ruiz nos describió a un “personaje siniestro”, cuyo retrato presentamos a nuestros lectores:
El general Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite es “uno de los torturadores más feroces, más crueles, de la historia reciente de México. Es un individuo que hizo carrera militar a partir de la habilidad que mostró para acercarse y detener a personas relacionadas con movimientos armados pero también con movimientos sociales y políticos”. Entre 1969 y 1971, recibió adiestramiento militar en los Estados Unidos. Después, formó parte de la Brigada Blanca, un “organismo irregular” integrado por elementos de la Policía Militar, la Policía Judicial Federal, la Policía del Distrito Federal y paramilitares o “madrinas”.
Con la Brigada Blanca, en la que participó también el policía Miguel Nazar Haro, Acosta Chaparro “se dedicó a combatir, prioritariamente, a la guerrilla, con procedimientos ilegales, aplicando medidas inhumanas como la tortura, la ejecución extrajudicial y la desaparición forzada de personas”.
De lo anterior existen numerosas evidencias: testimonios de las víctimas y de sus familiares, declaraciones de ex – colaboradores de Acosta Chaparro e incluso documentos escritos por él mismo, como el informe titulado Movimientos subversivos en México.
“Acosta Chaparro –recuerda González Ruiz– era un personaje que no se ocultaba. A diferencia de la mayoría de los represores, que se mantienen en el anonimato, él era ostentoso, se dejaba ver y presumía incluso de su ‘valor’, de su ‘arrojo’ para enfrentarse a lo que ellos llamaban la subversión”. “Él no ha negado nunca haber sido parte de los cuerpos represivos irregulares, por el contrario, lo presume como un acto de heroísmo”.
Gustavo Tarín Chávez, un ex capitán del Ejército mexicano involucrado en el narcotráfico y detenido por el FBI, reveló en 1999 que en la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, situada en Acapulco, Guerrero, los militares de la guerra sucia asesinaron a centenares de personas y después tiraron sus cadáveres al mar desde un avión Arava IAI – 201, de fabricación israelí.
Al respecto, dice González Ruiz: hay muchas evidencias de que Acosta Chaparro organizó los llamados vuelos de la muerte, “en particular la declaración de su amigo, de su colaborador Gustavo Tarín”, quien “dijo específicamente que Acosta Chaparro comandaba esas acciones de contrainsurgencia, en las que el propio Tarín participó”.
Continúa nuestro entrevistado: “cuando se decidía que un secuestrado, torturado y masacrado –una persona que había sido ya interrogada por los servicios especiales del Estado– ya no era útil, entonces le decían: ‘siéntate en ese banquito, te vamos a tomar la foto del recuerdo’. Después de eso un individuo se acercaba a la persona que estaba en el banquito y le daba un balazo en la nuca. Dice Tarín que Acosta Chaparro ejecutó cuando menos a doscientas personas, con una pistola a la que llamaba la espada justiciera”.
Bajo la supervisión de Acosta Chaparro –y con plena autorización de las más altas autoridades políticas, como el ex presidente Luis Echeverría y el ex gobernador Rubén Figueroa– los cuerpos de esas personas fueron arrojados al mar.
Pese a lo anterior, el general Acosta Chaparro “igual que otros criminales de lesa humanidad, se siente Salvador de la Patria”.
Cuando José Enrique González Ruiz lo conoció, a mediados de los 70, Acosta Chaparro era mayor del Ejército y jefe de la Policía Municipal de Acapulco.
“Se trató de una etapa de agresión muy intensa en contra de los universitarios y del pueblo de Guerrero. Hubo varios desaparecidos que pertenecieron a la comunidad universitaria, recuerdo a Carlos Díaz Frías y a Luis Armando Cabañas, estudiantes de la UAG a quienes no volvimos a ver: se los llevaron los cuerpos policíacos y militares y no los volvimos a ver”
“Recuerdo que en esa etapa, en la zona donde había operado la guerrilla de Lucio Cabañas, por el rumbo El Paraíso –se llama así ese lugar en el estado de Guerrero– había una leyenda popular en el sentido de que cuando se oían en las poblaciones pequeñas gritos de terror en algún lugar la gente decía: ‘por ahí anda Acosta Chaparro’. O sea que era famoso por ser muy desalmado y por utilizar los peores métodos para obtener información”.
