miércoles, 23 de febrero de 2011

Recordando a Guerrero y a Altamirano

Ricardo Infante Padilla

Decía don Ignacio Manuel Altamirano, “Guerrero, ese hombre que nos envidian las naciones y que nosotros no valoramos lo suficiente porque lo tenemos demasiado cerca”; seguramente que don Ignacio, hombre amante de la historia, de impoluta moralidad que no sabía apegarse a los poderosos ni a los mitos, conocía al General Guerrero mejor que nosotros, y cabría recordar que el maestro Altamirano se vinculó y ofreció lo mejor de sí por las causas de la república, el federalismo y la independencia, ideales políticos que encabezara don Vicente Guerrero Saldaña y que le costaran la vida.

Guerrero era un hombre al que -como señalaba Lorenzo de Zavala- nada le debía al conocimiento escolar y todo a la naturaleza; y es verdad, Guerrero fue un hombre con el que la naturaleza fue especialmente pródiga, le dio una inteligencia natural, lo proveyó de valor, fuerza, carácter indómito, paciencia, generosidad y un patriotismo a toda prueba. Hoy es común que nuestros exquisitos historiadores nos lo pinten como un pardo ingenuo, un tanto lerdo, aunque valiente y bien intencionado. Nada más lejano de la realidad. Guerrero, a los escasos 19 años tenía perfectamente claro cuál era la causa a la que debía servir. El ambiente familiar le era adverso, pues su padre y sus tíos colaboraban con el régimen español siendo armeros en el Batallón de pardos ubicado en Tixtla; y en pleno convencimiento de que La Colonia no había sido tan adversa para su familia, pues además de su comisión militar poseían una recua que les daba una situación desahogada, desde el punto de vista económico. Este es otro punto en que no han reparado quienes lo analizan. Guerrero no tenía necesidad económica, y a pesar de todo decidió vincularse con los más desposeídos.

Su fidelidad a la causa de la Independencia así como su conocimiento de caminos y serranías lo hicieron un hombre indispensable para el generalísimo Morelos. Su gran capacidad para aprender lo hizo que se volviera un estratega de primer nivel, prueba de ello es que muchos de los que iniciaron el movimiento de Independencia a pesar de tener mayores estudios, incluso muchos de ellos una preparación militar profesional, no lograron sobrevivir, y por lo tanto, de ninguna manera aportaron lo que el General Guerrero, a la causa de la libertad nacional.

Recordemos a los iniciadores de la Independencia: Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo, ninguno de ellos tuvo ni la capacidad militar ni la visión política y social que tuvo Guerrero. Los iniciadores de la guerra de Independencia nunca suscribieron un documento en el que se evitara proclamar su lealtad a Fernando VII. Su lucha duró apenas tres meses, y ante las derrotas se dividieron. Allende desconoció a Hidalgo, incluso trató de envenenarlo. Guerrero nunca se amilanó ante las derrotas; en ocasiones era acompañado por un solo hombre y con ello era suficiente para reactivar contingentes decididos a luchar.

Para Guerrero la estrategia era un don como si hubiera leído las tácticas de Alejandro de Macedonia, quien decía que su mejor aliado era saber usar la naturaleza. Guerrero, al revés de los grandes ejércitos libertadores de Sudamérica contaba con pequeños contingentes perfectamente organizados, pero sobre todo, al revés que algunos como Bolívar, que nunca perdieron su condición de clase, Guerrero siempre se mantuvo vinculado a los más humildes habitantes de nuestro país, y en especial de nuestro estado.

Guerrero aceptaba las sugerencias y los consejos; es innegable la influencia de Morelos, y también sabemos que recibió apoyo y consejo de Poinsett, y de Lorenzo de Zavala. También sabemos que supo hacerlos a un lado cuando se percató de que no compartían sus ideales. La gran paradoja es por qué no existe todavía un gran estudio para analizar profundamente a este mexicano. Resulta casi insultante la gran profusión de obras, algunas de miles de páginas dedicadas a Santa Anna y la escasísima bibliografía analizando profundamente los logros y contribuciones del General Guerrero. De nuevo recordamos a Altamirano… ¿será porque lo tenemos demasiado cerca?, o será porque los mexicanos admiramos más a los déspotas y a los villanos que a los hombres sencillos y honestos, porque no es posible que en el bicentenario de la Independencia, salvo escasísimas excepciones no hubiera una protesta por el soslayo que se hizo del insigne tixtleco que sacrificó todo incluyendo la vida, por este nuestro país, que le ha sido tan ingrato.

Guerrero fue asesinado en Cuilapan, Oaxaca, el 14 de febrero de 1831; fue secuestrado por un mercenario que según documentos de la época, fue contactado por Nicolás Bravo, quien le entregó una carta de puño y letra para el ministro Facio, iniciando con esto, el proyecto para su secuestro y asesinato. A quienes aseguran que no fue así, que esto es una infamia y que Bravo nunca traicionó a Guerrero, les sugerimos que lean la carta que Bravo le escribe a Lucas Alamán, felicitándolo por la muerte de Guerrero, y de paso asegurando que si Álvarez no entraba en razón correría la misma suerte. La carta no es difícil de localizar, y si bien la nota enviada a Facio seguramente fue destruida, la carta existe.

Guerrero, al revés que Bravo, Mier y Terán y López Rayón, siempre rechazó la amnistía; incluso cuando respondió a su padre “Primero tuve Patria que padre”, y que después se transformaría en la poética frase de “La Patria es Primero”, que siendo sinceros, significa lo mismo.

Para 1820, Guerrero no es sólo un militar de amplísima experiencia, también había aprendido sobre aspectos sociales y políticos; por eso, y ante el estancamiento en el resto del país del movimiento independentista decide convocar al coronel Moya, originario de Chilpancingo y al mando de tropas realistas, a que se una a la lucha por la Independencia; que incluso, a él no le interesa encabezar esa lucha sino secundarla para que Moya entendiera, que podía ser el gran factótum para el triunfo de la causa. Moya le contesta en términos amables negándose a la petición de Guerrero y señalándole que ya no es necesaria la lucha por la Independencia, puesto que la Constitución de Cádiz de 1812 había dado la misma calidad a todos los súbditos del rey de España. Moya no entendía que Guerrero buscaba la creación de una nación independiente, no el rango de súbdito de España. En el mismo sentido le escribe a Armijo; lo hace porque Armijo también ha nacido en el sur, pero igualmente declina a la invitación, con el adherente de que Armijo entrega la carta al virrey, diciéndole que Guerrero está en disposición de pactar con algunos militares realistas.

Cuando las autoridades virreinales se enteran de tal cosa se lo comunican a Agustín de Iturbide; es decir, ni siquiera esto se le ocurrió a Iturbide. Iturbide aprovecha la circunstancia creada por Guerrero, y es por ese motivo que el suriano entra en una relación epistolar con el asesino criollo.

Iturbide acude al intercambio de cartas, no por buena voluntad, sino porque a pesar de su arrogancia y sus declaraciones de que en un mes pacificaría el sur, a pesar de que le otorgan su famoso Batallón de Celaya que había causado terror en el Bajío, y que es apoyado económicamente en todas sus solicitudes; aun así, las únicas cuatro batallas que emprende en lo que hoy es el territorio del Estado de Guerrero sufre sonoras derrotas, dos perpetradas por don Pedro Ascencio de Alquisiras, indígena tlahuica que no aceptaba más órdenes que las de don Vicente Guerrero, y otras dos logradas por don Vicente personalmente, siendo el último de estos encuentros verdaderamente graves para Iturbide, por la cantidad de hombres y equipo que pierde al enfrentarse al caudillo del sur. Entonces Iturbide decide apelar a aquel argumento de cerrar filas y lograr la Independencia.

Sabemos cuál fue la actuación de Iturbide, sabemos que don Vicente supo honrar su palabra y le dio oportunidad al michoacano de que, efectivamente, gobernara para todos los mexicanos mostrando su absoluto desapego al poder y a la riqueza.
Posteriormente, Guerrero se vuelve un símbolo; un símbolo al que no es fácil derrotar ni militar, ni políticamente. De ahí que la única solución era engañarlo, traicionarlo y asesinarlo.

Guerrero representa a la más humilde y segregada parte de la sociedad colonial; ese fue uno de los principales aspectos que lo hicieron poco aceptable para una sociedad racista y clasista que no podía aceptar que un descendiente de negros, como ellos lo llamaban, fuera la máxima figura política de nuestro país; y aunque es cierto, como dice Nietzsche, que en la historia no hay hechos sino interpretaciones. Todavía no conozco a los historiadores de alcurnia que sepan diferenciar entre un levantamiento popular para protestar por el fraude y las manipulaciones que se habían hecho para que Guerrero no llegara a la presidencia, y un golpe de estado. Guerrero y quienes participaron en la lucha de La Cordada, no pretendían remover del país al presidente de la república, Gral. Guadalupe Victoria; lo que exigían era que accediera a la primer magistratura del país, aquel que la mayoría de los mexicanos veían como su líder, y no a un ex militar realista investido como ministro de la guerra, que desde luego, garantizaba preservar el estatus, sobre todo de los españoles, quienes aportaron grandes cantidades de dinero, mientras que los comandantes de las diferentes plazas del país se ocupaban de amenazar a los diputados que entonces eran quienes votaban en la vieja fórmula de pan o palo. Contra eso fue el Motín de La Cordada, por eso fue que se saquearon los comercios de los españoles, y que después se impulsara su expulsión del país.

Como se ve, hay muchas formas de interpretar los hechos históricos.

La muerte de Guerrero, desgraciadamente coincide con un día promovido por el comercio fundamentalmente transnacional como un supuesto día del amor y la amistad; quizá en el Estado de Guerrero podríamos transformar ese día, en el día del agradecimiento al valor y a la lealtad.

El trece de febrero de 1893, en San Remo, Italia, falleció el gran Maestro de la Juventud: el indómito combatiente por la libertad, la Independencia y la democracia, el que en indio ser su vanidad fundaba, como escribiera su maestro Ignacio Ramírez, el que no pactaba con los poderosos, ni aunque estos se apellidaran Juárez; el que tuvo que alejarse del Gral. Álvarez, hombre al que quiso como si fuera su padre por no solapar a Diego –hijo del general que en nada se parecía a él-; desde luego me refiero a don Ignacio Manuel Altamirano.

Nativo de Tixtla, amante de su ciudad natal, a quien dedicara hermosas páginas recordando sus lugares más bellos, Altamirano, él que luchara contra todo y contra muchos por su apariencia indígena, por su pelo hirsuto, por su indomable carácter, por su maravillosa inteligencia, por su capacidad de superar todos los retos.
Altamirano no sólo era un hombre políticamente comprometido, sobre todo era un hombre amante del conocimiento y la educación. Altamirano entendió cuál es el verdadero problema de nuestro país: la falta de educación; los hombres que no tienen acceso al conocimiento tienen mayor dificultad para razonar en todos los aspectos. Hay a quienes les basta la inteligencia natural pero no es lo común, de ahí que Altamirano terminara siendo el maestro de la juventud, como lo calificaran don Justo Sierra y el Dr. Gabino Barreda: sus más dilectos alumnos. Él, a su vez, fue alumno del hombre más ilustrado, definido políticamente, modesto y limpio que podía existir: don Ignacio Ramírez, quien también, por cierto, tenía una fuerte porción de sangre indígena en su historia genética.

Altamirano, desde su llegada al Instituto Literario de Toluca solía escabullirse como oyente a los cursos de don Ignacio Ramírez, poco a poco su relación se fue haciendo más intensa, y así el tixtleco tuvo la suerte de encontrarse con el mejor educador que existía en el país. Curiosamente, la beca que permite a Altamirano estudiar en el Instituto Literario fue promovida a nivel gubernamental por don Ignacio Ramírez, esta beca se otorgaba a los más brillantes estudiantes indígenas del estado de México –cabe recordar que en aquel entonces no existía el Estado de Guerrero y que gran parte del territorio del estado pertenecía al Estado de México-. Posteriormente, el mismo Ramírez lo motiva a estudiar en la ciudad de México jurisprudencia, y también promueve en su joven alumno el amor por la literatura que finalmente fue una de sus grandes pasiones.