“Alguna vez secuestraron a un profesor, un matemático que trabajaba en la Universidad, y yo fui a reclamarle que lo liberaran. Hablé con él y me dijo: ‘¿y de veras quieren que liberemos a ese subversivo, enemigo de las instituciones?’. ‘No –le respondí–, para mí es un universitario, es un profesor de la Universidad, y ustedes tienen la obligación o de ponerlo en libertad o, en todo caso, si consideran que cometió un delito, de consignarlo ante las autoridades competentes’. Finalmente sí lo puso libre. Era un individuo sumamente poderoso y tenía derecho de vida y muerte sobre las personas”.
“Acosta Chaparro tenía de esos arranques que tiene la policía. Un día lo llamé por teléfono –todavía no nos habíamos entrevistado personalmente– y le dije: ‘oiga, soy Enrique González Ruiz, trabajo en la UAG y quiero que nos entrevistemos el día de hoy, si usted puede, porque quiero plantearle el caso de algunos universitarios que están presos o son desaparecidos’. Entonces me dijo –por teléfono, antes de conocerme– ‘¿Enrique González Ruiz? Ah, si, usted es un morenito, de lentes, de pelo chino, que estaba en el Encuentro de Familiares de Desaparecidos en Culiacán la semana pasada. Sí, pase cuando guste, aquí lo espero’. O sea que primero me dio una información acerca de que me estaban siguiendo los pasos y después ya me aceptó la entrevista”.
2. Mensaje de impunidad.
- Agencia Bolivariana de Prensa (ABP): ¿Qué significado político tiene la exoneración de este general?
José Enrique González Ruiz (GR): “Cuando Acosta Chaparro fue exonerado acababan de ocurrir dos cosas importantes, una en el estado de Guerrero y otra a nivel nacional. En Guerrero se había anunciado la creación de la Comisión de la Verdad. Este hecho es sumamente relevante porque la formación de una comisión ciudadana, sin participación de dirigentes de partidos ni de funcionarios públicos podría dar mucha luz sobre lo que aconteció en Guerrero durante la guerra sucia –guerra sucia que por cierto todavía está aplicándose, pero que tuvo su etapa más intensa en los años 70–. Sabríamos, por ejemplo, quiénes fueron los militares que participaron, sus nombres, sus cargos. Sabríamos quiénes eran los agentes operativos, los que detuvieron a las personas, los que las tuvieron en cárceles clandestinas, los que las llevaron a cámaras de torturas. Sabríamos también quiénes eran los jefes de estos, o sea los políticos que tomaban las decisiones. Es decir, sería una oportunidad interesante para abrir una pequeña rendija y que penetrara un poco de luz en este asunto de los ejecutados extrajudiciales, los desaparecidos y los torturados en Guerrero”.
“Por eso el gobierno libera a quien la historia señala como el principal responsable de estos hechos. Libera a Acosta Chaparro diciendo: ‘Ah, ¿quieren investigar qué pasó? Pues ahí está afuera el que estuvo en esos acontecimientos como jefe y como responsable’. Como jefe operativo, cabe aclarar, porque los políticos eran los que tomaban las decisiones, pero Acosta Chaparro era el responsable de llevarlas a cabo”.
“En segundo lugar, en México está ocurriendo un proceso de militarización. El gobierno espurio de Felipe Calderón sólo se puede sostener apoyado en el Ejército, en la Marina y en la Fuerza Aérea. Entonces, mandan la señal de que los militares son intocables, de que pueden haber cometido cualquier atrocidad o cualquier crimen, de que pueden ser delincuentes de lesa humanidad por la guerra sucia o pueden ser traficantes de drogas y no les va a pasar nada. Porque Arturo Acosta Chaparro no solamente fue exonerado de responsabilidad por estos hechos sino que además le devolvieron sus grados militares e incluso le pagaron los haberes por el tiempo que estuvo en prisión”.