Ignacio Manuel Altamirano suspende sus estudios de jurisprudencia en el Colegio de San Juan de Letrán para incorporarse a la Revolución de Ayutla, promovida por quien fuera su tutor: don Juan Álvarez Hurtado.

Al triunfo de Ayutla se ve inmiscuido en infinidad de actividades políticas, y desde luego en la lucha de la Guerra de Reforma. Durante la Intervención Francesa se incorpora a la División del Sur, al mando del Gral. Vicente Jiménez, heroico tixtleco que no trasciende mayormente en nuestra historia a pesar de sus méritos militares por haberse opuesto a las imposiciones, pero que como comandante militar representó para Altamirano un baluarte y un gran maestro de las técnicas bélicas. Con Jiménez, Altamirano participa en la toma de Querétaro y al final de la lucha se licencia con una carta de recomendación del Gral. Jiménez, reconociendo sus grandes méritos durante aquellos años decisivos para nuestro país.

Altamirano se vuelve un diputado de las alturas de Dantón o de Robespierre; es temible su palabra. Su oratoria es brillante y siempre es leal a las mejores causas de la república, pero sobre todo al reconocimiento de sus paisanos del sur que tanto habían aportado a la patria. Altamirano forma parte del grupo de diputados radicales, al lado del nieto de don Vicente Guerrero: don Vicente Rivapalacio y al lado de El Nigromante. Se oponen a algunas de las decisiones políticas de Benito Juárez en su tercera reelección; se oponen a que siga candidateándose a la presidencia y se oponen a la amnistía que el gobierno juarista otorga a los ex conservadores y a los proclives al imperio como una medida política.

Altamirano monta en cólera y recuerda los asesinatos de Melchor Ocampo, de Santos Degollado, de Platón Sánchez y muchos otros que fueron ultimados después de terminada la Guerra de Reforma. Con una pasión inigualable sube a la tribuna de la Cámara de Diputados y lanza –como si fuera una flecha de fuego- su famoso discurso en contra de la amnistía; el diputado Altamirano no prepara el discurso, sube enfebrecido de rabia, la cual no amilana la claridad de sus ideas y aporta una de las más brillantes piezas de oratoria política por su claridad, pasión y radicalismo. Conocemos el discurso porque una secretaria del congreso se dio a la tarea de irlo tomando. Gracias a eso se preservó. Esta pieza oratoria fue un parte aguas en la historia de Altamirano; los expertos en el tixtleco –como su máxima estudiosa, la Dra. Nicole Girón- señalan que después de este momento Altamirano tomó otra dimensión en la política nacional. Al mismo tiempo, sus artículos periodísticos eran insoslayables, pero también se daba el tiempo para la tarea literaria. En este ámbito quizá sea el único aspecto en su vida en que decidió aceptar vincularse con aquellos que en la lucha política habían sido sus adversarios, y señalaba que en las reuniones literarias solía compartir lecturas de textos con personajes que de haberse encontrado en el campo de batalla los hubiera ejecutado. Pero el arte no tiene ideología, y Altamirano no era ni un fanático ni un hombre obtuso.

Altamirano creó la Normal, dio clases en la Escuela Nacional Preparatoria, fue miembro y presidente de la Sociedad de Geografía y Estadística, esta actividad lo llevaría a ser representante de México en un Congreso Internacional que se desarrolló en Suiza, en donde dice la anécdota que al ver al maestro Altamirano los arrogantes sabios europeos, se preguntaban en qué lengua primitiva hablaría aquel nativo; don Ignacio disertó en la lengua natural de aquellos prepotentes dejándolos boquiabiertos, quizá porque no sabían que Altamirano a los trece años apenas sí hablaba español, pero que a los 16 ya daba clases de francés y latín.

Altamirano se va de México decepcionado de Porfirio Díaz, su compañero de armas, al que ayudó a llegar al poder a través del periodismo y que lo desilusiona como lo había desilusionado Lerdo, y antes Juárez. En esa época, acepta ser cónsul de México en Barcelona donde es recibido con gran beneplácito. Poco después intercambia con Payno y se hace cónsul en París; y París era la capital del mundo, todo lo importante pasaba en París, la cultura de entonces estaba íntimamente relacionada con Francia; pero París no se parecía a Tixtla y él estaba viejo y enfermo, y aunque no quería regresar al entorno gobernado por Díaz, si deseaba pasar sus últimos días escribiendo textos literarios, recibiendo cartas y fotos sobre sus nietos, sus “amados güeritos”, y por tal motivo escoge un lugar tranquilo, de clima templado, con un entorno latino, y se traslada a la pequeña ciudad de San Remo, en su misma calidad de cónsul. Ahí fallece un trece de febrero. México había perdido a otro de los enormes tixtlecos que lucharon y crearon una nación en el siglo XIX; y si bien Altamirano había fallecido, su obra empezaba a tener el auge que merecía.
Por tal motivo, en muchos países de América se ha reproducido sobre todo una de sus novelas: Clemencia; que si bien no es tan famosa como “Navidad en las Montañas”, ó “El Zarco”, está considerada por los expertos como la más importante novela de la época tanto en el aspecto literario como en el retrato social que en ella se plasma.
Altamirano no es un personaje para mencionarlo en las fiestas cívicas, es una muestra de que en el sur los hombres que deciden trascender de la miseria, la ignorancia y la enajenación, cuando se deciden a hacerlo, lo logran, por tal motivo su ejemplo sería seguido por gente como Teófilo Olea y Leyva, Vázquez del Mercado, y otros en el ámbito científico y cultural, que orgullosamente se inmiscuyen en el espíritu altamiranista para enorgullecer a este estado que tanto ha aportado en todos aspectos a la nación que hoy tenemos.

Periódico Pueblo Guerrero, 21 de febrero de 2011

lunes, 21 de febrero de 2011

Danzantes con penachos multicolores y estandartes escritos en náhuatl, y mujeres con ofrendas llenan el poblado en el 515 aniversario de su nacimiento



Con danzas, flores y música rinden homenaje a Cuauhtémoc en Ixcateopan
CORRESPONSALÍA

Ixcateopan, 20 de febrero. Huicholes, tzotziles, tarahumaras, nahuas y grupos de danzantes de varias partes de país, convirtieron el templo de Santa María de la Asunción, donde yacen los restos de Cuauhtémoc, en un centro ceremonial, para rendir tributo al último tlatoani, en el 515 aniversario de su nacimiento.

Desde las 5 de la mañana, el pueblo adquirió aromas a copal, incienso y flores, provenientes de las ofrendas que dejaron los participantes la noche anterior en la tumba de Cuauhtémoc, que se conjugaron con los olores del pan, comida y humo de las veladoras que salieron de las casas.

Los primeros rayos del sol que cubrieron el poblado, la mañana del domingo, acompañaron a las primeras caravanas de danzantes, que llegaron al lugar, caminando y cantando por calles pedregosas para arribar al templo que consideran sagrado.

Con distintos atuendos, maquillajes, penachos multicolores y estandartes escritos en náhuatl, los danzantes se arremolinaron en grupos en el atrio del templo; prepararon su actuación e invocaron a las deidades de los cuatro puntos cardinales antes de rendir tributo.

Los integrantes del Comité del Pueblo Unido (CPU), así como de otros grupos, antes de enfilarse a la capilla, besaron el piso de ladrillo del atrio, pidiendo fuerza y perdón a Cuauhtémoc.

Posteriormente las mujeres, quienes son las que llevaron las ofrendas delante del contingente, ingresaron al templo cantando en náhuatl y se arrodillaron frente al sepulcro para hacer el conjuro.

Conforme pasaron las horas, más clubes arribaron al inmueble del siglo 16 que fue insuficiente para recibir a cientos de danzantes, por lo que varios, tuvieron que realizar sus actos en el atrio, algunos en la explanada Eulalia Guzmán y otros en los cerros cercanos a la cabecera municipal.

A las 12 de día se realizó un acto cívico, en el que participó el presidente de Ixcateopan, Darío Pérez Morales, con una guardia de honor y ofrenda floral que la depositó en el mausoleo.

En el acto oficial, Pérez Morales acompañado de funcionarios y ediles municipales, aprovechó para dar la bienvenida a los danzantes e inaugurar los eventos en honor a Cuauhtémoc que concluyen el 23.

Por la tarde continuaron las danzas, así como la venta de artesanías hasta el amanecer.

La Jornada Guerrero, 21 de febrero de 2011

El jueves arranca semana cultural por aniversario del Plan de Ayutla



SONIA Y. ABARCA
AYUTLA, GRO.

Con una semana cultural que iniciará el próximo jueves 24 de febrero, y hasta al 1 de marzo, se festejara el 157 aniversario de la promulgación del Plan de Ayutla en esta ciudad.

El ayuntamiento ha anunciado que todos los eventos artísticos se realizaran en la explanada del palacio municipal.

En entrevista realizada por este medio, el secretario general Alejandro Romero Rendón y encargado de la semana cultural, señaló que a este magno evento acudirán colegios de bachilleres de otros municipios, iniciando la semana cultural el día jueves 24 de febrero con un izamiento de bandera y partir de las 5:00 una tarde cultural. Los festejos culminarán el 1 de marzo.

Dio a conocer que con base en la programación de la semana cultural, el 24 de febrero a las 5:00 de la tarde se dará inicio a la semana cultural con la participación del Colegio de Bachilleres plantel 11 de la ciudad de Tixtla; el Colegio de Bachilleres plantel 2 de la ciudad de Acapulco y la coronación de la reina del 1 de Marzo.

Para el día viernes 25 de febrero, a las 5:00 de la tarde, se presentará el Grupo de Danza del profesor Daniel Vargas León, de Florencio Villarreal, y el Ballet Folklórico Huixtil, de Huitzuco.

El 26 de febrero, a las 10:00 horas la población podrá presenciar el desfile del de La Guelaguetza del estado de Oaxaca y se presentará después del desfile en el Lienzo Charro, junto con el Colegio de Bachilleres plantel 19 de San Luís Potosí, y el grupo de danza de la Casa de la Cultura de San Francisco del Rincón, Guanajuato.
Está programada también la presentación de la “Lluvia de Estrellas” por parte de la Subsecretaría de Educación Básica

El día 27 de febrero se tendrá un magno evento, con la participación del Colegio de Bachilleres plantel 15 de la ciudad de Copala, y el ballet folklórico de la Secretaría de Cultura del gobierno del estado de Jalisco.

Para el día 28 de febrero participarán las escuelas de los diferentes niveles escolares de la cabecera municipal y para culminar el 1 de marzo, se llevará a cabo el acto cívico, en conmemoración de la promulgación del Plan de Ayutla. Previamente tendrá lugar el desfile, y por la tarde está programada la participación del Colegio de Bachilleres plantel 8 de la ciudad de Ayutla y el Ballet Folklórico de la Casa de Bellas Artes del Estado de México.

El secretario general, Alejandro Romero Rendón, señaló que a través de este medio de comunicación invita a toda la ciudadanía de Ayutla y de otros municipios, para que acudan a presenciar todas las tardes culturales que se llevarán a cabo a partir del próximo jueves 24 de febrero.

El Faro de la Costa Chica, 21 de febrero de 2011

Recuerdan fuera de fecha con una charla el aniversario luctuoso de Vicente Guerrero

El 180 aniversario luctuoso de Vicente Guerrero, uno de los mejores políticos y militares mexicanos, originario de Tixtla, se vió empañado por la celebración del día de los enamorados en la capital del estado.

Por esto mismo se decidió posponer para ayer la plática para recordar al desaparecido general, en el Museo Regional de Guerrero en el auditorio Los Gobernadores.

La charla fue dirigida por el profesor e historiador Ricardo Infante, y como invitado especial David Cienfuegos, donde compartieron con el público presente las imprecisiones de la “historia” que nos han enseñado a lo largo de nuestra vida.

“Nos pintan a Vicente Guerrero como galán de telenovela, cuando en realidad era hijo de un negro y una indígena, y sus rasgos eran totalmente diferentes, su nariz era aguileña y sus pómulos muy toscos”, aseguró Infante.

El profesor señaló que no se le dio el lugar que merece en la celebración del Bicentenario, y además se le excluyó de manera atroz, a pesar de que es uno de los principales luchadores de nuestro país, y era de los pocos políticos de la época que contaba con una idea de democracia real, alejada del idealismo de los griegos, que para esa época era muy refrescante.

Para complementar la plática se mostraron imágenes digitalizadas del general que les ayudaron a los presentes a conocer una imagen más legítima del luchador, además de hacerla amena y práctica.

Otros de los métodos que utilizaron para contrastar la historia a la que estamos acostumbrados desde la primaria, el historiador Ricardo Infante llevó una monografía que se vende en cualquier papelería, para indicar los errores que se manejan y que cualquiera se cree.

Por ejemplo, en dicha monografía no se especifican sus orígenes de indio y mulato. (Anarsis Pacheco).

El Sur de Acapulco, 19 de febrero de 2011

jueves, 17 de febrero de 2011

Presentan en el Fuerte de San Diego la exposición Morelos, el héroe y el hombre

Karla Galarce Sosa

“Señor, si he obrado bien, tú lo sabes; y si mal, yo me acojo a tu infinita misericordia” fueron las últimas palabras que pronunció el Siervo de la Patria, José María Morelos y Pavón antes de ser fusilado de espaldas, como a un traidor y degradado en el clérigo.

Piezas como la réplica de la máscara mortuoria de Morelos, el facsimilar de Sentimientos de la Nación y un cañón, que dan cuenta de la vida del insurgente, son expuestas en la exposición Morelos, el héroe y el hombre que se inauguró el viernes en la sala de exposiciones temporales del Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego y que estará abierta al público hasta los primeros días de marzo.

El contenido de la exhibición está bajo el cuidado de la historiadora Martha Vela, mientras que la museografía es una propuesta de Víctor Hugo Jasso Ortíz, está dividida en cinco áreas temáticas: El Hombre, Vida Clerical, El Generalísimo, El Estadista y La Herencia del Héroe.

En la primera parte, se cuenta la infancia de Morelos y cómo las carencias económicas en las que se desarrolló lo llevaron a ser arriero y con ello, conocer perfectamente el camino del puerto de Acapulco a la antigua Ciudad de México, lo que le fue de gran utilidad durante su participación en la Guerra de Independencia, explicó la historiadora en entrevista.

Como objetos, en ese primer apartado se exhiben un par de espuelas, dos frenos de caballos, una báscula y la reproducción de cuatro monedas de cobre de aquella época, objetos que en su conjunto ilustran las herramientas de transportación y comercialización de finales del siglo XVIII y los albores del XIX, contextualizó Martha Vela, quien también forma parte del equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Explicó que en ese primer apartado de la exposición, se describe cómo durante sus viajes comerciales hacia la capital del país, Morelos conoció en diferentes pueblos de Guerrero a las familias Galeana y Bravo, con quienes luego se unió para impulsar el movimiento de Independencia en el sur de México.

En la segunda sección, Vida Clerical, se exhiben alrededor de 10 objetos religiosos: cáliz, crucifijos, rosarios y reclinatorios que ilustran la vida eclesiástica del siglo XVIII, en la cual Morelos conoció al cura Miguel Hidalgo, y vio en la práctica religiosa una forma de influir en la población para luchar por la libertad del país. Se destaca la muestra de una casulla atribuida al Siervo de la Nación y que forma parte del acervo del Museo Fuerte de San Diego.

En el tercer apartado, denominado El Generalísimo, se muestran diversas armas, entre ellas una espada atribuida a Morelos; se narra la entrevista que sostuvieron Morelos y Miguel Hidalgo en el trayecto del municipio de Charo a Indaparapeo, en Michoacán, donde el Padre de la Patria pidió al insurgente que levantara en armas al sur del país.
La especialista enfatizó que el caudillo suriano emprendió una ruta militar que comprendió parte de los estados de Michoacán, Guerrero y Morelos, de la que forma parte la toma del Fuerte de San Diego.

En la penúltima sala, El Estadista, se muestra cómo al mismo tiempo que planeaba y participaba en los enfrentamientos armados, José María Morelos también se preocupaba por ir delineando el Estado que quería para el país, y para ello convocó al Primer Congreso de Anáhuac, en Chilpancingo.

“Para esta junta, Morelos redactó un documento, conformado por 22 artículos, en los que expuso los derechos de los mexicanos, el cual nombró Sentimientos de la Nación y lo leyó el 14 de septiembre de 1813, durante la inauguración del Congreso de Anáhuac”, dijo.

La exposición presenta un facsimilar de ese documento donde Morelos señaló: “Que la América es libre independiente de España y de toda otra nación, gobierno o monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones”… “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud”.

En el cuarto apartado también se exhibe la réplica de la portada de la Constitución de Apatzingán, elaborada por Andrés Quintana Roo, Carlos María de Bustamante, Ignacio López Rayón y el propio Morelos, entre otros, el 22 de octubre de 1814.
En el escrito, se reglamenta la organización y las funciones de cada uno de los tres poderes que conformarían el Estado mexicano: el Supremo Congreso (Poder Legislativo), el Supremo Gobierno (Poder Ejecutivo) y el Supremo Tribunal de Justicia (Poder Judicial).

La última sección denominada La Herencia del Héroe, organizada a manera de conclusión, muestra a través de reproducciones de litografías en gran formato la aprehensión del Siervo de la Nación, el 5 de noviembre de 1815 en Temalaca, Puebla; su juicio en la Ciudad de México el día 27 de ese mismo mes, y su ejecución el 22 de diciembre de ese año, en San Cristóbal Ecatepec, Estado de México.

Este apartado incluye la réplica de la máscara mortuoria del Siervo de la Nación, proporcionada por el Centro Comunitario de Ecatepec, Casa de Morelos.

La exposición es acompañada por videos en los que se muestran grabados los textos que acompañan la exhibición, además de cuadros originales de gran formato que forman parte del acervo del Museo Regional de Guerrero, lugar donde antes estuvo esta exposición itinerante que al concluir su período en Acapulco, será llevada a Iguala y Taxco.

Sur de Acapulco, 17 de febrero de 2011

Eutimio Pinzón, el general de los Pintos de Tierra Caliente



Escrito por Offir Damián Jaimes

CUTZAMALA DE PINZÓN, GRO. ¿Qué es de los soldados que han luchado por México y que a veces la historia no habla de ellos? A veces se les menciona sólo en archivos a los que tienen acceso unas cuantas personas: historiadores o investigadores agudos de la historia.

Es el caso de varios soldados que han llevado el apellido Pinzón y que han estado presentes en la mayoría de las tierras que se han vivido en suelo mexicano. El historiador guerrerense Leopoldo Carranco Cardoso en su libro “Iniciación de la Guerra de Independencia en el territorio del hoy estado de Guerrero” escribe sobre Luis Pinzón, quizá uno de los troncos principales de un héroe que se llamó Eutimio Pinzón, de quien vamos a hablar en esta entrega.
Relata Carranco Cardoso que Luis Pinzón fue un arriero que nació en la costa de nuestro estado y que llegó a trabajar a Tepecoacuilco de caporal hasta el día que la persona con quien trabajaba, don Ignacio Ayala conoció a Morelos y juntos se unieron a su lucha.

Don Luis Pinzón tomó parte con heroísmo sin igual en los días iniciales de la Revolución de Independencia y encauzó a su hijo Eutimio Pinzón en la misma lucha por la libertad hasta proyectarse hasta su nieto Nicolás, quien cumplió con su deber patriótico en los combates de Ayutla, de la Reforma y de la Intervención Francesa.

Morelos estimó mucho a Luis Pinzón desde los días de arriero en los que compartieron sueños de libertad para la patria. Militó a las órdenes de Guerrero y llegó a ver los días de la libertad mexicana y muere en el año de 1873.


El liberal, en defensa de la patria


Su hijo, Eutimio Pinzón, quien para algunos historiadores nació el 24 de diciembre de 1811, según el libro “Crónicas de Tierra Caliente” de Alfredo Mundo Fernández, en barrio Nuevo, cerca del río Atoyac, en la Costa Grande.

Eutimio Pinzón se distinguió como valiente soldado de la patria; luchó junto con su padre, don Luis Pinzón en defensa del Plan de Ayutla en 1855 proclamado por el coronel Florencio Villarreal con el apoyo de don Juan Álvarez. Este Plan tuvo por objetivo desconocer al dictador Antonio López de Santa Anna.

Como general, participó en defensa de la patria, en las guerras de Reforma, de Intervención Francesa y en la del Imperio de Maximiliano.

Alfredo Mundo Fernández relata que en 1863 llega a Cutzamala el general Pinzón al frente de la Segunda Brigada de la División del Sur de la que era jefe nombrado por el general Diego Álvarez. En ese año, se traslada a Puebla a luchar contra los invasores franceses al frente de los batallones Primero y Segundo del estado de Guerrero. En el Primero estaba el batallón del Distrito de Mina que contenía a los aguerridos “Pintos de Tierra Caliente”.

Actualmente las nuevas generaciones desconocen las hazañas y las batallas en la que lucharon “los Pintos de Tierra Caliente”. Hay anécdotas que narran que cuando el ejército de Vicente Guerrero entró a la ciudad de México fue motivo de asombro y admiración porque nunca habían visto a gentes con características de este tipo, que no hace mucho también se les conocía como huacos, y que ahora, en la actualidad se les diagnosticaría como el padecimiento del vitíligo.

Además que en este ejército había costeños de raza negra que nunca antes habían sido vistos en la ciudad de México.


Los Pintos, según Morelos


Otra anécdota relata que Morelos habría dicho que nunca había visto a hombres tan valientes y fieros en el combate como los “Pintos de Tierra Caliente”. Estos guerreros calentanos eran apreciados por su arrojo y entrega en combate. Cuenta la anécdota que Morelos sólo lamentaba que en estos valientes soldados su talón de Aquiles eran las tierras altas, porque en tierras frías se arremolinaban ante la fogata y se negaban a pelear por el frío.


Francia toma la ciudad de Puebla


Eutimio Pinzón participó activamente durante el sitio de Puebla que fue tomada finalmente en 1863, tras 62 días de asedio. El 16 de marzo de 1863, Forey, general francés, inicia el sitio de Puebla con 30 mil soldados franceses contra 29 mil 930 mexicanos. Siguieron las operaciones del sitio hasta el día 13 de mayo de 1863, tres días antes de la rendición de la plaza, en que el general en jefe citó a una junta de generales para consultar su opinión sobre el partido que debía adoptarse, supuesta la situación de la plaza que era bien conocida de todos, por la escasez de provisiones y de municiones para sostener la guerra.

Entonces el general en jefe, Jesús González Ortega dispuso que se rompieran todas las armas portátiles lo mismo que la artillería y mandó al general Mendoza a avisar al general Forey que la plaza de Puebla estaba a su disposición el 17 de mayo de 1863. Una vez prisioneros, se presentó el general Forey el 18 de mayo de 1863 con un acta redactada en francés con la pretensión que la firmaran los generales, jefes y oficiales del ejército para comprometerlos bajo palabra de honor a que permanecerían neutrales hasta el fin de la guerra.

Los generales suscribieron un escrito en el que sostenían que las leyes de México y sus convicciones personales les impedían cualquier compromiso con el invasor. Entre los firmantes estaban los generales Jesús González Ortega, comandante del cuerpo del ejército de Oriente encargado de la defensa, Porfirio Díaz, Mariano Escobedo y también quien hoy ocupa estas páginas, el general Eutimio Pinzón.