3. A menor apoyo social, mayor fuerza militar.
- ABP: ¿Podríamos decir entonces que la guerra de Calderón contra “el narcotráfico y la delincuencia organizada” es en realidad una estrategia de represión y de control social?
GR: “Un gobierno que no tiene consenso social, que no cuenta con el apoyo popular mayoritario, que trata de imponer un proyecto contrario a los intereses de la mayoría de la población –en lo económico, en lo político, en lo cultural–, es un gobierno muy débil. Es un gobierno que tiene que echarse a los brazos del Ejército, de la oligarquía local, del capital local, pero también del capital financiero internacional”.
“No es extraño que, a menor apoyo social, mayor fuerza militar. Eso es lo que está ocurriendo con Calderón. Si estuviera combatiendo al narcotráfico ya hubiéramos visto en la cárcel a los verdaderos dueños de este negocio”, es decir banqueros, empresarios y grandes comerciantes ligados al partido gobernante, como el ciudadano mexicano de origen chino Zhenli Ye Gon.
“Calderón no está combatiendo al narcotráfico, está haciendo contrainsurgencia y está preparándose para posibles insurrecciones o levantamientos en México”.
- ABP: ¿Le parece válida la comparación, a propósito de su naturaleza autoritaria y contrainsurgente, entre los gobiernos de Colombia y México?
GR: “Son muy similares, comulgan ideológicamente, por eso se entienden bien. El gobierno de Álvaro Uribe (...) aplica programas norteamericanos de contrainsurgencia y de control de la sociedad (...) Uribe ha permitido el incremento de los efectivos militares norteamericanos en Colombia y ha rodeado a Colombia de bases militares en los países vecinos”.
“Esta vocación de Uribe, pronorteamericana y de derecha, es compartida por Calderón. No en balde el embajador de Colombia en México es un individuo que ha estado cercano a los asuntos del paramilitarismo (...) y que tiene experiencia en la contrainsurgencia. A Calderón y a Uribe, a ambos gobiernos, los hermanan intereses materiales de carácter económico, pero también una vocación muy conservadora, son estructuralmente de derecha”.
4. Ni perdón ni olvido.
Para que el general Acosta Chaparro no quede impune, José Enrique González Ruiz señala que es preciso denunciar y caracterizar como tales a los criminales de lesa humanidad, enfatizando que “no hay perdón ni olvido respecto de ellos”.
“Una vez informados y conscientizados –dice–, debemos organizarnos para realizar acciones tendientes a que el Estado se vea obligado a enjuiciar a estos responsables de crímenes históricos. Hay que reactivar las instancias de familiares de desaparecidos y de víctimas de la guerra sucia. También hay que tocar las instancias internacionales, las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Organizaciones No Gubernamentales como Amnistía Internacional. Hay que moverse en todos esos espacios para dejar claro que en México los criminales de lesa humanidad están impunes, que es peor nuestra situación que la de Argentina o la de Chile o la de Guatemala, donde siquiera algunos, uno o dos de los más negativos de estos personajes, han sido llevados a juicio. Aquí, en cambio, ninguno. Todos están en la impunidad. En tercer lugar, esa organización se tiene que traducir en acciones unitarias de los sectores que estén en este interés, buscando siempre la acción más efectiva en el momento preciso para que se levante de nuevo la bandera de la justicia y la verdad en los asuntos de la guerra sucia.
- ABP: ¿Algo más que quiera agregar?
GR: Mi agradecimiento y mi solidaridad con las luchas bolivarianas.