Fueron presos y conducidos a Orizaba, Veracruz, con el fin de enviarlos a Francia. Eutimio Pinzón escapa junto con otros oficiales para continuar la lucha contra el segundo imperio.


Otra vez, a pelear a Puebla


En el libro “Crónicas de Tierra Caliente”, Mundo Fernández escribe que en 1867 Eutimio Pinzón nuevamente va a Puebla a luchar contra los imperialistas de Maximiliano y participa en la batalla del 2 de abril y que sale victorioso al atacar el convento Del Carmen, y el día 4 vence a Leonardo Márquez en la batalla de San Lorenzo.

Eutimio Pinzón, de acuerdo a la información de Wikipedia, fue nombrado general a la edad de 44 años. Sus tropas siempre fueron conocidas como “los Pintos de Tierra Caliente”.
Sus acciones de guerra las ubican durante la Guerra de Reforma, cuando Pinzón defendió el mando liberal y con participaciones heroicas en la batalla de Guadalajara, batalla de Tacubaya y el sitio de Teloloapan.

Fue un general que compartió el campo de guerra con generales como Jesús González Ortega y el mismo Porfirio Díaz. Después de que el ejército francés se apodera de Puebla, Pinzón, en su huída regresa al estado de Guerrero y como jefe de la Segunda Brigada de la División del Sur se le comisiona a la defensa de los distritos de Hidalgo, Aldama, Mina y Alarcón con cuartel general y base de operaciones en Cutzamala, ahora llamado Cutzamala de Pinzón a partir del 19 de junio de 1871, en el que por decreto número 5 del Segundo Congreso del gobierno del general Arce, a este municipio se le hizo el agregado de Pinzón en honor a este general que se distinguió por su amor a la patria.


Vicario y Figueroa lo emboscan


En Wikipedia se asienta que Pinzón es asesinado por la espalda en 1867, en Iguala, y sepultado en Cutzamala. También se establece que muere el 13 de junio de 1867 en Los Capires, cerca de Metlapa y de Iguala, al caer en una emboscada puesta por parte de Vicario e Ignacio Figueroa. Alfredo Mundo, en sus Crónicas, establece que el ladrón Linares fue quien le disparó por la espalda.

También Mundo Fernández escribe que el general Nicolás Pinzón lo traslada a Cutzamala y lo sepulta en el sagrario, a un lado del altar mayor de la iglesia. En una información de Wikipedia se dice que el 7 de junio de 1867 el general Jiménez lanzó un nuevo Plan de Iguala donde se desconocía al gobernador Diego Velázquez y se proclama a Ignacio Manuel Altamirano como gobernador del estado.

El gobernador Velázquez ordena al general Eutimio Pinzón para que al mando de una tropa aplaque a los rebeldes que se habían levantado en armas, por lo que el 13 de junio se libra una feroz batalla entre ambos bandos en el lugar que se encuentra entre la colonia El Capire y Metlapa, donde resultan triunfadores los rebeldes dirigidos por Juan Vicario e Ignacio Figueroa y que el general Eutimio Pinzón cayó muerto en la batalla y su cuerpo fue reclamado por unos lugareños de Cutzamala, quienes lo trasladaron a este lugar.


Arrumbado en un bote de manteca


El ilustre combatiente liberal defensor del Sitio a Teloloapan fue sepultado, como lo marca Mundo Fernández, en el sagrario del templo de Cutzamala donde el escritor relata que el cura del lugar lo exhumó para arrumbarlo en un bote que se conocen como de manteca, donde permaneció ahí hasta que fue rescatado y puesto en la urna que se ubica en la plaza principal del palacio municipal de Cutzamala, donde recientemente se erigió un busto en su honor.


Lo que queda de Eutimio Pinzón


Poco se sabe de sus descendientes en Tierra Caliente. Los datos que tenemos son que el general Pinzón tuvo un hijo natural que se llamó Franco Pinzón, quien llegó a vivir a Tanganhuato, municipio de Pungarabato y éste a la vez tuvo una hija que se llamó Lucrecia Pinzón, quien fue la madre de los profesores Damián Pinzón que aún radican en este pueblo. Pero esto es apenas una rama de un árbol genealógico que se extiende por todo el estado de Guerrero.

Despertar Del Sur, 17 de febrero de 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

Inauguran hoy en Acapulco, una exposición José María Morelos

Karla Galarce Sosa


Morelos, el hombre y el héroe es el título de la exposición que será inaugurada hoy por la tarde en el Museo Histórico de Acapulco.

En la exposición se muestra la parte humana del caudillo insurgente desde sus primeros años de vida, la vida en Tahuejo donde pasó su juventud y su descendencia.
La investigadora de la Coordinación Nacional de Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Martha Vela Campos destacó la importancia de la toma del Fuerte de San Diego para la victoria de los insurgentes en el sur del país.

La exposición temporal Morelos, el hombre y el héroe ofrece al visitante un aspecto humano del personaje insurgente; se muestran detalles de las diferentes etapas de su vida, desde su nacimiento y primeros años, hasta su incorporación al movimiento de Independencia, también se muestra parte del carácter del caudillo, al percibir su carisma, sus amores y su descendencia, así como su gran pasión y compromiso por la causa independentista.

De acuerdo con lo expuesto por la especialista, la investigación es un acercamiento al gran caudillo, estratega y estadista, pero sobre todo al aspecto humano de un gran hombre: José María Morelos y Pavón.

Mencionó que Morelos nació en Valladolid de Michoacán el 30 de septiembre de 1765, y tuvo una vida basada en el trabajo.

“Desde pequeño se vio en la necesidad de sacar adelante a su familia. Fue un caudillo incomparable, fue un estadista virtuoso e intachable, un sacerdote ejemplar con inquebrantables convicciones religiosas, pero ante todo, fue un hombre y sostuvo varios romances a pesar del celibato sacerdotal obligatorio, amores que dieron fruto a su descendencia”, abundó la especialista.

La exposición temporal que se inaugurará hoy, estará abierta al público hasta el 11 de marzo, para después trasladarla al Museo de la Bandera en Iguala y luego al Museo Guillermo Spratling de Taxco.

Sur de Acapulco, 11 de febrero de 2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los últimos días del general Cárdenas



Escrito por Ángel Ramírez Ortuño

HUETAMO, MICH. Nacido el 21 de mayo de 1891 en Jiquilpan, Michoacán, el pequeño Lázaro Cárdenas del Río proviene de una familia compuesta por su padre don Dámaso Cárdenas Pinedo y doña Felicitas del Río Amezcua, y él será el mayor de 8 hermanos, tres de ellas mujeres, (Angelina, Josefina y Margarita); y cuatro hermanos (Dámaso, Alberto, Francisco y José Raymundo), y su juventud se verá involucrada por los avatares de la Revolución Mexicana, dado que para 1914 se une a ella y diez años después logra el grado de general de brigada.

Su carrera siempre ascendente lo llevará a ocupar altos cargos de responsabilidad nacional, de tal forma que entre los años de 1928 a 1930 se desempeñará como gobernador del estado de Michoacán, luego será secretario de Gobernación en el gabinete del presidente Pascual Ortiz Rubio y enseguida dirigente del Partido Nacional Revolucionario, y así, hasta alcanzar la presidencia de la República en 1934 -1940 y después se haría responsable por muchos años de la Comisión del Río Balsas.
En Huetamo, una familia como la de los Sánchez Pineda, en especial la señora Margot Martínez Sánchez, tuvo el gran privilegio de tratar muy de cerca al general Lázaro Cárdenas del Río y a su familia, por eso, al tener la oportunidad de curiosear entre su extenso álbum fotográfico familiar, nos llamó la atención una fotografía tomada el día 21 de mayo de 1970 por el ingeniero Carlos Corona, colaborador cercano del general y esposo de Margot.

En la confianza que nos prodigaba la señora Martínez Sánchez explica que la foto fue tomada el día en que el hombre de Jiquilpan cumplía 75 años de edad, entre un paraje oaxaqueño de Tonalá y El Cardonal, y donde con una navaja el Divisionario marca en el tronco de un árbol la fecha de su cumpleaños, pero no había ambiente para festejos, reconocimientos ni nada parecido, dado que ese día Cárdenas sufrió una fuerte crisis de agudos dolores que lo mantuvieron alejado de todo contacto en fecha tan significativa.

Se apartó de todos y se refugió en un remoto punto de la serranía de Oaxaca, y por ese motivo no acudió a una comida que se le ofrecían en la comunidad de Chilacahuapan, donde era esperado por autoridades civiles, militares y eclesiásticas, y ese evento quedó para mejor fecha, mientras tanto Cárdenas regresaba a México lacerado por su enfermedad terminal y sería hasta el día 21 de junio del mismo año cuando de nueva cuenta regresaba a Oaxaca y aceptaba una comida ofrecida por la huetamense Margot Martínez, dama de compañía de doña Amalia Solórzano, originaria de Tacámbaro.

Esa fecha fue inolvidable -recordaba doña Mago- como se le conoce mejor en Huetamo, donde su señora madre doña María Sánchez Pineda inauguró en los años cuarentas el famoso hotel Palmas, sitio predilecto del general para descansar en sus constantes visitas a Huetamo y que a veces cambiaba por la tranquilidad y retiro de la casona árabe del centro de la ciudad y propiedad de su gran amigo Juan Abraham Salgado, al que conociera en 1929 en pleno centro de la ciudad tripulando un carro último modelo.

Cosas de la vida -señalaba Juan Abraham- pues dada su fina amistad con este corresponsal explicó que su padre, don Julián Abraham, había embarcado desde México un coche para él, y que el recorrido fue por tren de México a Cuernavaca, Iguala y Balsas, Guerrero, donde fue bajado de un tren y metido a un barco de madera que en tres días lo trasladó hasta el puerto de Ziritzícuaro, donde se tuvo que abrir una brecha para llevarlo a Huetamo sobre un tramo de cerca de 20 kilómetros.
Cárdenas, quien en 1929 era gobernador de Michoacán, recorría a caballo la región de Tierra Caliente y al arribar a Huetamo se quedó maravillado de ver que un joven daba vueltas en el jardín de Huetamo en un carro del año, mientras que él, la máxima autoridad, sólo podía viajar en los lomos de un caballo, pero cuando supo que se trataba del hijo del rico comerciante libanés, Julián Abraham Hanna, sólo atinó a ir a visitarlo y pasar unas horas bajo una hermosa mezquita árabe construida en 1924 en pleno corazón de Huetamo.

Pero doña Mago, desde la ciudad de Yautepec, Morelos, donde reside actualmente, seguía dando detalles de aquella foto y dijo que a un costado de él estaba su señora madre doña María Sánchez Pineda, y a más allá el ingeniero Báez, responsable de la construcción de la carretera nacional México- Toluca- Morelia, mientras que a la izquierda del general estaba el cura del pueblo y de esa forma festejaban por fin el 75 aniversario del natalicio del famoso michoacano universal.

Con el corre de los días, Cárdenas aún tuvo alientos para regresar a Huetamo, eso sucedía en el mes de agosto del año de 1970, y se dio el gusto y placer de visitar por última vez la huerta de Tomatlán, un paradisiaco lugar propiedad de su amigo Juan Abraham, y entre otras personas lo acompañaba un periodista de Excélsior y Vicente Godínez Zapién, quien años después sería el director del periódico Cambio de Michoacán.

Herido de muerte, Cárdenas regresó a su casa particular de la calle de Andes, en Bosques de las Lomas, Distrito Federal, sitio en que gustaba de escuchar de vez en cuando el violín de Isaías Salmerón, y lugar donde finalmente murió el día 19 de octubre del citado año del 70, y noticia que al darse a conocer conmovió al país, pero en especial a los pueblos de Tierra Caliente, donde lo consideraban un apóstol del agua y de los árboles, y donde construyó puentes, caminos y presas y la gente lo amaba.

Muerto el general Cárdenas, la cuenca del Balsas lo recordaría siempre colocando su nombre a parques, jardines, escuelas, calles y avenidas, y en su memoria queda para la posteridad una gigantesca cabeza de piedra esculpida con la semejanza de su rostro que se localiza entre Tlapehuala y Arcelia, por eso, al observar esa foto del 21 de mayo de 1970, quisimos, por solicitud de esta sección especial recordar al inolvidable general Lázaro Cárdenas del Río.

Despertar del Sur, 09 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Rescatan del anonimato a héroes campesinos de la Revolución

Anonimato a héroes campesinos de la Revolución

Rescatan del anonimato a héroes campesinos de la Revolución

Presenta el Museo Regional de Guerrero exposición de 87 fotografías en blanco y negro, once de ellas inéditas; estarán en exhibición hasta abril próximo.

Notimex

Publicado: 02/02/2011 17:28

México, DF. Una serie de 67 fotografías en blanco y negro captadas entre 1910 y 1920, once de ellas inéditas, rescatan del anonimato a los héroes campesinos que dirigieron la lucha revolucionaria en Guerrero.

Ello forma parte de la exposición “La Revolución en el Sur. Testimonios”, que se presenta en el Museo Regional de Guerrero, en Chilpancingo, donde permanecerá abierta al público hasta abril próximo.

Francisco Herrera, investigador y curador de la exposición organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), comentó que a través de estas fotografías “se busca dar a conocer al público cómo fue la Revolución en el estado, desvelar los rostros de los principales generales zapatistas que encabezaron la lucha, detallar cuáles fueron las regiones y pueblos que se levantaron en armas, y las demandas principales por las que pelearon”.

Una de las imágenes inéditas recuperada para esta muestra es la del general Nabor Mendoza, apodado “Coyote”, cuya gesta inspiró la novela-corrido “El Coyote”, del escritor guerrerense Celedonio Serrano Martínez, en la que narra pasajes y personajes de la lucha armada en esa entidad.

Este personaje revolucionario, nativo de Cuauhlotitlán —municipio de Tlalchapa, región de Tierra Caliente en Guerrero—, murió el 6 de marzo de 1918 en el paraje de El Molino, municipio de Ajuchitlán, en una batalla contra el militar carrancista Cipriano Jaimes.

Las fotografías proceden de colecciones particulares y archivos de instituciones, como el Fondo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH, que prestó la mayoría de imágenes, del Museo Casa de Carranza y los archivos Histórico de la Defensa Nacional, General de la Nación, e Histórico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Las imágenes son en su mayoría retratos de revolucionarios que aparecen solos o acompañados de sus estados mayores, entre ellos, los generales Heliodoro Castillo, Julio A. Gómez, Julián Blanco, Silvestre G. Mariscal, Crispín Galeana, Pantaleón Añorve, Ignacio Maya, Pedro Saavedra, Rómulo Figueroa, Ambrosio Figueroa y Martín Vicario.

En la muestra destacan también las fotos de dos de los “héroes populares” más importantes para los campesinos guerrerenses: los generales Encarnación Díaz y Jesús H. Salgado.

El primero fue originario de Mayanalán, en Tepecoacuilco, Guerrero, y sobresalió por haber sido el dirigente que precipitó, dos días antes de lo planeado, la Toma de Chilpancingo el 24 de marzo de 1914.

Con ello logró un ataque sorpresivo que le valió el triunfo y darle el territorio guerrerense a la causa revolucionaria zapatista. Fue hecho prisionero y fusilado en 1916.
En la exposición se incluye una toma del general Encarnación Díaz con su estado mayor, que fue maximizada a 16 por 20 pulgadas.

“Él fue uno de los héroes campesinos más importantes que le dio al zapatismo el control del estado y la posibilidad de poner en práctica un gobierno local a favor de los pobres”, señaló Francisco Herrera.

Por su parte, Jesús H. Salgado, originario de Los Sauces, municipio de Teloloapan, Guerrero, destacó por haber sido de los revolucionarios más constantes que no claudicó y que dirigía el movimiento zapatista en el estado.

A pesar del fallecimiento de Emiliano Zapata (abril de 1919), Salgado continuó con la lucha, incluso sin haber posibilidades de triunfo militar, hasta el 14 de febrero de 1920 cuando murió en combate en la sierra.

La muestra se acompaña de una alegoría de la época a través de la exhibición de herramientas campesinas, utensilios de cocina como ollas de barro y cazuelas, sombreros de palma, armas, billetes que expidió el Banco Revolucionario de Guerrero y una carabina 30-30, préstamo de Ricardo Infante Padilla, profesor de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Asimismo, al inicio de la exposición se presenta el documental “Memorias de un mexicano”, creado por Carmen Toscano a partir de las filmaciones de su padre Salvador Toscano; fue estrenado en 1950 y presenta personajes relevantes del porfiriato y la Revolución. La cinta forma parte del acervo de la Filmoteca de la UNAM.

Para el montaje de esta exposición fueron primordiales las aportaciones históricas y fotográficas del antropólogo Samuel Villela Flores, de la Dirección de Etnología y Antropología Social, quien junto con Blanca Jiménez Padilla, directora del Centro INAH-Guerrero, es coautor del libro “Los Salmerón”.

“Un siglo de fotografía en Guerrero”, publicado por el Instituto en 1998 y del cual se obtuvieron 11 imágenes para la exposición.

“En este libro se recuperan varios de los testimonios gráficos obtenidos por uno de los mejores fotógrafos del estado, Amando Salmerón, quien al hacer tomas en su estudio o en inmediaciones de Chilapa y Chilpancingo, fue fiel testigo del proceder del gobierno porfirista”, destacó Francisco Hewrrera.

“Y la inconformidad del pueblo, el levantamiento y triunfo revolucionario, la búsqueda de la paz, la democracia y la estabilidad del país”, agregó.
Además, de acuerdo con la investigación del antropólogo Villela, Salmerón —quien falleció el 9 de febrero de 1951 en Chilpancingo— llegó a recibir invitaciones del líder revolucionario Emiliano Zapata para fotografiar campañas y a algunos de los prisioneros.

Otras 14 imágenes de la exposición fueron extraídas de los libros “La Revolución zapatista de Guerrero”, de Renato Ravelo Lecuona; “Crónica de la Revolución en Guerrero”, de Jesús Figueroa Alcocer; “Teloloapan, entre el tezcal y la sal”, de Jesús Guzmán Urióstegui; y “Revolución evolucionista de México”, de Theiner & Janowitzer.

La Jornada, 02 de febrero de 2011

lunes, 24 de enero de 2011

En las tablas del teatro universal de mi patria. Teloloapan y la insurgencia suriana


Roberto Ventura Pérez

¿En verdad estamos conmemorando 200 años de nuestra Independencia? ¿Tenemos 200 años de ser mexicanos como se nos ha dicho? Las anteriores interrogantes son algunas de las reflexiones que se hace el historiador Jesús Guzmán Urióstegui en las presentaciones que ha realizado en el estado de Guerrero y en la capital del país al comentar su reciente libro En las tablas del teatro universal de mi patria. Teloloapan y la insurgencia suriana 1810-1821, editado por el ayuntamiento municipal de Teloloapan.

El propósito del libelo de 287 páginas, es ofrecer un acercamiento descriptivo y explicativo, de la manera y forma en que se desarrolló la gesta independentista de 1810 a 1821 en las tierras del llamado Sur, en particular en Teloloapan. Uno de los bastiones fundamentales de la lucha insurgente.

Los dos primeros capítulos del libro los dedica a estudiar la insurgencia suriana, con José María Morelos y Vicente Guerrero al mando, para culminar con la Independencia en la región de Teloloapan. Adicionalmente, se incorporan tres anexos. El primero da a conocer una selección de documentos signados por insurgentes o realistas. El segundo presenta diversos testimonios documentales y bibliográficos del siglo XIX que retratan las negociaciones de paz entre Vicente Guerrero y los virreyes, incluyendo el Abrazo de Acatempa. En el último, se ofrecen varias de las creaciones literarias en verso que sobre el tema al que aludimos fueron publicadas en 1910 en el gustado Romancero de la Independencia, por la imprenta del periódico El Tiempo propiedad del guerrerense Victoriano Agüeros.

Es muy interesante la manera en que el autor reivindica la participación de General Vicente Guerrero en la lucha por la independencia de la nación mexicana, pues el esfuerzo de este imponente líder ha sido minimizado a lo largo de la historia, por su origen humilde y su pensamiento.

En entrevista, el autor señala “el libro versa sobre el papel del sur en la guerra de independencia, del papel de Teloloapan en la misma que fue fundamental; muy a tono con las conmemoraciones y lucha en mucho contra la manipulación. ¿Por qué? Desde las llamadas invitaciones que se hicieron Inicio de las fiestas del Bicentenario, 200 años de nuestra independencia, 200 años de ser orgullosamente mexicanos, ojo, el gobierno federal nos quiere vender esa idea, con una mala interpretación de nuestra historia. Eso es mentira. Porque nuestra Independencia tenemos que conmemorarla en el 2021. Y si nos vamos al reconocimiento de España, nos tenemos que entender hasta el 2036. Pero eso nos importa menos. Importa la alianza que nos generó como nación”.

Agrega el autor “¿por qué nos dicen 200 años de ser mexicanos? Me parece que Felipe Calderón no tiene nada que celebrar en su triste existencia y como presidente menos, por eso le acomoda muy bien decir: Yo fui el presidente que celebró los 200 años de nuestra Independencia, pero está partiendo obviamente de una mentira y una mentira flagrante que habría echársele en cara a cada momento. Es curioso, ningún gobierno estatal, ningún gobierno nacional ha tenido desde hace muchos años, el gusto de vencer en conmemoraciones y celebraciones de un evento a las que realizó ese tan difamado y vilipendiado Porfirio Díaz, él sí supo cómo hacer más fiestas del Centenario gloriosas, pero gloriosas en serio.”

El historiador e investigador de la UNAM señala: “El balance de las conmemoraciones oficiales en el estado de Guerrero en torno al Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, es lamentable. No le dieron la importancia que debiera tener como estado sede, como estado cuna de toda una gesta fundacional de la nación mexicana. Me queda claro que hay un desconocimiento, y cuando lo hay, no se puede integrar estos procesos de revalorización de los acontecimientos históricos. El nuevo texto coloca a las autoridades de Teloloapan como las únicas en todo el estado de Guerrero que se pusieron a trabajar en torno al Bicentenario. La afirmación deriva de que nos invitaron a formar parte de la Comisión del Bicentenario y Centenario de estas guerras a nivel estatal y aprecio que ahí no se hizo absolutamente nada, salvo presentaciones de cantantuchos que ya quisieran tener la mitad de la calidad de otros cantantes guerrerenses”.

De Vicente Guerrero se han dicho mil cosas, señala: “decían que era un rústico, yo lo pondría entre dicho, la mayor gloría que le dan a Guerrero es esa frase patriotera (porque se utiliza nada más en las ceremonias de fiestas patrias) La patria es primero, ¿y luego qué? ¿Qué más dijo? ¿Cuál es su valor? ¿Nada más porque se lo dijo a su padre? ¿Nada más porque el padre le dijo que dejara la lucha y entregara al gobierno español? Habría que darle mucho más mérito de los que se le han reconocido, para mí, junto con Lázaro Cárdenas, fue uno de los dos únicos presidentes de este país cuya base de gobierno ha sido el pueblo, no la aristocracia”.