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martes, 22 de junio de 2010
Sobre la revolución en la Costa Chica
En LA JORNADA GUERRERO del 22 de junio de 2010, se publicó la siguiente nota:
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Historia y revolución en la Costa Chica
Jaime Salazar Adame
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La historia es un proceso en constante construcción. La aparición de nuevos métodos, tecnologías o enfoques nos permiten valorar de manera distinta las tendencias prevalecientes en el conocimiento del pasado. Mejor aún, la aparición de nuevos acervos y documentos originales nos facultan reconstruir el pasado, porque no está muerto ni enterrado, está allí esperando una nueva mirada o visión más cercana a la realidad social de nuestros pueblos.
En el contexto de los festejos del bicentenario de la Independencia de México y del centenario de la Revolución mexicana, suscita esta reflexión, el venturoso acontecimiento de la presentación pública de unas memorias documentales, perfectamente conservadas sobre la Revolución mexicana en la Costa Chica del estado, que propician nuevos puntos de vista más apegados a la circunstancias que les tocó vivir a nuestros paisanos de los pueblos de la costa de Guerrero y Oaxaca.
El volumen se circunscribe a la historiografía de la Revolución guerrerense con obras tales como: Historia de la Revolución en el estado de Guerrero, 2da Ed. ampliada hasta 1920, de Vicente Fuentes Díaz, 1983. Historia de la Revolución en el estado de Guerrero, tres tomos, de José Manuel López Victoria, 1985. La Revolución Zapatista de Guerrero. De la insurrección a la toma de Chilpancingo, 1910-1914, en 1990 y De la revolución al agrarismo en la costa guerrerense, 1997, ambos de Renato Ravelo Lecuona. La Revolución de 1910 en Guerrero y Michoacán, de Jesús Millán Nava, 2008. La Revolución mexicana en el estado de Guerrero. La lucha zapatista en la región de La Montaña, 1910-1918, de Francisco Herrera Sipriano, 2009, entre otras de carácter general.
Don Isaías Vázquez Añorve escribe sus memorias sobre la Revolución mexicana en la Costa Chica del estado de Guerrero, en un periodo que corre de 1909 a 1915. Aunque en muchos casos anticipa las fechas y en otros las adelanta hasta 1948, tiempo en el que concluye su manuscrito. Formalmente principia con la Revolución iniciada por Francisco I. Madero y culmina con el triunfo del constitucionalismo encabezado por el primer Jefe Venustiano Carranza.
A la manera de Herodoto, el conocido Padre de la historia, la crónica del señor Vázquez tiene por finalidad dar a conocer los hechos como ocurrieron realmente, para evitar que las hazañas de los auténticos revolucionarios cayeran en el olvido, y también para impedir que solamente la versión de los oportunistas fuera la difundida y reconocida.
Se trata de una obra redactada a partir de los múltiples apuntes, notas, fotografías y documentos que el señor Isaías Vázquez Añorve, escribió y conservó para dejar su testimonio de la Revolución que sacudió a México en 1910, como proceso largo y complejo que marcó para siempre la vida nacional, de la Costa Chica, de Ometepec y consecuentemente su propia existencia personal y familiar.
También escribe para revelar que es a partir de la invitación que Aquiles Serdán hizo a Enrique Añorve Díaz, en Puebla, y éste a don Nicolás Vázquez Ortiz, quien a su vez hizo partícipe a su hijo Isaías de tal acontecimiento, para que se enrolaran en la rebelión de enorme alcance contra el dictador Porfirio Díaz, y estallaran la Revolución en la Costa Chica y parte de Oaxaca, particularmente en su querido Ometepec.
En todo el cuerpo del texto lo que se palpa con múltiples casos es que los movimientos armados trastocan drásticamente la vida de los pueblos que los sufren y alteran la realidad y la vida cotidiana de las personas, al suscitar pasiones que sacan a la superficie las tensiones, los rencores, los conflictos lentamente acumulados, similar a las explosiones en las que aparecen lo peor y lo mejor de los individuos y las comunidades. El mejor ejemplo lo constituye la narración acerca de la defensa del orden legal en Ometepec y el levantamiento armado contra el jefe de dicha plaza, Isidoro C Mora en septiembre de 1915.