Al respecto agrega: “Ahí están los testimonios, las pruebas de cuando Guerrero llegó a la Presidencia tenía un proyecto de gobierno bien definido. Eso no les gustó a muchos, entre ellos Lucas Alamán, lo que provocó que lo cercaran, lo cooptaran y lo fusilaran. Guerrero tiene una conciencia de clase diferente a la de Hidalgo y Morelos, porque él era de la negritud, él era mulato, era de los despreciados. Plantea que el poder ya no es para los criollos, ya no es para los leídos y escribidos, el poder es para todo el pueblo en la lucha insurgente. Tiene una capacidad de organización y coordinación esplendida, ataca el mismo día y a la misma hora: Ajuchitlán, Tlapa, Alcozauca, Chilpancingo, Acapulco, por lo que nace el mito de que Vicente Guerrero es un empautado, tiene pacto con el diablo, vuela. Los realistas se dan de topes porque no pueden derrotarlo”.

El autor explica: “En la negociación con Agustín de Iturbide, éste se quería chamaquear a Vicente Guerrero, ofreciéndole un acuerdo desventajoso. Guerrero le dice: sí como no, pero dejémonos de cuentos: o acepta usted la independencia o ya no volvemos a entablar comunicación. Y ahí es donde Iturbide se ve obligado a firmar el Plan de Iguala”.

¿Hubo abrazo o no hubo abrazo entre Guerrero e Iturbide? El escritor responde: “Yo creo que sí hubo abrazo, porque era el saludo de la época. Todo mundo cuando se veía se estrechaba en un abrazo, porque también es la forma de despedida. Iturbide mismo se lo dice reiteradamente a Guerrero: quiero saludarlo en un abrazo, quiero estrecharlo con un abrazo. Vicente Guerrero acepta en ese momento histórico pactar y dejar que se consolidara una nueva forma de gobierno, a pesar de que su pensamiento estaba conformado por ideas republicanas. Lo simbólico es que a partir de ahí se conjugaron los elementos y surge una nueva nación, con dos proyectos diferentes”.


Fuente: Periodico Pueblo Guerrero, 17 de enero de 2011.

Suplemento Vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, 07 de enero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011

Sobre Guillermo Sánchez Nava

En las ediciones del 20, 21 23 y 25 de enero de 2011, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
.
Guillermo Sánchez Nava
Juan García Costilla
.
Guillermo Sánchez Nava nació en la comunidad El Peral, municipio de Chilapa, desde muy joven se trasladó con sus padres a Chilpancingo y fincó su domicilio paterno en la colonia Obrera; en la capital realiza sus estudios de secundaria y bachillerato e inicia los superiores en la Facultad de Derecho de la UAG, mismos que abandona en la primera mitad de la década de los 70 por la persecución de la que fue objeto por parte de la Policía Judicial del Estado, la Dirección Federal de Seguridad y la Brigada Blanca.

Guillermo fue fundador en 1972 de la Unión Estudiantil Guerrerense (UEG), organización que logra destruir las viejas estructuras de la FEUG que anteriormente estaba controlada directamente por el PRI. En el mismo año, su participación política fue fundamental para que el doctor Rosalío Wences Reza llegara a la Rectoría impulsado por las fuerzas democráticas y progresistas de la Universidad. En este proceso de transformación se implementa el proyecto histórico Universidad–Pueblo que desarrolla vínculos entre la UAG y la sociedad guerrerense.
Recuerdo como si fuera ayer que el día de la toma de posesión de Rubén Figueroa Figueroa como gobernador en 1975, Sánchez Nava en un acto de arrojo sube un equipo de sonido a la azotea del edificio de la Rectoría, ubicada en ese tiempo en la calle Juárez número 14, con el fin de denunciar los atropellos que sufrían campesinos en la sierra de Guerrero durante el período de la guerra sucia, además de exigir la presentación con vida de varios universitarios, acto que le costó la persecución férrea por parte de la Brigada Blanca y quienes dirigían la Policía Judicial de ese tiempo.
Sam –como se le conoce afectuosamente– sufrió también la cárcel, costo que pagamos los jóvenes de ese tiempo que soñamos e intentamos tomar el cielo por asalto. Al triunfo de Wences Reza como rector, Guillermo fue golpeado por porros encabezados por el Policía Judicial Bernardo Cuenca. Fotos de estos hechos obran en los archivos de Extensión Universitaria. En la búsqueda y persecución de Sánchez Nava estuvieron Ulises Acosta Chaparro, Francisco Bravo, alias La Guitarra, Urbano Luna Hernández, Herminio Díaz Tumalán, los tres hermanos Tarín, Epifanio Hernández Vélez y el mismísimo Isidro Chiro Galeana.
Nuestro compañero estuvo en la sierra de Guerrero en esos años al frente de un grupo de estudiantes voluntarios que acudieron al corte de café en forma solidaria con las familias serranas para que éstas no perdieran sus cosechas al estar las plantaciones cercadas por la Policía y el Ejército, no permitiendo la actividad agrícola ni a ejidatarios ni a peones.
En los 70, la historia registra su participación en la fundación de las preparatorias de Tecoanapa y Tierra Colorada con los compañeros Catarino, Copio y Nacho Luna. En esos años participa en la fundación de la Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos, poniéndose al frente de esos trabajos con el compañero Hilario Morales Ramírez, de la comunidad El Piñal, en el municipio de Ayutla de los Libres; esta organización se funda para hacerle frente a los caciques y acaparadores que lucran con los productos del campo, siendo su primer congreso en la comunidad de La Concordia los días 26, 27 y 28 de junio de 1977 con la participación de 29 comunidades que se propone combatir el analfabetismo y los impuestos que el Ayuntamiento de Ayutla cobraba por la venta y el tránsito de mercancías en los caminos y terracerías. Una de las demandas será la construcción de nuevas brechas y lograr la definición de una zona escolar indígena.
La Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos (OEEM) fue una organización de estudiantes y profesores que se constituyen como una asociación civil de origen indígena ante la falta de liderazgos y gestores que pudieran recuperar las demandas de los habitantes de la zona mixteca, esta inquietud nació en el año de 1970, en el que se forman círculos de estudio y reflexión sobre su problemática y en 1976 se incorpora a este proyecto el estudiante universitario Hilario Morales Ramírez, quien en poco tiempo se convierte en coordinador y principal dirigente de esta organización, que realizó su primer congreso regional mixteco en la comunidad de la Concordia los días 26, 27 y 28 de junio de 1977, constituyéndose formalmente la OEEM el día 28 del mismo mes y año.
A este congreso constitutivo asistieron representaciones de 29 comunidades que plantearon como problemática, la falta de maestros bilingües en las comunidades, el problema del analfabetismo, el problema de los impuestos para los campesinos que transitaban con mercancía por los caminos y brechas que comunican a la cabecera municipal y el impuesto por la venta de productos en el mercado municipal, la gestión para la apertura de nuevas brechas que comuniquen con Ayutla, la creación de una zona escolar entre los acuerdos que se tomaron; se tomó el acuerdo de celebrar cada año un congreso regional mixteco, de esa forma fue como se celebró el congreso Aguacachahue en 1978, Coapinola en 1978, Ayutla de los Libres en 1981.
Una de las demandas más sentidas de los pueblos mixtecos ha sido el Impuesto o Tributo que hasta 1978, el ayuntamiento ha cobrado a los campesinos que transitaban con sus mercancías por brechas y caminos que conducen de las comunidades a la cabecera municipal, no había libertad de tránsito sin haber antes pagado la cuota correspondiente so pena de ser encarcelado en la cárcel municipal, las garitas de cobro se instalaban en Tepuente, en la Pileta, los caminos de Chacalapa, de Cruz Alta, policías e inspectores cobraban los impuestos al igual que se hacía en el mercado municipal.
La dirección de la OEEM se planteó buscar solución a esta demanda de las comunidades indígenas, la oportunidad se presentó en enero de 1978, en la toma de posesión del señor Leonardo Vázquez como presidente municipal donde rompiendo el protocolo se plantea en la tribuna el pliego de demandas de las comunidades, que el presidente municipal no quiso recibir, ésta fue de las primeras acciones trascendentales de la organización, a partir de ese momento se suprimieron los impuestos de los caminos, dejando solamente los impuestos que se cobraban en el mercado.
A partir de ese momento se intensificó las visitas de la organización a las comunidades, donde se vivía un ambiente de hostigamiento por los caciques para con los líderes indígenas, que se sorprendían con los alcances de la nueva organización, y se filtraba la información de que serían eliminados los dirigentes comunitarios y los comisarios simpatizantes de la OEEM.
Una de las acciones que emprende Hilario Morales Ramírez con el apoyo de su organización fue la gestión y la organización de brigadas de alfabetización, del programa de educación popular de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), en el marco del proyecto Universidad. Pueblo que apoyó a las comunidades con la formación y capacitación de alfabetizadotes de la región donde se capacitó a los secretarios de las comisarías y a egresados de nivel secundaria, la UAG donó a las comunidades indígenas butacas, pizarrones, lámparas de gasolina, entre otros implementos para los círculos de estudio.
A iniciativa del profesor Benito Narciso Morales, subcoordinador de la OEEM y como respuesta a los reclamos de las comunidades en los congresos mixtecos se inicia una lucha por dotar a las comunidades de profesores bilingües para que los niños mixtecos aprendan en su misma lengua, ya que los profesores monolingües sólo se encargaban de castellanizar la enseñanza y los niños no pasaban de tercer año de primaria dado que era el grado máximo en la zona mixteca y quienes quería concluir su educación primaria debían de hacerlo en la cabecera municipal, en Ayutla no existía zona escolar bilingüe, la primera escuela bilingüe fue en Rancho Coapa fundada en junio de 1983, pero dependía de la zona de Igualapa y Tierra Colorada.
El 21 de mayo de 1981 es asesinado en Rancho Coapa el coordinador de la OEEM, Hilario Morales Ramírez, víctima del contubernio de los caciques de Coapinola y la Concordia que se confabulaban con los explotadores de los bosques de la forestal Vicente Guerrero y veían en Hilario un rival que se oponía a la explotación inmoderada de los bosques, existía ya una amenaza de muerte de los hermanos Juan y Pedro Álvarez, quienes eran los caciques y acaparadores de Coapinola; Pedro era el comisario de bienes comunales y Juan Álvarez el secretario de la comunidad y comisario mayor.
Después del asesinato de Hilario Morales se desata una cadena de crímenes de dirigentes indígenas que se mantenían en movimiento contra la tala inmoderada de los bosques, presumiéndose la responsabilidad del grupo de caciques tenía su antecedente en 1970, año en que Juan Álvarez asume el poder comunal, secundado por Pedro Luisa, quien fue comisario de bienes comunales de 1982 a 1998 y se oponía a cederlo, apoyado por un grupo de bandoleros que tenían asolada la región e intimidados a los ancianos mixtecos.
Ante estos acontecimientos, los miembros de la OEEM extreman sus precauciones al recorrer la zona mixteca, se suspenden las visitas a las comunidades con aviso anticipado, se llega a las comunidades de manera esporádica, caminando por las veredas en las noches, y algunos de sus principales dirigentes pasan a la vida clandestina, como es el caso del profesor Benito Narciso Morales, esta situación trae consigo la suspensión de la vida orgánica de la Organización de Estudiantes y Ex Estudiantes Mixtecos.
En su militancia revolucionaria, Sam fue simpatizante del Partido de los Pobres (PDLP) y de las Fuerzas Armadas para la Liberación (FAL), realizando tareas de propaganda y de apoyo logístico, esto durante la década de 1970.
Sánchez Nava es un hombre con fuertes vínculos con el sector campesino y el movimiento agrario, al asesorar a campesinos de Petaquillas, Amojileca y al Municipio de Apango con el compañero Lencho Dircio, hablante de náhuatl; en la Costa Chica estuvo presente en la recuperación de tierras en el campamento Tierra ó Muerte del Capulín y San Juan El Reparo; en Marquelia en el campamento Enrique Rodríguez con el compañero Martín Romero, Romero, compañero cívico recientemente asesinado.
Amitad de los 80, Sam estuvo en Nicaragua invitado a un evento convocado por los movimientos urbano populares del mundo, estuvo en Alemania en un congreso de estudiantes, fue solidario con los compañeros exiliados en Cuba; en 1986 viajamos a París a solidarizarnos con los exiliados latinoamericanos. La vida política y militante de Sam es amplia: fue miembro activista del Frente Nacional Contra la Represión y del Comité Nacional para la Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados por Motivos Políticos (EUREKA); se fue a realizar trabajo político a Zitlala, Olinalá y Chilapa, con compañeros como Bernardina Zozocoteco, fundando las prepas de Huamuxtitán y Cualac y recorriendo Alcozauca y la Montaña Roja, sueño del maestro Othón Salazar Ramírez, participó en movimientos con compañeros cívicos: con Pedro Chula en Cacahuatepec, con Martín Aceves en Iguala, con Raúl Valente Catalán en Chichihualco.
Entre 1979 y 1980, participó en la organización del Consejo General de Colonias Populares de Acapulco (CGCPA), creado a iniciativa de los colonos que se organizaban para la resistencia al desalojo del anfiteatro de Acapulco, acto que se proponía realizar el entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa, “que argumentaba” que los asentamientos irregulares eran los causantes de la contaminación del puerto.
El Gobierno del estado se proponía desalojar a 125 mil familias y reubicarlas en Ciudad Renacimiento, los colonos organizaron la resistencia activa, defendiendo su derecho sobre la posesión y la tenencia de la tierra, situación que se logró con el apoyo de la Universidad Autónoma de Guerrero que le proporcionó apoyo técnico además de legal. En el movimiento social de la defensa de la tierra, Sam destacó en la organización de 16 mil familias pertenecientes al CGCPA que lograron permanecer en el anfiteatro acapulqueño, poniendo un alto al desalojo al firmarse en julio de 1981 un convenio entre el CGCPA y el gobierno del estado, en el cual se fijó el compromiso de no promover nuevos asentamientos humanos y el gobierno se comprometió a no ejercer ninguna acción de intimidación ni el uso de la fuerza pública.
Estas luchas no fueron fáciles, el movimiento urbano popular trascendió las fronteras del estado y del país, contando con el apoyo y respaldo de amplios sectores sociales y gremiales. Apoyaron la UAG, la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las que de forma responsable crearon un proyecto alternativo de urbanización y autourbanizaciones.
Los grandes capitales nacionales y extranjeros se quedaron con las ganas de despojar a los colonos “e incorporar al anfiteatro acapulqueño al espacio del turismo internacional”, quienes por medio de la presión de la banca privada y los grandes contratistas de obra presionaron al gobierno del estado para que les cediera estas grandes extensiones de terreno con una vista hermosa hacia la Bahía de Santa Lucía.
En 1983, Sam con miles de universitarios participó en la defensa de los colonos del Campamento 13 de Junio, ubicado en el Cerro del Tanque; participó también con los ejidatarios de La Zanja, Copacabana y demás ejidos expropiados que hoy forman parte de Punta Diamante.
En muchas, muchas batallas, estuvo y estará Sam: con los choferes despedidos de la Flecha Roja, en el Movimiento postelectoral de 1988, en la lucha contra el bloqueo a Cuba, apoyando la ofensiva final del Frente Sandinista de Liberación Nacional, respaldando la revolución salvadoreña y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, como voluntario en la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua, dentro del programa de reconstrucción nacional.

Sánchez Nava tiene historia y arraigo dentro de la izquierda mexicana, participó activamente a partir de 1981 en la reorganización de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) y en 1983 en la refundación de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR). La vertiente cívica enraizó en el pueblo, con principios como la construcción de una nueva sociedad donde prevalezca la justicia, la democracia, la igualdad y la libertad.
El movimiento estudiantil en la UAG en el período de 1972 a 1984, fue prolífico en la formación de cuadros dirigentes que participan en las causas democráticas en Guerrero, líderes que se formaron en la Universidad Pueblo con Rosalío Wences Reza, quien llevó la formación universitaria a todos los rincones del estado.
En 1981, Sam fue uno de los principales de la Asociación Cívica Guerrerense en un proceso unitario en el que concluyeron diversas organizaciones sociales y revolucionarias, pero posteriormente resurge la ACNR en los días 29, 30 y 31 de enero de 1983 en Iguala, como una organización de masas de carácter político revolucionario, con una vocación internacionalista y solidaria con los movimientos sociales y de liberación que se gestaban en todo el mundo, además de la organización de la Coordinadora Revolucionaria Nacional. Participamos con Sam en el Congreso de La Laguna en marzo de 1986 cuando se lleva a cabo el primer congreso de la ACNR, donde se acuerda la primera participación electoral que tendríamos en Guerrero, coaligados con el PSUM, PMT y PRT, fundando la Unidad Popular Guerrerense, que lleva como candidato a gobernador al Dr. Pablo Sandoval Cruz.
En 1988, apoyamos primeramente a doña Rosario Ibarra de Piedra como candidata del Partido Revolucionario de los Trabajadores a la presidencia de la República; posteriormente nos incorporamos al Frente Democrático Nacional que impulsaba a Cuauhtémoc Cárdenas a la primera representación nacional; en 1989 como acuerdo del segundo congreso de la ACNR celebrado en la ciudad de Querétaro, nos incorporamos como corriente cívica al Partido de la Revolución Democrática, que se formaba como resultado de la inconformidad que causara el fraude de 1988.
Guillermo es referente histórico de la izquierda mexicana, que se ha preocupado por luchar por el respeto a los derechos humanos, la organización del partido, la formación de los comités de base, es producto genuino del sacrificio y el espíritu de servicio, la lealtad y la perseverancia, cualidades que lo han llevado a ser diputado Local, federal y dirigente estatal del PRD; es un estratega político, hombre generoso, solidario y orador implacable, que ha dedicado toda su vida a luchar por un mundo mejor.
“Aquí estamos Sam, cuidando tu trinchera hasta tu regreso, tenemos todavía muchas batallas por compartir y muchas victorias por conquistar”. Ya vivimos la historia, ahora el reto es escribirla.
.
Consultados en:

jueves, 20 de enero de 2011

Sobre Juan Andreu Almazán

La vida cotidiana en vísperas de las elecciones de 1940
Carlos Silva Cázares
.
Para julio de 1940, los ánimos políticos del país se encontraban muy caldeados. Y no era para menos, desde dos años antes los mexicanos habían ido asimilando en su lenguaje cotidiano el término de “futurismo”. Así pues, cuando los ciudadanos de un México nacionalista y ranchero arribaron al séptimo día del séptimo mes de 1940 se toparon con la oportunidad de escoger, a quien los gobernaría por los próximos seis años.
En un escandaloso fraude electoral, Ávila Camacho obtuvo la presidencia en 1940
Sin embargo, y como se decía en aquel tiempo: “antes de que naciera el niño se pusieron a hablar mal de los progenitores”. Demasiado tiempo de rispidez política confundió a los electores, que de plano, no atinaban en sus preferencias por Juan Andreu Almazán o por Ávila Camacho.


Por su parte los candidatos hacían su luchita para llegar al corazón del pueblo. Discursos, desplegados, mensajes radiofónicos. Todo era válido en la guerra electoral. La publicidad también se dio vuelo. Todo lo político permeaba el ambiente: “Viva Nicodemus Malacara, candidato del Partido Político Gacho. ¿Dónde está mi candidato? ¿Fue a tomarse una cerveza? ¿fue a platicar con Moisés? ¡No! Se está curando el catarro con ungüento 666”.
Pero la gente del pueblo terminó por hartarse y su interés fue decreciendo. Buena parte de los capitalinos se abstenían de salir de su casa. Se conformaban con permanecer en su hogar escuchando las estaciones XEW y XEB, que ofrecían una programación muy variada y para todos los gustos.
Por las ondas radiofónicas se dejaban oír la música de Mozart y Bach hasta las interpretaciones vernáculas de Miguel Aceves Mejía y Tito Guízar. Los que ya tenían un lugar en el gusto del público eran Agustín Lara, Pedro Vargas y Juan Arvizu, “el tenor de la voz de Seda”, no así el sinaloense Pedro Infante, quien sólo aparecía interpretando su violín.
La radio pronto volvió a la gente esclavos del consumismo. Las noticias y los anuncios trasmitidos apresuraron a los oyentes a poseer los productos promocionados y a ser parte de la modernidad. Por ese medio se enteraban de la visita a México de la estrella de cine Errol Flynn, que los insectos podían ser aniquilados con insecticida líquido PEMEX, “el que de veras mata”, de las nuevas estufas de hierro y latón niquelado que en su estribillo cantaban: “Olvídese de la leña y el carbón, del humo y el mal olor, las estufas Demon, con petróleo y tractolina, que notición”.
 
Los de espíritu valiente que salían de su morada, se arriesgaban involuntariamente de ser parte de una manifestación obrera o tranviaria en apoyo a alguno de los candidatos. Pero esto no le arredraba su ánimo. Superado el tumulto continuaban su marcha diligente hasta el Palacio de Bellas Artes para disfrutar de una interpretación de Julián Carrillo. Los menos selectos iban al lírico a carcajearse con las ocurrencias de la compañía del Panzón Soto, que por ese tiempo presentaba “El panzón se hizo rico”, dedicada a la “liga antialcohólica” y aludiendo los temas políticos de la actualidad. Algunos otros, sobre todo las damas, consumían el tiempo, caminando por las calles del centro, contemplando aparadores para cazar alguna rebaja de ropa. Faldas de 3.75 y blusas de seda o lino de 5.75 eran su deleite.
El domingo 7 de julio se realizaron las elecciones y el país se convirtió en un campo de batalla. Desde las primeras horas de ese día lluvioso, almazanistas y avilacamachistas se disputaron la posesión de las casillas a punta de metralla. Fue tal el caos que ni siquiera el presidente Cárdenas pudo ejercer su voto. “Ríndanse hijos de la chingada que ya llegó huevos de oro”, era el grito de guerra de los contingentes oficiales, al apoderarse de las casillas y urnas de los contrarios. Al final de la función electoral, de “inusitado ardimiento”, muchos muertos y heridos; un notorio fraude y el triunfo del candidato Manuel Avila Camacho.
Después de todo, de la “democracia truncada” fue un día de fiesta en el país. Las mujeres, limitadas para ejercer el voto, salieron a las calles para alentar a sus hombres, Se adornaron el pelo con un listón de color, distintivo de su candidato y al grito de “échenme ese gato” dieron el apoyo folklórico y desinhibido que la prohibición de venta y consumo de alcohol les negaba a sus compañeros. De ese modo, a base de balas, macanazos, y “autóctonos bombazos fabricados en botellas tequileras” el país daba sus primeros pasos hacia la modernidad.
.
Consulta en:

Secuestro de Rubén Figueroa, 1974

Un secuestro escandaloso: Rubén Figueroa

Carlos Silva Cázares
.
Cuentan que don Rubén gustaba de asistir con frecuencia a los “desayunos políticos” en el hotel Diplomático. Acostumbraba hacer entradas espectaculares. A su llegada, con por lo menos de una decena de acompañantes, desde los elevadores, vociferaba en busca de los “miaderos”.
Durante el desayuno, regularmente acompañado por Tomás Aguirre, dueño del hotel, Rubén Figueroa disfrutaba de contar anécdotas, sobre todo del momento en que fue secuestrado por Lucio Cabañas en 1974. “¿Secuestro, cual secuestro?, no hubo tal” -comentaba, entre cucharada y cucharada de la calabaza con leche que gustaba desayunar. “Eso del secuestro -continuaba- nosotros lo inventamos. La verdad es que como andaba en campaña para la gubernatura del estado, me fui a Houston para bajar de peso y entrar en buena forma”.
Cierto o no, las versiones oficiales señalan que el último día de mayo de 1974, Rubén Figueroa, candidato del PRI al gobierno de Guerrero, y varios colaboradores se internaron en la serranía para reunirse con Lucio Cabañas. Después de un vuelo y de un recorrido por caminos de terracería y brechas a bordo de una combi roja con moños, tal cual lo había exigido el propio guerrillero, la comitiva se fue internando en la sierra hasta el encuentro de la primera señal. Un hombre con una rama verde en la mano, sería quien los guiaría al encuentro. Sabás o Sixto Huerta, “hombre de las confianzas del profesor Cabañas”, se encargó de conducir a Figueroa y demás acompañantes hasta donde Lucio los encontraría.