Igualmente esa conflictividad nos permite hablar más que de una revolución, de varias revoluciones, porque cada pueblo asumió sus agravios como bandera reivindicatoria de su propia lucha. Por eso, la Historia de la revolución en Guerrero registra 23 bandas de revolucionarios y alzados que asolaban al estado, lo hacen en forma fragmentaria puesto que se dispersan en las diferentes regiones cada uno con distintas demandas.
Los Figueroa, prósperos rancheros en la zona Norte, contra el reeleccionismo; Ladislao Álvarez y Jesús H Salgado, propietarios de tierras y minas en Teloloapan con ascendiente en la Tierra Caliente, en favor de la restitución de tierras; Julián Blanco, oficial de las fuerzas de seguridad en el estado, en el Centro, primero, está con los zapatistas y después, con los constitucionalistas; Eucaria Apreza, acaudalada terrateniente en Chilapa, por la causa maderista; Enrique y Pantaleón Añorve minifundistas mestizos, en la Costa Chica, maderistas y constitucionalistas; y Tomás Gómez y Silvestre G Mariscal, antiguo maestro de escuela, en la Costa Grande, sucesivamente, es maderista, huertista y constitucionalista.
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lunes, 17 de mayo de 2010
El Bum Bum, Club Canibal. En Acapulco
Epoca de oro del Bum Bum
Verónica Castrejón Román
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El Bum Bum, Club-caníbal, a la orilla de la playa Caleta, contaba con una pista de baile de 500 metros cuadrados, una cantina, cocina y un espacio con cien mesas para recibir a 500 comensales. Un portero disfrazado de caníbal recibía a los visitantes que en las tardes de playa comían y después bailaban descalzos y en traje de baño en la pista y por la noche, sólo previa reservación, elegantes y perfumados disfrutaban del espectáculo de las más rutilantes estrellas de la época.
No obstante ser un centro nocturno, el ambiente era familiar con shows internacionales y música en vivo con las mejores orquestas del momento como la de Pérez Prado, Ray Anthony y la Sonora Santanera, que tocaban música afro-cubana, mambo, rumba cubana, danzones y chachachás. Ahí los lunamieleros disfrutaban de exquisitos platillos a orillas de una de las playas más famosas del mundo.
El Bum Bum fue también foro de lanzamiento de artistas como Darbelio Arredondo, Olivia de Montenegro y tres orquestas: la de Ruti Arias, la de Juan Góngora y la de Fito Fierro. Como dato curioso, ahí trabajó como mesero el ex líder cetemista Bautista Lobato Serna, y como fotógrafa, la líder del ambulantaje, Dalia Serna.
Desde las mesas del Club Caníbal personalidades de todo el mundo aplaudieron divertidos Lana Turner, Rossana Rossi, Ninón Sevilla, Manuel Capetillo, Andy Russel, Lola Beltrán, la miss Universo Christian Martell y ¡hasta Fidel Castro!, con quien sostiene, hasta la fecha, cierta relación de amistad.
No obstante ser un centro nocturno, el ambiente era familiar con shows internacionales y música en vivo con las mejores orquestas del momento como la de Pérez Prado, Ray Anthony y la Sonora Santanera, que tocaban música afro-cubana, mambo, rumba cubana, danzones y chachachás. Ahí los lunamieleros disfrutaban de exquisitos platillos a orillas de una de las playas más famosas del mundo.
El Bum Bum fue también foro de lanzamiento de artistas como Darbelio Arredondo, Olivia de Montenegro y tres orquestas: la de Ruti Arias, la de Juan Góngora y la de Fito Fierro. Como dato curioso, ahí trabajó como mesero el ex líder cetemista Bautista Lobato Serna, y como fotógrafa, la líder del ambulantaje, Dalia Serna.
Desde las mesas del Club Caníbal personalidades de todo el mundo aplaudieron divertidos Lana Turner, Rossana Rossi, Ninón Sevilla, Manuel Capetillo, Andy Russel, Lola Beltrán, la miss Universo Christian Martell y ¡hasta Fidel Castro!, con quien sostiene, hasta la fecha, cierta relación de amistad.
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