El último grupo de guerrilleros con que se toparon, armados todos con M-2 y rifles Falk, se encargaron de despojar a la comitiva de sus armas, de ese modo –recordaba Figueroa- “recibí la primera comprobación de que yo estaba secuestrado”. Las primeras palabras de Lucio para Figueroa fueron de justificación: “Señor senador, venía muy preocupado porque por radio me estaban informando que usted estaba impaciente. Pero qué hacer. Tengo tres días y tres noches caminando para esta cita. No pude más que acelerar el paso y aquí me tiene a sus órdenes”.

La angustia de su encuentro comenzó a evidenciarse pues la oscuridad de la selva les impedía verse el rostro. Entonces Lucio tomó la iniciativa. Con una lámpara eléctrica, ilumino la cara de Figueroa, quien al sentirse “lampareado”, arrebató una linterna a uno de los guerrilleros y ejecutó la misma acción. El momento terminó con un apretón de manos.
Las pláticas de pacificación, como le llamaba Figueroa al encuentro con Cabañas, se fueron realizando al paso de los días. Siempre caminando de un lado a otro sin permanecer en una posición fija. Se alimentaban de carne de res, tortillas y caldo o algunas otras veces de venado. Figueroa recuerda que al encuentro con el guerrillero portaba veinte mil pesos, los cuales fue entregando poco a poco para la compra de comestibles.
Las discusiones entre Figueroa, Cabañas y algunos otros miembros del grupo guerrillero giraban, principalmente en torno al retiro de las tropas militares del estado de Guerrero y a la liberación de los presos políticos de las distintas cárceles del país. Sin embargo, nunca se logró acuerdo alguno. Y mucho menos, cuando el propio Figueroa confirmó, al paso de los días, que se encontraba secuestrado.
El propio candidato, recuerda, que Cabañas negó que sus intenciones fueran las de secuestrarlo. Sin embargo, concluye: “la situación se le fue de las manos, sobre todo cuando comenzó a presionar sin ver que podría obtener algo, en cosas que no estaban en mis manos resolver”. Al verse sin salida, Figueroa comenzó, entonces, a negociar la salida de sus acompañantes, a cambio de su propia vida: “dame la opción de morirme, fusílame. No creas que tengo miedo a la muerte”.
Cabañas hizo caso omiso de la petición de Figueroa, incluso cuando le propuso, como última salida, que llevara a la institucionalización sus políticas e ideologías, a través del Partido de los Pobres, que el propio Lucio encabezaba. Ante la negativa rotunda del jefe guerrillero, y al paso de las semanas, el encuentro que comenzó como una salida a la crisis social y política comenzó a descomponerse. Incluso el propio Figueroa intentó en dos ocasiones fugarse en busca de ayuda.

Para los primeros días de septiembre, casi tres meses después de que Figueroa se internó en la sierra para encontrarse con Cabañas, el gobierno comenzó buscar formalmente al senador. Aeroplanos del ejército mexicano sobrevolaban la zona, hasta que el día 8 se escuchó el estruendo de un bazucazo. El contingente que avanzaba, guerrilleros y prisioneros, conformado por aproximadamente 48 personas, se disolvió ocultándose tras piedras y matorrales. Los rebeldes contestaron con disparos aislados de metralletas.

Ante la confusión, Figueroa recuerda, que escuchaba gritos desesperados, alertando a Sabás, para que los liquidara. Los gritos de auxilio fueron escuchados por un grupo de soldados del ejército federal. En su camino encontraron a Sabás, apunto de matar a la señora Brito, quien trataba de convencer al guerrillero que no la asesinaran que ella era una prisionera. Sabás fue muerto de un balazo en el cuello y Figueroa y demás acompañantes fueron rescatados por el ejército. En su trayecto hacia el campamento don Rubén gritaba: “Viva Luis Echeverría, gusanos hijos de la chingada” y, desesperado, exigía un arma para batir a los enemigos.
El rescate de Figueroa se consumó la tarde del 8 de septiembre de 1974. Desde ese punto, el presidente Echeverría y el Secretario de la Defensa, Hermenegildo Cuenca Díaz (Pinochet-Cuenca o la bestia verde como le llamaban los guerrilleros), fueron avisados del éxito de la operación. Sin embargo, la guerrilla no fue liquidada con el rescate, aunque quedó herida de muerte. Para los últimos días de noviembre de ese año, a través uno de los últimos partes de Lucio Cabañas, el guerrillero invitaba a la gente del estado a no votar por Figueroa en las elecciones que se realizarían el primero de diciembre, reseñando en él, “10 acciones que se juzgan victoriosas”. Pero el resultado fue otro. Rubén Figueroa ganó en los comicios y unos días después se dio a conocer la noticia de la muerte del guerrillero.
Siete años duró la guerrilla en la Sierra guerrerense y no bastaron ni quince minutos ni tres meses de secuestro a Rubén Figueroa para solucionarla. En los desayunos “políticos del Diplomático”, Figueroa confesaba que mucho tiempo después de la muerte de Cabañas, seguía entregando una cantidad económica a la madre de Lucio y a su hermano para su manutención.
.
Consulta en:
http://bicentenario.com.mx/?p=18945

jueves, 28 de octubre de 2010

Mártires del 27 de octubre de 1917, en Huixtac

En la edición del 28 de octubre de 2010, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota:
.
Familiares y amigos llevan flores y ofrendas a las tumbas de los ciudadanos que se enfrentaron a los pronunciados del general Castrejón
Recuerdan a los 27 caídos en Huixtac
Corresponsalía
.
Taxco, 27 de octubre.
Apenas el silencio se apropió del pueblo de Huixtac, cuando las campanas del templo de la Asunción doblaron anunciando la caída de los mártires del 27 de octubre de 1917, mientras que los familiares cercanos de los deudos rodearon de flores, veladoras y recuerdos las tumbas, donde fueron sepultados en aquel año, cuando murieron en defensa de la comunidad a manos de los llamados pronunciados al mando del entonces general Adrián Castrejón en la etapa del zapatismo y la Revolución mexicana.
Desde las 7 de la mañana, las familias hacen los preparativos en sus hogares para esta conmemoración luctuosa que forma parte de una de las fechas más importantes para la comunidad.
Aquel día 27 hombres de la población decidieron salir, defender su territorio y evitar la toma de la comunidad, sacrificando sus vidas, durante el combate que hicieron contra las tropas zapatistas apoyadas por general Adrián Castrejón.
Llegadas las 9 de la mañana, los infantes, especialmente la secundaria técnica Mártires del 27 de Octubre, con uniforme de gala, prepararon los últimos movimientos y sonidos de la banda de guerra, mientras los hombres adultos, se arribaron hasta la calle principal, para realizar el desfile.
Las cerca de 10 tumbas que se localizan a un costado del templo, se fueron cubriendo de flores multicolores y veladoras por sus familiares, que algunos con la nostalgia y otros con el rostro desencajado por la edad, recordaron a sus difuntos, mientras el pueblo iba tomando un silencio especial, fúnebre.
Son las 11 de la mañana y la marcha representada por las autoridades comisariales se vio lenta, silente y apenas los pasos de las decenas de hombres y mujeres se escucharon, cuando el tambor de la banda de guerra rompió el mutismo, que se conjugó con una banda de viento integrada por adultos mayores, que tocaron piezas prácticamente de un funeral.
A paso lento y con el sol que carcome los brazos y el rostro, los habitantes caminaron con coronas de flores rindiendo un tributo a sus caídos hasta llegar al atrio de la iglesia, donde se concentra la muchedumbre y los familiares de los deudos, justo frente a un monumento erigido en su honor, que lleva grabados los nombres de los 27 caídos en 1917, que defendieron la libertad de Huixtac.
Más tarde, las campanas dieron repiques o dobles fúnebres, en señal de luto mientras se realizó un acto para la conmemoración del 93 aniversario luctuoso del fallecimiento de sus héroes.
Luego de que se depositaron las ofrendas florales, el octogenario Elidio Vital Ciriaco, con voz entrecortada y con una dificultad para caminar, se quitó el sombrero, tomó el micrófono y comenzó a narrar la historia que vivió cuando él tenía apenas 10 años, en medio de la incredulidad y el desprecio de algunos alumnos de las diferentes instituciones, que participaron en el acto.
Mientras que las personas adultas, escucharon atentas lo que ocurrió, “el 27 de octubre de 1917, cuando 27 hombres sin el conocimiento de las armas y acciones militares, lucharon contra el grupo los llamados pronunciados, comandado por el general Adrián Castrejón para evitar que el pueblo fuera tomado por las tropas zapatistas, lo que generó que las comunidades aledañas se incorporaran a la lucha, para vencer al enemigo”, dijo Vital Ciriaco.
Por su parte, Félix Cruz, de 79 años y nieto de Abundio y Maximiliano de los mismos apellidos, dijo que año con año acude hasta donde se localiza la tumba de sus parientes para recordar lo ocurrido en esta fecha.
.
Consultado en:

lunes, 25 de octubre de 2010

Sorpresiva fiesta infantil en Chilpancingo

En la edición del 25 de octubre de 2010, DIARIO DE GUERRERO publicó la siguiente nota:
.
Sorpresiva fiesta infantil en la plaza cívica que en apariencia no tuvo motivo alguno
.
Una peculiar fiesta infantil se realizó la mañana de ayer en el kiosco del zócalo de esta capital, donde un grupo de personas repartió pastel a decenas de niños, jóvenes y adultos que al pasar por ahí se quedaron a la festividad, también repartieron jugos envasados, aguinaldos, organizaron juegos, rompieron piñatas y repartieron juguetes. Todo sin ningún motivo aparente.
La fiesta inició a las once de la mañana y por más de tres horas los organizadores repartieron pastel de tres leches y jugos e interactuaron con los asistentes para divertirse.
Al ser cuestionados sobre el motivo de la celebración los organizadores dijeron que no festejaban nada en particular ni trataban de lograr nada, “solamente queríamos hacer una fiesta”.
Se les cuestionó si pertenecen a alguna asociación o agrupación, pero la respuesta fue tajante, “lo único que les puedo decir es que no somos ni de ninguna asociación altruista, ni partido, ni nada, simplemente nos juntamos con unos amigos y quisimos venir a hacer una fiesta”.
La guapa jovencita que repartía el pastel añadió, “¿ustedes vieron la película de ‘Alicia en el País de las Maravillas’?, pues haga de cuenta que igual que ellos festejamos un no cumpleaños”, mientras eso pasaba, otra joven se acercó a los reporteros y les ofreció un plato con pastel, que ellos trataron de rechazar con la petición de que mejor se repartiera entre los niños, lo cual también tuvo respuesta por parte de los organizadores: “no se preocupe, es para todos, trajimos suficiente y si hace falta traeremos más” indicó.
Luego también se le trató de cuestionar el por qué de tanta generosidad para con los niños: “es por el puro gusto de hacer una fiesta, es todo lo que les puedo decir”.
Cabe señalar que afuera de la catedral se instalaron algunas carpas en las que se realizaban juegos y diversas actividades religiosas, como parte del Día Internacional de las Misiones, y muchos de los niños y adultos que fueron partícipes de la fiesta en el kiosco creyeron que también se trataba de una actividad de la iglesia, sin embargo otros dijeron desconocer lo que festejaban “no sabemos que festejan pero la verdad el pastel está buenísimo y ya me salvaron de tener que llevar a mis hijos al McDonalds que para allá íbamos” indicó un padre de familia que paseaba con dos hijos.
Alrededor de las dos de la tarde cuando todo se había terminado, los organizadores sin decir nada ni promover nada se retiraron del lugar. (Abel Miranda Ayala)
.
Consultado en: