Antonio Díaz
El viernes 15 de abril del 2011 se cumplen nueve años de que se presentara de manera oficial el número cero de la revista de historia, arte y cultura del estado de Guerrero, Reevolución; nueve años de rescate, valoración y divulgación permanente del acervo histórico de esta entidad, lo que le ha valido a este proyecto editorial haber sido incluido en la Enciclopedia Guerrerense que publicó en este año el gobierno del estado.
Estela Díaz Escobar es desde el 2004 la directora general de este medio cultural, quien con su labor de gestión y de trabajo de campo le ha dado solidez a Reevolución, un medio que además del trabajo impreso con 69 ediciones publicadas, tiene en su trayectoria varios cientos de eventos artísticos y culturales que van desde presentaciones de libros, conferencias históricas, exposiciones de fotografía y pintura e iniciativas a favor del desarrollo cultural; primeramente del municipio de Iguala y luego, del estado de Guerrero.
Originaria de Acapulco, Díaz Escobar es cofundadora de este proyecto cultural que se dio por iniciativa del escritor Luis Luna, quien junto con el biólogo Luis Cariño Preciado y el pintor Félix Ocampo Manzanares moldearon y sentaron las bases para lo que a nueve años es ahora, la única revista de historia del estado de Guerrero, tal como lo informa CONACULTA en su catálogo de revistas independientes.
La editora nos recibió en las oficinas de Reevolución, en que se encuentra también la librería de autores guerrerenses de esta editorial y que se ubica en la avenida Vicente Guerrero número 42 en la ciudad de Iguala.
-¿Por qué el nombre de Reevolución y cuál es el significado del logotipo?
-Tanto el nombre como el logotipo son propuestas del compañero Luis Luna; además de significar volver a evolucionar es un juego de palabras que también implica el termino revolución, refiriéndose a una revolución cultural; en lo que respecta al logotipo, es una “R” a modo de caligrafía urbana y una arroba, símbolo de tecnología y modernidad, lo que significa equilibrio y pluralidad.
-Hacia el 2002 la vida cultural de Iguala era dentro de los estándares que se habían venido manejando hasta ese entonces, ¿de qué manera Reevolución contribuye como detonante a un movimiento artístico de mayor impacto?
-De inicio se vuelve un foro multidisciplinario en que escritores tanto de ensayo y poesía, además de investigaciones históricas, músicos, diseñadores, fotógrafos y artistas plásticos tienen cabida y con su aportación enriquecieron el contenido; con la aparición de Reevolución se dio un detonante importante puesto que artistas noveles y con trayectoria al fin contaron con un espacio en donde desarrollar sus ideas. También las actividades culturales desde la fundación de este proyecto han sido parte medular y se lograron conquistar los espacios existentes y aperturar otros propios como el Espacio Cultural Calmecac en que se catapultaron importantes grupos como el de poetas Transgresión y el Colectivo Contracultural Yoalan.
-De qué manera se ha mantenido Reevolución, sobre todo en la cuestión económica, ¿cuentan con un subsidio gubernamental?
-Juan Muñoz Caballero, quien hacia el 2002 era presidente municipal de esta ciudad, financió el número cero, a partir de ahí Reevolución se ha mantenido gracias a la confianza de los patrocinadores, que van desde anunciantes, lectores y suscriptores que han creído en esta propuesta editorial; recientemente se han logrado convenios con algunos ayuntamientos y de esta manera hemos sorteado los embates de ir a contra corriente, a nivel estatal ni René Juárez ni Zeferino Torreblanca tuvieron la sensibilidad de apoyar nuestra propuesta; confiamos en que Ángel Aguirre valore nuestros objetivos y sea el principal respaldo de esta cruzada cultural.
-¿Cuáles considera que han sido las fortalezas de Reevolución para mantener su vigencia?
-La mística de trabajo en equipo y la pluralidad, además de artículos de divulgación histórica bien fundamentados, esto le dado un amplio prestigio y ha hecho de Reevolución una fuente de consulta obligada.
-Actualmente ¿cuál es el alcance de Reevolución y por qué deben seguir confiando sus patrocinadores en esta propuesta?
-Reevolución cuenta con un tiraje de dos mil ejemplares mensuales que se distribuyen de manera estratégica en 11 municipios del estado de Guerrero incluyendo Acapulco, Chilpancingo, Chilapa, Tixtla, Teloloapan y Taxco; contamos con más de 400 suscriptores, el 70% de Iguala y el resto distribuido en los otros municipios; además de ser vinculadores entre la comunidad cultural y los diversos foros de la entidad. Reevolución, Luis Luna y tu servidora hemos sido incluidos en tres entradas de la enciclopedia guerrerense que publicó este año el gobierno estatal, lo que nos obliga a redoblar esfuerzos por ofrecer un trabajo de mayor calidad.
Finalmente nos despedimos de Estela Díaz, quien dijo confiar en que el panorama cultural en Guerrero cambie para beneficio de la comunidad artística y de la población guerrerense; agradeció a los medios de comunicación que han abierto su espacio para la proyección de este trabajo, especialmente a Redes del Sur.
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Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
martes, 31 de mayo de 2011
A cien años de la toma de Iguala
Estela Díaz Escobar
Se disertó la conferencia “Centenario de la toma de Iguala”, por el investigador apaxtlense Crispín Salgado Hernández, acompañando en la mesa de conferencia de Agustín Villa Córdova, nieto del General Francisco Villa, el sábado 14 de mayo justo al cumplirse el centenario de la toma de Iguala, en el Centro Cultural La Pérgola y promovida por Reevolución, revista cultural de Guerrero. A continuación refiero parte esta histórica conferencia:
En 1911 Iguala estaba comunicada a través del ferrocarril con Cuernavaca y la Ciudad de México, esto la situaba como una de las ciudades más importantes del norte del estado y un lugar estratégico para comunicarse con la capital de la República y el resto del país; por otro lado, también era el centro agrícola y comercial más destacado en el periodo del porfiriato. Todo ello hacia que esta población se encontrara defendida por un grupo de Dragones con armamento de calidad y con depósitos de reserva.
Comienzan a llegar a los aledaños de Iguala, los cabecillas y subordinados que operaban en el centro y poniente de la entidad suriana, con el fin de expugnar Iguala, la plaza más importante político-comercial y militar del estado.
Hablar de los 100 años de la toma de Iguala, obliga a hablar de Jesús H. Salgado como figura sobresaliente de esta acción, por lo que para llegar al crucial acto se debe contextualizar, aunque de manera sucinta, el desarrollo de la trama que lo implica.
Jesús H. Salgado, militar revolucionario nació en 1872 en la comunidad de Los Sauces, municipio de Teloloapan y murió en un enfrentamiento armado el 14 de febrero de 1920.
El 14 de mayo de 1911 la toma de iguala fue realizada con dos mil revolucionarios de diferentes fuerzas e ideologías: al Norte Alfonso Miranda y Daniel Miranda con 500 hombres; al Poniente Epifanio Rodríguez, Santos Torres, Basilio González, Gregorio Vicario, Juan Pedro y Rudesindo Abundes.
Por el sur Jesús H. Salgado y Leovigildo Álvarez, el mismo 13 de mayo Ambrosio le pidió al gobiernista O. Carranza entregara la plaza y el jefe que era Damaro F. Ortega quien consultó a Robles en Chilpancingo, este respondió que hicieron lo conveniente, porque sus fuerzas militares eran vencidas por los revolucionarios.
Ravelo Lecuona, cita a Jesús Figueroa Alcocer quien narra cómo fueron las acciones en la toma de Iguala.
“Dura y Sangrienta fue esta pelea en la que el pueblo de Iguala cooperó entusiastamente con los rebeldes; ora señalando las posiciones del enemigo; ora ayudando a la horadación de las paredes para facilitar el avance de los atacantes hacia el centro, quienes con inusitada bravura no cesaban en su avance, tomando posiciones validos de sus bombas de mano y obligando al enemigo a retroceder, hasta que quedaron reducidos al cuartel y a la torre del templo…”
Al medio día los federales empezaban el repliegue hacia su cuartel donde tenían provisiones para una semana y como 50 balas para cada atacante.
“Los federales fueron desalojados del edificio de dos pisos que ocupaban las oficinas del Banco de Guerrero. Se vieron en aprietos los defensores y como la superioridad numérica de los atacantes era manifiesta, el mayor Ocaranza creyó pertinente… ordenar el toque de suspensión de fuego… como a las 12 del día.
“Martín Vicario y los señores Miranda dejan precipitadamente la casa de don Alberto Posada y se abalanzaron sobre el cuartel gobiernista… fueron rechazados por treinta hombres del mayor Dámaso Ortega… sufrieron la perdida de ocho correligionarios… entre los que se encontraban el coronel maderista Miranda”.
En este hecho Ravelo Leucona sigue argumentando que fueron los pronunciados de Tierra Caliente quienes sobresalieron, en este combate, siendo los más aguerridos y tomaron prisioneros a los gobiernistas y tomaron el botín de las buenas armas, pero 8 fueron muertos sorprendidos por el enemigo.
Los gobiernistas suspendieron las hostilidades a los 3:30 de la tarde se rindieron ante el jefe de la operación Rómulo Figueroa, los federales sufrieron 63 bajas, y sesenta de los revolucionarios.
Se recogieron mil fusiles y 10,000 cartuchos y 200 caballos y 44 heridos entre ambas fuerzas, en un lugar cercano a Iguala llamado Tejería, se encontraba Ambrosio Figueroa con 800 hombres, por si era necesario un contraataque.
Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
Se disertó la conferencia “Centenario de la toma de Iguala”, por el investigador apaxtlense Crispín Salgado Hernández, acompañando en la mesa de conferencia de Agustín Villa Córdova, nieto del General Francisco Villa, el sábado 14 de mayo justo al cumplirse el centenario de la toma de Iguala, en el Centro Cultural La Pérgola y promovida por Reevolución, revista cultural de Guerrero. A continuación refiero parte esta histórica conferencia:
En 1911 Iguala estaba comunicada a través del ferrocarril con Cuernavaca y la Ciudad de México, esto la situaba como una de las ciudades más importantes del norte del estado y un lugar estratégico para comunicarse con la capital de la República y el resto del país; por otro lado, también era el centro agrícola y comercial más destacado en el periodo del porfiriato. Todo ello hacia que esta población se encontrara defendida por un grupo de Dragones con armamento de calidad y con depósitos de reserva.
Comienzan a llegar a los aledaños de Iguala, los cabecillas y subordinados que operaban en el centro y poniente de la entidad suriana, con el fin de expugnar Iguala, la plaza más importante político-comercial y militar del estado.
Hablar de los 100 años de la toma de Iguala, obliga a hablar de Jesús H. Salgado como figura sobresaliente de esta acción, por lo que para llegar al crucial acto se debe contextualizar, aunque de manera sucinta, el desarrollo de la trama que lo implica.
Jesús H. Salgado, militar revolucionario nació en 1872 en la comunidad de Los Sauces, municipio de Teloloapan y murió en un enfrentamiento armado el 14 de febrero de 1920.
El 14 de mayo de 1911 la toma de iguala fue realizada con dos mil revolucionarios de diferentes fuerzas e ideologías: al Norte Alfonso Miranda y Daniel Miranda con 500 hombres; al Poniente Epifanio Rodríguez, Santos Torres, Basilio González, Gregorio Vicario, Juan Pedro y Rudesindo Abundes.
Por el sur Jesús H. Salgado y Leovigildo Álvarez, el mismo 13 de mayo Ambrosio le pidió al gobiernista O. Carranza entregara la plaza y el jefe que era Damaro F. Ortega quien consultó a Robles en Chilpancingo, este respondió que hicieron lo conveniente, porque sus fuerzas militares eran vencidas por los revolucionarios.
Ravelo Lecuona, cita a Jesús Figueroa Alcocer quien narra cómo fueron las acciones en la toma de Iguala.
“Dura y Sangrienta fue esta pelea en la que el pueblo de Iguala cooperó entusiastamente con los rebeldes; ora señalando las posiciones del enemigo; ora ayudando a la horadación de las paredes para facilitar el avance de los atacantes hacia el centro, quienes con inusitada bravura no cesaban en su avance, tomando posiciones validos de sus bombas de mano y obligando al enemigo a retroceder, hasta que quedaron reducidos al cuartel y a la torre del templo…”
Al medio día los federales empezaban el repliegue hacia su cuartel donde tenían provisiones para una semana y como 50 balas para cada atacante.
“Los federales fueron desalojados del edificio de dos pisos que ocupaban las oficinas del Banco de Guerrero. Se vieron en aprietos los defensores y como la superioridad numérica de los atacantes era manifiesta, el mayor Ocaranza creyó pertinente… ordenar el toque de suspensión de fuego… como a las 12 del día.
“Martín Vicario y los señores Miranda dejan precipitadamente la casa de don Alberto Posada y se abalanzaron sobre el cuartel gobiernista… fueron rechazados por treinta hombres del mayor Dámaso Ortega… sufrieron la perdida de ocho correligionarios… entre los que se encontraban el coronel maderista Miranda”.
En este hecho Ravelo Leucona sigue argumentando que fueron los pronunciados de Tierra Caliente quienes sobresalieron, en este combate, siendo los más aguerridos y tomaron prisioneros a los gobiernistas y tomaron el botín de las buenas armas, pero 8 fueron muertos sorprendidos por el enemigo.
Los gobiernistas suspendieron las hostilidades a los 3:30 de la tarde se rindieron ante el jefe de la operación Rómulo Figueroa, los federales sufrieron 63 bajas, y sesenta de los revolucionarios.
Se recogieron mil fusiles y 10,000 cartuchos y 200 caballos y 44 heridos entre ambas fuerzas, en un lugar cercano a Iguala llamado Tejería, se encontraba Ambrosio Figueroa con 800 hombres, por si era necesario un contraataque.
Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
La siempre reaccionaria Puebla y su importancia en el triunfo del juarismo
Ricardo Infante Padilla
Puebla junto con Querétaro, Guanajuato y Morelia son quizá las ciudades más conservadoras del país; sin embargo fueron especialmente significativas en los triunfos liberales que afianzaron el gobierno de Juárez y terminaron con las aspiraciones de los conservadores y la intervención extranjera.
Por ser este mes de mayo especialmente significativo por el triunfo que el día 5 del mismo, allá en el lejano 1862, obtuviera el ejército republicano, comandado por un general de origen texano (de cuando Texas era México); para más dato, nacido en Bahía del Espíritu Santo, cuyo nombre todos sabemos: general Ignacio Zaragoza, habilísimo militar que con muy escasos recursos y en un ambiente totalmente hostil –como era la sociedad poblana de aquel entonces- , triunfó sobre un arrogante y tonto militar, miembro de la aristocracia francesa quien ostentaba el título de “El Conde de Lorencez”.
La historiografía postrevolucionaria a partir del gobierno obregonista publica una serie de textos, en donde simplemente se borra a un hombre que hasta entonces había tenido una trayectoria política y militar inmaculada, y que es quien da el golpe de gracia a los franceses: me refiero al general oaxaqueño Porfirio Díaz Mori, cuya trayectoria como militante liberal empieza con la Revolución de Ayutla y termina con un golpe de estado a Lerdo de Tejada en 1877; pero durante veintitrés años fue quizá el más espectacular y exitoso de los generales mexicanos, pues González Ortega, el famoso héroe de Calpulalpan, quien triunfa sobre Miramón dando por terminada la Guerra de Reforma tiene una trayectoria militar poco exitosa durante la intervención, y francamente desastrosa desde el punto de vista político, con lo que Porfirio Díaz y su famosa carga de caballería el 5 de mayo, así como otras hazañas que comentaremos, se convierte en pieza fundamental aquel día, que además de un éxito imprevisible desde el punto de vista militar, le da al gobierno juarista un año para organizar y planear su estrategia que al final conferiría la victoria a las armas liberales.
Para 1863 Puebla es sitiada por los ejércitos conservador mexicano y francés y elementos de tropa belgas y austriacos, quienes ocupan la ciudad que es defendida por González Ortega y Porfirio Díaz, pues desgraciadamente el general Ignacio Zaragoza había muerto de una fulminante tifoidea. Las tropas mexicanas se defienden como gato boca arriba, pero la superioridad numérica y de armamento no les permite resistir los embates de un ejército comandado por un militar profesional: el general Aquiles Bazaine, mismo que había sustituido al mediocre Lorencez ante su patente incapacidad. El sitiador de Puebla a la postre encontrará que su éxito militar y la resistencia de los sitiados servirán para que se le acuse en 1871 de traidor y cobarde, pues durante la Guerra Franco-Prusiana se rinde a los alemanes en la fortaleza de Sedán, sin disparar un solo tiro, a pesar de que la citada fortaleza estaba formidablemente artillada, ante lo cual Napoleón III lo destituye, lo acusa de traidor y de cobarde y le espeta “¿no aprendió usted en Puebla cómo se defiende una plaza?”
Los mexicanos negocian una rendición, previa destrucción del armamento. Bazaine accede y son inutilizados los cañones y destrozados los rifles, volados los polvorines y destruido todo el material que pudiera servir a las tropas conservadoras e intervencionistas. Los prisioneros son trasladados a Veracruz para ser enviados a prisiones en Francia y en Cayena; sin embargo, tanto los generales Porfirio Díaz como González Ortega, así como otros miembros de la oficialidad aprovechan lo escarpado de Acutzingo para escaparse y reincorporarse a la lucha.
Cuentan los que ahí estuvieron, que a pesar de la terrible influencia del obispo Pelayo Labastida y Dávalos, por entonces máximo jerarca del catolicismo en Puebla, algunos miembros de la sociedad organizan hospitales de sangre y cierto apoyo en alimentos y agua para los soldados republicanos. Desde luego, este hecho se genera más por caridad que por convicción, pues los poblanos posteriormente recibirían a los intervencionistas y a los conservadores como reinstauradores de los valores del conservadurismo.
Puebla siempre ha sido así. Desde las monjas que halagaron a Iturbide inventando los chiles en nogada, pasando por el criminal Gustavo Díaz Ordaz y últimamente con ese nefasto pederasta llamado “el gober precioso”; la actitud de esa parte de la población nacional siempre ha sido muy similar a pesar de la encomiable hazaña y el valor mostrado por las tropas zacapoaxtlas, nativas de aquella región, que fuera del catolicismo no tienen nada en común con el ambiente cultural, político y económico de los habitantes de la ciudad de Puebla.
De paso, cabría recordar que fue la actitud dubitativa y pusilánime que en algún momento rayó incluso en la traición, y que generó la Guerra de Reforma, producto de otro poblano: Ignacio Comonfort, quien no sabía si ser católico y conservador, seguir los consejos de su mamá –ferviente seguidora de Labastida y Dávalos-, o cumplir con sus deberes para con la Revolución de Ayutla y la Constitución de 1857 como presidente de la república. Este personaje, aunque aliado de don Juan Álvarez en un principio, al triunfo de los republicanos liberales y su establecimiento en Cuernavaca durante la presidencia del general Juan Álvarez Hurtado, causó infinidad de problemas por su pugna entre los liberales puros –como era el caso de Melchor Ocampo, Benito Juárez, Lerdo de Tejada y otros- a quienes repudiaba por su radicalismo, siendo el caso que Melchor Ocampo apenas sí dura en el cargo quince días y renuncia para evitar el divisionismo en el gobierno del general Álvarez, legándonos un esclarecedor texto intitulado “Mis quince días de ministro”. Posteriormente Melchor Ocampo sería asesinado después de la Guerra de Reforma por un grupo conservador que lo secuestra delante de sus hijas.
Comonfort, quien había sido nombrado ministro de la guerra genera tal presión y descontento que don Juan Álvarez es el segundo en renunciar en un afán por mantener la unidad en el recién nacido gobierno liberal. Comonfort es nombrado presidente de la república, e inmediatamente inicia relaciones con los grupos más reaccionarios del ejército, encabezados por Zuloaga, y al término de los trabajos de la Constituyente de 1857, y viendo signado y jurado la Constitución, la desconoce por –según él- inaplicable, se incorpora a un autogolpe de estado de corte conservador llamado el Plan de Tacubaya, y de paso aprisiona a quien por su cargo de presidente del tribunal superior de justicia de la nación, hacía las veces de vicepresidente de la república; me refiero al Lic. Benito Juárez García, quien es hecho prisionero en el mismo palacio nacional hasta que Comonfort se percata de que los conservadores lo utilizaron, mas aquellos sabían que era un hombre dubitativo y poco confiable y que además el que “chaquetea de un lado chaquetea del otro”, frase conocida desde tiempos de La Colonia, que no significa otra cosa más que: el traidor y el cobarde siempre están dispuestos a cambiar de bando. Por cierto, y como dato complementario, cabría recordar que Benito Juárez e Ignacio Comonfort eran compadres, lo cual quizá evitó que Juárez fuera fusilado por Zuloaga.
Los conservadores no estaban equivocados, Comonfort, como de costumbre dio marcha atrás, renunció a la presidencia de la república, liberó a su compadre Juárez, quien por mandato de ley se constituyó en presidente sustituto legándonos una historia dramática pero exitosa. Comonfort fue perdonado por su desliz reaccionario y se reincorporó al ejército republicano, y al regresar a la ciudad de Puebla, para demostrar su lealtad, ya para entonces muy en duda, desoyó los consejos de su mami y reprimió todos los intentos reaccionarios, especialmente los del clero, por oponerse al gobierno juarista.
Puebla de nuevo vuelve a ser fundamental en los resultados políticos y militares de aquella época. Esta circunstancia se debe a un hecho geográfico, Puebla se encuentra en el camino entre Veracruz –principal puerto de México desde tiempos de La Colonia- y la ciudad de México. Esta ruta lo mismo era de escape que de invasión desde tiempos de Cortés, y también era la ruta de tránsito económico más importante del país, y posiblemente de España durante la época de la Colonia. Así, el 2 de abril de 1867 el general Porfirio Díaz a la cabeza del Ejército de Oriente toma la ciudad de Puebla a sangre y fuego, Maximiliano, Miramón y Mejía serían tomados prisioneros y fusilados en la ciudad de Querétaro. Paradójicamente, dos entidades proverbialmente reaccionarias marcaron el finiquito de la intentona conservadora.
Después del triunfo del 2 de abril, Porfirio Díaz entró a la ciudad de México sin disparar un tiro. Los chilangos de estirpe reaccionaria, aunque habían previsto una defensa armada, finalmente cayeron en la cuenta de que enfrentar a Díaz sería una verdadera masacre, y que muerto el emperador, viva el presidente, y aquí no había pasado nada.
Porfirio Díaz ordena se busque en todos lados a los más insignes traidores que se habían escondido en la ciudad de México, principalmente al furibundo homicida, general Leonardo Márquez, que emulando la actitud de las ratas y las cucarachas logra escabullirse escondiéndose en los más recónditos lugares, finalmente logra escapar, y así, el más sanguinario de los generales conservadores desgraciadamente, muere de viejo. Sin embargo, Díaz no se queda con las ganas y captura al neolonés Santiago Vidaurri, aquel que traicionó a los de Ayutla y también a Juárez y hasta intentó matarlo, que en forma por demás estúpida, en lugar de huir a sus querencias del norte se oculta en la ciudad de México donde es capturado y pasado por las armas. Poco tiempo después Porfirio Díaz encabeza el contingente que entrega las llaves de la ciudad al presidente Juárez y la parada militar que acompaña al nativo de Guelatao hasta el palacio nacional. Díaz le entregaba el poder a su antiguo maestro del Instituto de Artes de Oaxaca, quien fuera también su dirigente político en la misma entidad, posteriormente intentaría derrocar a Juárez, cosa que algún día comentaremos.
Y así, Puebla, sin quererlo ni propiciarlo, y quizá hasta lamentándolo en tres ocasiones figuró como una ciudad de especial significación en aquellos años de lucha y afianzamiento de nuestra independencia y nacionalidad. De seguro los miembros de la aristocracia poblana hubieran preferido seguir siendo súbditos españoles o franceses, que ciudadanos mexicanos.
Pero, a pesar de todo, hemos de recordar algunos hechos que significan a esa entidad:
Uno, es un hecho poco comprobable históricamente y es que “los ángeles mismos” colocaron las campanas en la catedral de Puebla. El otro, es que una princesa, presumiblemente de origen hindú que por extraños motivos llegó en la Nao de la China a la Nueva España se convirtió en la china poblana, aportando a la cultura nacional la vestimenta que suponen ser el traje típico de las mujeres mexicanas, aunque como sabemos el citado traje fue más promovido por las cantantes folclóricas y el cine nacional que porque verdaderamente las mujeres mexicanas lo usaran.
Tres aspectos culinarios nos remiten inevitablemente a Puebla: el mole poblano (aunque según todo mundo es mejor el de Teloloapan), los chiles en nogada (obsequio a Iturbide como ya dijimos, rememorando la bandera trigarante), y las cajitas de camote de diferentes sabores, aunque como todos sabemos suele ser embarazoso que lo agarren a uno tragando camote.
Finalmente, tres hechos históricos que ya relatamos: la famosa batalla de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, el sitio de Puebla de 1863, y la Batalla del 2 de abril de 1867, fundamental éxito militar del general Porfirio Díaz.
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Puebla junto con Querétaro, Guanajuato y Morelia son quizá las ciudades más conservadoras del país; sin embargo fueron especialmente significativas en los triunfos liberales que afianzaron el gobierno de Juárez y terminaron con las aspiraciones de los conservadores y la intervención extranjera.
Por ser este mes de mayo especialmente significativo por el triunfo que el día 5 del mismo, allá en el lejano 1862, obtuviera el ejército republicano, comandado por un general de origen texano (de cuando Texas era México); para más dato, nacido en Bahía del Espíritu Santo, cuyo nombre todos sabemos: general Ignacio Zaragoza, habilísimo militar que con muy escasos recursos y en un ambiente totalmente hostil –como era la sociedad poblana de aquel entonces- , triunfó sobre un arrogante y tonto militar, miembro de la aristocracia francesa quien ostentaba el título de “El Conde de Lorencez”.
La historiografía postrevolucionaria a partir del gobierno obregonista publica una serie de textos, en donde simplemente se borra a un hombre que hasta entonces había tenido una trayectoria política y militar inmaculada, y que es quien da el golpe de gracia a los franceses: me refiero al general oaxaqueño Porfirio Díaz Mori, cuya trayectoria como militante liberal empieza con la Revolución de Ayutla y termina con un golpe de estado a Lerdo de Tejada en 1877; pero durante veintitrés años fue quizá el más espectacular y exitoso de los generales mexicanos, pues González Ortega, el famoso héroe de Calpulalpan, quien triunfa sobre Miramón dando por terminada la Guerra de Reforma tiene una trayectoria militar poco exitosa durante la intervención, y francamente desastrosa desde el punto de vista político, con lo que Porfirio Díaz y su famosa carga de caballería el 5 de mayo, así como otras hazañas que comentaremos, se convierte en pieza fundamental aquel día, que además de un éxito imprevisible desde el punto de vista militar, le da al gobierno juarista un año para organizar y planear su estrategia que al final conferiría la victoria a las armas liberales.
Para 1863 Puebla es sitiada por los ejércitos conservador mexicano y francés y elementos de tropa belgas y austriacos, quienes ocupan la ciudad que es defendida por González Ortega y Porfirio Díaz, pues desgraciadamente el general Ignacio Zaragoza había muerto de una fulminante tifoidea. Las tropas mexicanas se defienden como gato boca arriba, pero la superioridad numérica y de armamento no les permite resistir los embates de un ejército comandado por un militar profesional: el general Aquiles Bazaine, mismo que había sustituido al mediocre Lorencez ante su patente incapacidad. El sitiador de Puebla a la postre encontrará que su éxito militar y la resistencia de los sitiados servirán para que se le acuse en 1871 de traidor y cobarde, pues durante la Guerra Franco-Prusiana se rinde a los alemanes en la fortaleza de Sedán, sin disparar un solo tiro, a pesar de que la citada fortaleza estaba formidablemente artillada, ante lo cual Napoleón III lo destituye, lo acusa de traidor y de cobarde y le espeta “¿no aprendió usted en Puebla cómo se defiende una plaza?”
Los mexicanos negocian una rendición, previa destrucción del armamento. Bazaine accede y son inutilizados los cañones y destrozados los rifles, volados los polvorines y destruido todo el material que pudiera servir a las tropas conservadoras e intervencionistas. Los prisioneros son trasladados a Veracruz para ser enviados a prisiones en Francia y en Cayena; sin embargo, tanto los generales Porfirio Díaz como González Ortega, así como otros miembros de la oficialidad aprovechan lo escarpado de Acutzingo para escaparse y reincorporarse a la lucha.
Cuentan los que ahí estuvieron, que a pesar de la terrible influencia del obispo Pelayo Labastida y Dávalos, por entonces máximo jerarca del catolicismo en Puebla, algunos miembros de la sociedad organizan hospitales de sangre y cierto apoyo en alimentos y agua para los soldados republicanos. Desde luego, este hecho se genera más por caridad que por convicción, pues los poblanos posteriormente recibirían a los intervencionistas y a los conservadores como reinstauradores de los valores del conservadurismo.
Puebla siempre ha sido así. Desde las monjas que halagaron a Iturbide inventando los chiles en nogada, pasando por el criminal Gustavo Díaz Ordaz y últimamente con ese nefasto pederasta llamado “el gober precioso”; la actitud de esa parte de la población nacional siempre ha sido muy similar a pesar de la encomiable hazaña y el valor mostrado por las tropas zacapoaxtlas, nativas de aquella región, que fuera del catolicismo no tienen nada en común con el ambiente cultural, político y económico de los habitantes de la ciudad de Puebla.
De paso, cabría recordar que fue la actitud dubitativa y pusilánime que en algún momento rayó incluso en la traición, y que generó la Guerra de Reforma, producto de otro poblano: Ignacio Comonfort, quien no sabía si ser católico y conservador, seguir los consejos de su mamá –ferviente seguidora de Labastida y Dávalos-, o cumplir con sus deberes para con la Revolución de Ayutla y la Constitución de 1857 como presidente de la república. Este personaje, aunque aliado de don Juan Álvarez en un principio, al triunfo de los republicanos liberales y su establecimiento en Cuernavaca durante la presidencia del general Juan Álvarez Hurtado, causó infinidad de problemas por su pugna entre los liberales puros –como era el caso de Melchor Ocampo, Benito Juárez, Lerdo de Tejada y otros- a quienes repudiaba por su radicalismo, siendo el caso que Melchor Ocampo apenas sí dura en el cargo quince días y renuncia para evitar el divisionismo en el gobierno del general Álvarez, legándonos un esclarecedor texto intitulado “Mis quince días de ministro”. Posteriormente Melchor Ocampo sería asesinado después de la Guerra de Reforma por un grupo conservador que lo secuestra delante de sus hijas.
Comonfort, quien había sido nombrado ministro de la guerra genera tal presión y descontento que don Juan Álvarez es el segundo en renunciar en un afán por mantener la unidad en el recién nacido gobierno liberal. Comonfort es nombrado presidente de la república, e inmediatamente inicia relaciones con los grupos más reaccionarios del ejército, encabezados por Zuloaga, y al término de los trabajos de la Constituyente de 1857, y viendo signado y jurado la Constitución, la desconoce por –según él- inaplicable, se incorpora a un autogolpe de estado de corte conservador llamado el Plan de Tacubaya, y de paso aprisiona a quien por su cargo de presidente del tribunal superior de justicia de la nación, hacía las veces de vicepresidente de la república; me refiero al Lic. Benito Juárez García, quien es hecho prisionero en el mismo palacio nacional hasta que Comonfort se percata de que los conservadores lo utilizaron, mas aquellos sabían que era un hombre dubitativo y poco confiable y que además el que “chaquetea de un lado chaquetea del otro”, frase conocida desde tiempos de La Colonia, que no significa otra cosa más que: el traidor y el cobarde siempre están dispuestos a cambiar de bando. Por cierto, y como dato complementario, cabría recordar que Benito Juárez e Ignacio Comonfort eran compadres, lo cual quizá evitó que Juárez fuera fusilado por Zuloaga.
Los conservadores no estaban equivocados, Comonfort, como de costumbre dio marcha atrás, renunció a la presidencia de la república, liberó a su compadre Juárez, quien por mandato de ley se constituyó en presidente sustituto legándonos una historia dramática pero exitosa. Comonfort fue perdonado por su desliz reaccionario y se reincorporó al ejército republicano, y al regresar a la ciudad de Puebla, para demostrar su lealtad, ya para entonces muy en duda, desoyó los consejos de su mami y reprimió todos los intentos reaccionarios, especialmente los del clero, por oponerse al gobierno juarista.
Puebla de nuevo vuelve a ser fundamental en los resultados políticos y militares de aquella época. Esta circunstancia se debe a un hecho geográfico, Puebla se encuentra en el camino entre Veracruz –principal puerto de México desde tiempos de La Colonia- y la ciudad de México. Esta ruta lo mismo era de escape que de invasión desde tiempos de Cortés, y también era la ruta de tránsito económico más importante del país, y posiblemente de España durante la época de la Colonia. Así, el 2 de abril de 1867 el general Porfirio Díaz a la cabeza del Ejército de Oriente toma la ciudad de Puebla a sangre y fuego, Maximiliano, Miramón y Mejía serían tomados prisioneros y fusilados en la ciudad de Querétaro. Paradójicamente, dos entidades proverbialmente reaccionarias marcaron el finiquito de la intentona conservadora.
Después del triunfo del 2 de abril, Porfirio Díaz entró a la ciudad de México sin disparar un tiro. Los chilangos de estirpe reaccionaria, aunque habían previsto una defensa armada, finalmente cayeron en la cuenta de que enfrentar a Díaz sería una verdadera masacre, y que muerto el emperador, viva el presidente, y aquí no había pasado nada.
Porfirio Díaz ordena se busque en todos lados a los más insignes traidores que se habían escondido en la ciudad de México, principalmente al furibundo homicida, general Leonardo Márquez, que emulando la actitud de las ratas y las cucarachas logra escabullirse escondiéndose en los más recónditos lugares, finalmente logra escapar, y así, el más sanguinario de los generales conservadores desgraciadamente, muere de viejo. Sin embargo, Díaz no se queda con las ganas y captura al neolonés Santiago Vidaurri, aquel que traicionó a los de Ayutla y también a Juárez y hasta intentó matarlo, que en forma por demás estúpida, en lugar de huir a sus querencias del norte se oculta en la ciudad de México donde es capturado y pasado por las armas. Poco tiempo después Porfirio Díaz encabeza el contingente que entrega las llaves de la ciudad al presidente Juárez y la parada militar que acompaña al nativo de Guelatao hasta el palacio nacional. Díaz le entregaba el poder a su antiguo maestro del Instituto de Artes de Oaxaca, quien fuera también su dirigente político en la misma entidad, posteriormente intentaría derrocar a Juárez, cosa que algún día comentaremos.
Y así, Puebla, sin quererlo ni propiciarlo, y quizá hasta lamentándolo en tres ocasiones figuró como una ciudad de especial significación en aquellos años de lucha y afianzamiento de nuestra independencia y nacionalidad. De seguro los miembros de la aristocracia poblana hubieran preferido seguir siendo súbditos españoles o franceses, que ciudadanos mexicanos.
Pero, a pesar de todo, hemos de recordar algunos hechos que significan a esa entidad:
Uno, es un hecho poco comprobable históricamente y es que “los ángeles mismos” colocaron las campanas en la catedral de Puebla. El otro, es que una princesa, presumiblemente de origen hindú que por extraños motivos llegó en la Nao de la China a la Nueva España se convirtió en la china poblana, aportando a la cultura nacional la vestimenta que suponen ser el traje típico de las mujeres mexicanas, aunque como sabemos el citado traje fue más promovido por las cantantes folclóricas y el cine nacional que porque verdaderamente las mujeres mexicanas lo usaran.
Tres aspectos culinarios nos remiten inevitablemente a Puebla: el mole poblano (aunque según todo mundo es mejor el de Teloloapan), los chiles en nogada (obsequio a Iturbide como ya dijimos, rememorando la bandera trigarante), y las cajitas de camote de diferentes sabores, aunque como todos sabemos suele ser embarazoso que lo agarren a uno tragando camote.
Finalmente, tres hechos históricos que ya relatamos: la famosa batalla de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, el sitio de Puebla de 1863, y la Batalla del 2 de abril de 1867, fundamental éxito militar del general Porfirio Díaz.
Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
Pablo Sandoval Cruz y “Camino al Socialismo”
Ernesto Ortiz Diego
Para ubicar el tema del Socialismo que escribió el doctor Pablo Sandoval Cruz, en su libro más reciente “Camino al Socialismo”, Carlos Marx lo escribió en el histórico prefacio a la contribución a la crítica de la economía política en 1859, en el que Marx condensa las ideas fundamentales que caracterizan su concepción materialista de la historia.
El pensamiento ideológico y político del doctor Sandoval Cruz, me lo imagino como el de Ricardo Flores Magón, precursor de la revolución mexicana al igual que el del maestro Ignacio M. Altamirano. El médico y luchador social, nacido en el histórico Acatempan en 1918, también ha practicado el periodismo crítico como lo hicieron en su tiempo, Altamirano y Ricardo Flores Magón, porque eran líderes independientes, autónomos, intelectuales orgánicos (como decía Gramsci), su único compromiso era con el proletariado de su tiempo, para usar la expresión de Carlos Marx.
Difícil tarea de reseñar en algunos cuantos minutos los 25 capítulos que le dan forma y contenido al libro “Camino al Socialismo”, de la autoría de Don Pablo, nombre que lleva el santo de su pueblo, pero que él, dice, no es ningún santo. Siempre congruente con sus ideas y sus hechos, el autor, en la segunda solapa de su libro, prometió que las presentaciones de su texto serían en los poblados donde la gente humilde le dio su corazón y él les dio su cerebro y su corazón.
En grandes pinceladas el autor en 300 páginas, con los comentarios de don Ricardo Infante Padilla; relata sus vivencias a partir de cuando fue candidato a gobernador de Guerrero por la Unidad Popular Guerrerense (UPG) en 1986, al enfrentarse con José Francisco Ruiz Massieu, del PRI, representante del neoliberalismo en Guerrero. Reseña después cómo conoció a los dos guerrilleros más importantes de nuestra era moderna, Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas.
Posteriormente, las enormes expectativas y la gran decepción que provocó Zeferino Torreblanca Galindo como candidato y gobernador de Guerrero, postulado por el PRD y Convergencia. El Caso Aguas Blancas y la Refundación de la República. La legendaria y primera diputada federal de izquierda Macrina Rabadán (a quien conocí en su campaña desde niño en mi pueblo, la tierra de mi madre, Soledad Diego Radilla, DEP, Cahuatitán de las Flores, municipio de Coyuca de Benítez), la única legisladora guerrerense que apoyó el Movimiento Social del 60; por cierto, pronto el diputado Efraín Ramos Ramírez, coordinador parlamentario del Partido Convergencia presentará una iniciativa de Decreto para inscribir en el Muro de Honor del Congreso del Estado y así honrar la memoria de Macrina Rabadán y Benita Galeana, dos mujeres revolucionarias y de ideas avanzadas.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero no podía faltar, que le otorgó por primera vez la “Medalla Sentimientos del Pueblo 2007”, la que tiene mayor valor moral, no la que otorga la burocracia política, contrariamente al pensamiento de Morelos, pues es un evento de corte burgués. En relación a Tixtla (su segunda patria del doctor Sandoval Cruz), escribe sobre la Normal Rural de Ayotzinapa; también dos familias tixtlecas, Salgado Valdez y Rodríguez Mera; por supuesto la toma del ayuntamiento de Tixtla el 2 de enero de 1990, debido al fraude electoral cometido por el PRI, el 3 de diciembre de 1989.
Finalmente, de los 25 capítulos, hay dos que no fueron escritos por el autor, sino por uno de sus nietos, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, un discurso para honrar la memoria de su padre, Pablo Sandoval Ramírez, quien estableció un hito en la historia de la Cámara de Diputados Federal, al presidir la primera legislatura de oposición de izquierda en el país, la LVII. Asimismo, el capítulo XVII, escrito por Pablo Sandoval Ramírez, titulado “Susana Ramírez Meneses”, con el epígrafe “¡Oye a los tlacololeros, que triste pitando van!”, del poeta de todos los tiempo, Rubén Mora Gutiérrez, nacido en Cuautepec, quien fuera profesor de Pablo y mío, en el Colegio del Estado y de muchas generaciones de estudiantes guerrerenses; el capítulo XVII, repito, es un sentido homenaje póstumo a la primera esposa de don Pablo con quien procrearon cinco hijos: Luis, Jesús, Cuauhtémoc, Susana y Pablo Sandoval Ramírez, en paz descanse. El interludio fue a cargo del compositor tixtleco, don Jesús Castrejón, con sus corridos de protesta.
Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
Para ubicar el tema del Socialismo que escribió el doctor Pablo Sandoval Cruz, en su libro más reciente “Camino al Socialismo”, Carlos Marx lo escribió en el histórico prefacio a la contribución a la crítica de la economía política en 1859, en el que Marx condensa las ideas fundamentales que caracterizan su concepción materialista de la historia.
El pensamiento ideológico y político del doctor Sandoval Cruz, me lo imagino como el de Ricardo Flores Magón, precursor de la revolución mexicana al igual que el del maestro Ignacio M. Altamirano. El médico y luchador social, nacido en el histórico Acatempan en 1918, también ha practicado el periodismo crítico como lo hicieron en su tiempo, Altamirano y Ricardo Flores Magón, porque eran líderes independientes, autónomos, intelectuales orgánicos (como decía Gramsci), su único compromiso era con el proletariado de su tiempo, para usar la expresión de Carlos Marx.
Difícil tarea de reseñar en algunos cuantos minutos los 25 capítulos que le dan forma y contenido al libro “Camino al Socialismo”, de la autoría de Don Pablo, nombre que lleva el santo de su pueblo, pero que él, dice, no es ningún santo. Siempre congruente con sus ideas y sus hechos, el autor, en la segunda solapa de su libro, prometió que las presentaciones de su texto serían en los poblados donde la gente humilde le dio su corazón y él les dio su cerebro y su corazón.
En grandes pinceladas el autor en 300 páginas, con los comentarios de don Ricardo Infante Padilla; relata sus vivencias a partir de cuando fue candidato a gobernador de Guerrero por la Unidad Popular Guerrerense (UPG) en 1986, al enfrentarse con José Francisco Ruiz Massieu, del PRI, representante del neoliberalismo en Guerrero. Reseña después cómo conoció a los dos guerrilleros más importantes de nuestra era moderna, Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas.
Posteriormente, las enormes expectativas y la gran decepción que provocó Zeferino Torreblanca Galindo como candidato y gobernador de Guerrero, postulado por el PRD y Convergencia. El Caso Aguas Blancas y la Refundación de la República. La legendaria y primera diputada federal de izquierda Macrina Rabadán (a quien conocí en su campaña desde niño en mi pueblo, la tierra de mi madre, Soledad Diego Radilla, DEP, Cahuatitán de las Flores, municipio de Coyuca de Benítez), la única legisladora guerrerense que apoyó el Movimiento Social del 60; por cierto, pronto el diputado Efraín Ramos Ramírez, coordinador parlamentario del Partido Convergencia presentará una iniciativa de Decreto para inscribir en el Muro de Honor del Congreso del Estado y así honrar la memoria de Macrina Rabadán y Benita Galeana, dos mujeres revolucionarias y de ideas avanzadas.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero no podía faltar, que le otorgó por primera vez la “Medalla Sentimientos del Pueblo 2007”, la que tiene mayor valor moral, no la que otorga la burocracia política, contrariamente al pensamiento de Morelos, pues es un evento de corte burgués. En relación a Tixtla (su segunda patria del doctor Sandoval Cruz), escribe sobre la Normal Rural de Ayotzinapa; también dos familias tixtlecas, Salgado Valdez y Rodríguez Mera; por supuesto la toma del ayuntamiento de Tixtla el 2 de enero de 1990, debido al fraude electoral cometido por el PRI, el 3 de diciembre de 1989.
Finalmente, de los 25 capítulos, hay dos que no fueron escritos por el autor, sino por uno de sus nietos, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, un discurso para honrar la memoria de su padre, Pablo Sandoval Ramírez, quien estableció un hito en la historia de la Cámara de Diputados Federal, al presidir la primera legislatura de oposición de izquierda en el país, la LVII. Asimismo, el capítulo XVII, escrito por Pablo Sandoval Ramírez, titulado “Susana Ramírez Meneses”, con el epígrafe “¡Oye a los tlacololeros, que triste pitando van!”, del poeta de todos los tiempo, Rubén Mora Gutiérrez, nacido en Cuautepec, quien fuera profesor de Pablo y mío, en el Colegio del Estado y de muchas generaciones de estudiantes guerrerenses; el capítulo XVII, repito, es un sentido homenaje póstumo a la primera esposa de don Pablo con quien procrearon cinco hijos: Luis, Jesús, Cuauhtémoc, Susana y Pablo Sandoval Ramírez, en paz descanse. El interludio fue a cargo del compositor tixtleco, don Jesús Castrejón, con sus corridos de protesta.
Suplemento Guerrero Cultural del Periodico Pueblo Guerrero
Presentarán el libro “Camino al socialismo”
Martes 31 de Mayo de 2011 09:54 María Reyes Alonso
La agrupación pro instituto de la cultura de Tierra Caliente confirmó la presentación del libro “Camino al socialismo”, del luchador social Pablo Sandoval Cruz.
La presentación está programada para el viernes 3 de junio a las 18:00 horas, en el Club Rotario de esta ciudad.
Con la participación artística de Manuel Aguirre y Carmelita Sandoval se desarrollará el programa de presentación y la firma del libro.
Según el programa, primero se dará la bienvenida a Sandoval Cruz y se narrará su biografía de forma breve.
En el segundo punto, el enfoque histórico y social de Guerrero estará a cargo del comentarista Bolívar Ochoa Díaz. Posteriormente, la trayectoria y contribución social en Guerrero de Sandoval Cruz estará a cargo de Gregorio Urieta. La transcendencia histórica del socialismo será explicada por Jorge Salvador.
En este libro, Pablo Sandoval plasma su labor a favor de la democracia en un estado que se caracteriza por su ancestral atraso y violento tratamiento que el gobierno da a los que se atreven a desafiarlo.
La obra narra la vida de un joven promotor de la educación con principios socialistas impulsada por el general Lázaro Cárdenas.
El Debate de los Calentanos, 31 de mayo de 2011
La agrupación pro instituto de la cultura de Tierra Caliente confirmó la presentación del libro “Camino al socialismo”, del luchador social Pablo Sandoval Cruz.
La presentación está programada para el viernes 3 de junio a las 18:00 horas, en el Club Rotario de esta ciudad.
Con la participación artística de Manuel Aguirre y Carmelita Sandoval se desarrollará el programa de presentación y la firma del libro.
Según el programa, primero se dará la bienvenida a Sandoval Cruz y se narrará su biografía de forma breve.
En el segundo punto, el enfoque histórico y social de Guerrero estará a cargo del comentarista Bolívar Ochoa Díaz. Posteriormente, la trayectoria y contribución social en Guerrero de Sandoval Cruz estará a cargo de Gregorio Urieta. La transcendencia histórica del socialismo será explicada por Jorge Salvador.
En este libro, Pablo Sandoval plasma su labor a favor de la democracia en un estado que se caracteriza por su ancestral atraso y violento tratamiento que el gobierno da a los que se atreven a desafiarlo.
La obra narra la vida de un joven promotor de la educación con principios socialistas impulsada por el general Lázaro Cárdenas.
El Debate de los Calentanos, 31 de mayo de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Se integrará el Fuerte de San Diego a la tercera Subred de Museos del INAH
Karla Galarce Sosa
El director del Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego, Víctor Hugo Jasso Ortiz, informó de la integración de la Subred de Museos número tres del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), integrada por los estados de Guerrero, Morelos y Oaxaca.
Entrevistado en la fortificación, el diseñador industrial y museógrafo explicó que la finalidad de la integración de subredes es facilitar la comunicación entre museos, interactuar y apoyar a los integrantes de éstas y, tener un mayor intercambio de experiencias e ideas.
“Esta es una oportunidad para que los museos vecinos, más allá de las relaciones personales entre directores o curadores, compartan experiencias y fortalezas; además de que se conocerán los canales mediante los cuales los integrantes de la subred resuelven actividades como la integración de sus inventarios, el mecanismo en que mantienen la museografía, al mismo edificio; cómo ofrecen sus servicios educativos e implementan la seguridad, tanto en actividades cotidianas como en el desarrollo de actividades extraordinarias”, dijo Jasso Ortíz.
Otra de las finalidades de la integración de la subred, continuó, será “realizar exposiciones itinerantes, como propuestas de cada estado en exposiciones que aborden la arqueología e historia de su entidad para integrar, e integrar el circuito itinerante en los museos en las diversas regiones”.
Abundó que en suma se trata de cuatro subredes, la primera está integrada por los museos de Zacatecas, Durango, Coahuila y Aguascalientes; la segunda está compuesta por Puebla, Tlaxcala e Hidalgo; la tercera la integran Guerrero, Morelos y Oaxaca; y la cuarta Yucatán Campeche y Quintana Roo.
Indicó que los integrantes de las subredes se reunirán cada tres meses y en las reuniones se discutirán aspectos como la museografía de los lugares, las exposiciones que se ofrecerán a los visitantes, el mantenimiento del edificio, servicios educativos y la seguridad.
“La integración de esta subred fue por instrucciones de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones y con ello se busca un mayor contacto entre museos vecinos porque esta subred podrá vincularse con los museos de todas las entidades que le circunden.”, detalló.
Finalmente, informó que en la reunión participaron la directora del Museo Regional de Guerrero, Maura Liliana Ortíz Carrasco; el encargado de la zona arqueológica Soledad de Maciel, Rodolfo Lobato; la directora del Museo William Spratlin, Wendy Morales Quaas; el director del museo de sitio de Monte Albán, Osiel Osvaldo Sánchez Flores; el director del Museo de las Culturas de Oaxaca, Enrique Franco Calvo; el director del Museo Regional Cuauhnáhuac, Juan Contreras de Oteyza; el director del Museo de Sitio de Cuautla, Carlos Barreto Mark; la directora del Ex Convento de Tepoztlán, Marcela Tostado Gutiérrez; la directora del Jardín Etnobotánico, Lisandra Salazar Goroztieta; la coordinadora Nacional de Museos y Exposiciones, Lourdes Herrasti; y él mismo como director del Fuerte de San Diego.
El Sur, 29 de mayo de 2011
El director del Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego, Víctor Hugo Jasso Ortiz, informó de la integración de la Subred de Museos número tres del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), integrada por los estados de Guerrero, Morelos y Oaxaca.
Entrevistado en la fortificación, el diseñador industrial y museógrafo explicó que la finalidad de la integración de subredes es facilitar la comunicación entre museos, interactuar y apoyar a los integrantes de éstas y, tener un mayor intercambio de experiencias e ideas.
“Esta es una oportunidad para que los museos vecinos, más allá de las relaciones personales entre directores o curadores, compartan experiencias y fortalezas; además de que se conocerán los canales mediante los cuales los integrantes de la subred resuelven actividades como la integración de sus inventarios, el mecanismo en que mantienen la museografía, al mismo edificio; cómo ofrecen sus servicios educativos e implementan la seguridad, tanto en actividades cotidianas como en el desarrollo de actividades extraordinarias”, dijo Jasso Ortíz.
Otra de las finalidades de la integración de la subred, continuó, será “realizar exposiciones itinerantes, como propuestas de cada estado en exposiciones que aborden la arqueología e historia de su entidad para integrar, e integrar el circuito itinerante en los museos en las diversas regiones”.
Abundó que en suma se trata de cuatro subredes, la primera está integrada por los museos de Zacatecas, Durango, Coahuila y Aguascalientes; la segunda está compuesta por Puebla, Tlaxcala e Hidalgo; la tercera la integran Guerrero, Morelos y Oaxaca; y la cuarta Yucatán Campeche y Quintana Roo.
Indicó que los integrantes de las subredes se reunirán cada tres meses y en las reuniones se discutirán aspectos como la museografía de los lugares, las exposiciones que se ofrecerán a los visitantes, el mantenimiento del edificio, servicios educativos y la seguridad.
“La integración de esta subred fue por instrucciones de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones y con ello se busca un mayor contacto entre museos vecinos porque esta subred podrá vincularse con los museos de todas las entidades que le circunden.”, detalló.
Finalmente, informó que en la reunión participaron la directora del Museo Regional de Guerrero, Maura Liliana Ortíz Carrasco; el encargado de la zona arqueológica Soledad de Maciel, Rodolfo Lobato; la directora del Museo William Spratlin, Wendy Morales Quaas; el director del museo de sitio de Monte Albán, Osiel Osvaldo Sánchez Flores; el director del Museo de las Culturas de Oaxaca, Enrique Franco Calvo; el director del Museo Regional Cuauhnáhuac, Juan Contreras de Oteyza; el director del Museo de Sitio de Cuautla, Carlos Barreto Mark; la directora del Ex Convento de Tepoztlán, Marcela Tostado Gutiérrez; la directora del Jardín Etnobotánico, Lisandra Salazar Goroztieta; la coordinadora Nacional de Museos y Exposiciones, Lourdes Herrasti; y él mismo como director del Fuerte de San Diego.
El Sur, 29 de mayo de 2011
Las dos muertes de Juan R. Escudero/ VII
PACO IGNACIO TAIBO II
La tercera escena alcohólica la protagonizó el eterno mayor Flores, que le echó los soldados encima a Felipe Escudero mientras se encontraba oyendo una serenata. Después de haber sido fuertemente golpeado, Felipe, que se había convertido en el indiscutible sucesor de Juan en las calles del puerto, fue encerrado en los resguardos de la aduana marítima.
Juan B. Izábal, el jefe de aduanas, comprado por el oro de los grandes comerciantes, a los que serpia haciendo los ojos chicos ante el contrabando, se había convertido con Flores en el peor enemigo del escuderismo acapulqueño. Desde julio de 1922 retenía el dos por ciento de los ingresos de la aduana que por ley le correspondían al Ayuntamiento. E. Lobato, actuando como presidente municipal, se quejó en octubre amargamente ante Obregón en un telegrama, señalando que se buscaba estrangular económicamente al Ayuntamiento.
Durante los últimos días de noviembre se intercambiaron telegramas entre Lobato, Obregón y el ministro De la Huerta (del que dependían las aduanas) hasta que Izábal hizo explícita su opinión en un telegrama a Obregón:
Considero a Juan y Felipe Escudero peores enemigos del gobierno sin valor levantarse en armas. Mismo opina jefe de operaciones de esta. Ayuntamiento manejan dichos individuos no tiene personalidad por negación amparos suprema corte de justicia en 22 septiembre próximo pasado contra actos Congreso que desconócelos […] Hermanos Escudero durante presente año pretextando temer por su vida han pedido cuatro veces amparo contra actos de Vd.
El telegrama culminaba preguntando si debía hacer entrega de los fondos a Felipe Escudero, tesorero municipal.
Obregón se tomó un solo día para responder y ordeno a Izábal que no entregara los fondos.
En esos mismos días, el POA vuelve a triunfar en otra contienda electoral: Santiago Solano vence como candidato propietario a diputado por el distrito electoral de Acapulco al Congreso local, y Juan R. Escudero, como suplente, con más de dos mil setecientos votos. Uno de los hermanos Vidales ganó representando al POA la presidencia municipal de Tecpan y el partido triunfó en Tololapan, aunque un fraude organizado por los caciques logró impedir que tomaran el poder.
Por fin, en la primera semana de diciembre se presentan las esperadas elecciones para restablecer un Ayuntamiento legal en Acapulco; Juan Escudero encabeza la lista de regidores que propone el POA y asiste a los actos de su organización en silla de ruedas. Dicta sus discursos y hace que los muchachos que lo acompañan lo ensayen frente a él, y luego los pronuncian en público ante su mirada atenta.
Extraña estampa bajo el sol de invierno de Acapulco la de ese hombre paralizado del lado izquierdo, con el brazo derecho amputado, sentado en una silla de rueda, con un adolescente al lado, subido en un cajón, que habla por él, y a su espalda una joven costeña (Anita Bello) con una escuadra calibre 32 entre la falda y la blusa de encaje.
Extraña estampa, la del hombre que afirma cabeceando sus propias frases en la boca de los niños, que pronuncian, siempre bajo el estribillo de “Juan dice”, un discurso incendiario que promete el fin de la justicia en el paraíso corrompido.
Y Juan Escudero vuelve a ganar las elecciones para la Presidencia municipal de Acapulco, derrotando al progachupín y traidor Martiniano Díaz.
El 7 de diciembre los militares salen por las calles tratando de provocar a los triunfadores. Pero la población les hace el vació. El primer día del año 1923 Escudero es nombrado presidente municipal. Levantando el muñón derecho y con unas frases ininteligibles arrancadas a fuerza de emociones a la garganta paralizada, Juan R. Escudero rinde la protesta como alcalde del puerto, La sesión solemne se celebró a las once de la mañana en la propia casa de Escudero que se convirtió en sala de cabildo. El acta levantada registra: Juan R. no pudo firmar “por imposibilidad momentánea”.
En marzo de 1923 murió Francisco, padre de los Escudero, que había estado sometido a grandes tensiones a lo largo de la azarosa carrera política de sus hijos, presionado por sus paisanos, con los que había tenido que romper relaciones, y destrozado por el atentado contra Juan y las múltiples amenazas de muerte que habían recibido Francisco y Felipe.
En los recuerdos de un viejo escuderista aparece la reseña del juramento que Juan realizó en su media voz de lisiado ante la tumba de su padre:
Compañeros en la vida/ compañeros en la muerte/ las frases que hoy dirige mi garganta/ son las frases que mi padre os virtiera/ si en esta hora para nosotros santa/ Dios a la vida lo volviera./ Herido el corazón nos deja con orgullo este suelo/ donde compartió la mitad de su vida/ amando a sus hijos/ y al Dios de los cielos ( en eso le dio como un vahído y nada más alcanzó a pronunciar: “adiós padre venerable/ descansa en paz” y azotó desmayado por el ataque).
Juan R., muy afectado, tuvo que dejar la Presidencia municipal en manos de Cirilo Lobato y de Ernesto Herrera. El mayor Flores, por su parte, enfrentaba desde el inicio del año la insurgencia campesina que se había desatado en la costa. El 18 de enero desarmó a la policía de La Sabana y amenazó con ir con las fuerzas de la guarnición sobre el Palacio Municipal de Acapulco. Cuatro días más tarde, Escudero telegrafiaba a su amigo Adolfo Cienfuegos, que vivía en la capital, pidiéndole que tratara de intervenir cerca del presidente de la República para impedir una nueva agresión como la del 11 de marzo del año anterior.
Sin embargo, Flores no atacó el palacio, sino que se desplazo hacia las zonas agrarias donde el POA tenía una nueva base de sustento. En palabras del agrarista Francisco Campos Flores:
Comenzó a recoger armas y licencias municipales de todos los campesinos de la región de Acapulco hasta la Unión de Montes de Oca, así como el parque que encontró. Una vez que había hecho la requisa de armas de los campesinos, se radicó en Tecpan de Galeana e, inventando un probable levantamiento, hizo prisionero en San Luis de la Loma al señor presidente municipal de Tecpan, don Amadeo Vidales […]; estse señor es un comerciante honorable que paga los mejores precios de ajonjolí, de algodón y lo odian los españoles porque dicen que les ha ido a descomponer el negocio […]. Dada esta explicación queda de manifiesto que el mayor Flores está puesto en esa región para salvaguardar los intereses españoles, pues hizo un cargo de rebelión al señor Vidales.
Flores prosiguió con sus correrías en la zona, y el 10 de marzo, acompañado de las Guardias Blancas de los caciques, asesinó a Lucio de los Santos Vargas, presidente del Comité Agrarista de San Luis de la Loma diciéndole: “¡Ten tu tierra, hijo de la chingada!”, cuando pedía que no lo acabara de matar. Flores actuaba en defensa de los intereses del latifundista español Ramón Sierra Pando.
En el puerto, Regeneración estaba sometido al acoso de multitud de periódicos financiados por los comerciantes gachupines. Desde las páginas de El Suriano, dirigido por Muñúzuri; El pueblo, dirigido por H. Luz; El Rapé, de Reginaldo Sutter; El Liberal, de Carlos Adame, y El Fragor, de Domingo González, se bombardeaba a la administración municipal acapulqueña y se hacían elogios a las “fuerzas vivas” de la región que habían “levantado Acapulco de la miseria”. Entre las calumnias más repetidas estaba la de señalar a los Escudero como promotores de una rebelión militar en proceso de organización.
Conforme el año avanzaba, las tensiones crecían. Felipe y Francisco Escudero esperaban en cualquier momento que se produjera un atentado contra alguno de ellos. Felipe, como tesorero municipal, se veía obligado a recorrer las calles del puerto, y lo mismo le sucedía a Francisco, que trabajaba en el despacho de rentas del distrito. Gómez Maganda recuerda:
En los últimos meses de 1923, ambos recorrían el diario camino, armados de pistolas y en la diestra un rifle calibre 44. Algunas veces cuando Felipe iba a diligenciar una solicitud de amparo al juzgado de distrito, me encargaba durante ese tiempo su carabina, diciéndome: “Si los enemigos vienen en plan de ataque ¡dispara! Si no sientes miedo; pero en caso contrario, corre a donde estoy y entrégame el arma”.
Las provocaciones de los militares eran frecuentes. El 29 de agosto hacia las nueve de la noche, el subteniente Castellblanch y el cabo Linares habían golpeado y amenazado de muerte a dos miembros del POA en el Jardín Álvarez. Cuando un día más tarde el Ayuntamiento los multó por estos hechos se presentaron junto con la pandilla de Otero y estuvo a punto de armarse en el Palacio Municipal un tremendo zafarrancho.
Así llego el 16 de septiembre, fecha en la que so pretexto de la celebración de las fiestas patrias, Juan R. lanzaba incendiarios discursos contra el régimen colonial español aún viviente en Acapulco. El año anterior, a pesar del reciente atentado, había “hablado por boca de sus ayudantes” en un acto en el que por primera vez la comuna de Acapulco celebró las fiestas patrias in ningún tipo de subvenciones de comerciantes. Este año era especial, y Escudero, apoyándose en su “voz” (Alejandro Gómez Maganda) lanzó un discurso más fogoso aun que los de costumbre. Si la tensión era tremenda en el puerto, en las zonas agrarias no lo era menos. El vicecónsul norteamericano informaba a Washington: “Corren rumores de que un levantamiento antiagrarista está por estallar en la Costa Grande con centro en Atoyac”.
El 10 de noviembre el mayor Flores, en complicidad con el alcalde de Atoyac, había asesinado al líder agrarista Manuel Téllez, y para encubrir su acto acusaba a Escudero ante el gobierno de estar promoviendo guerrillas armadas en la zona.
Iniciándose el mes de diciembre, los acontecimientos nacionales comenzaron a eslabonarse para crear el marco en el que se produciría la tragedia de Acapulco. El día primero el general Figueroa se levantó en Guerrero supuestamente enfrentando al gobernador Neri y no al gobierno central, pero actuando en realidad como punta de lanza de un alzamiento de generales que llevaban como bandera al candidato a la Presidencia Adolfo de la Huerta. Pocos días después siguió el general Guadalupe Sánchez en Veracruz. El día cinco de diciembre Juan R. escribió al coronel Crispín Sámano, jefe de la guarnición de Acapulco y envió una copia de la carta al gobierno federal. En la misiva, informaba al militar que sabía que los hermanos Osorio estaban armados y rondaban el ayuntamiento y que pensaba que el traidor Ismael Otero podía provocar un motín lo que sirviera de pretexto para enfrentar al POA con los militares. Sámano ignoró la carta, pues además de estar comprometido con la futura rebelión, tenía nexos con los comerciantes gachupines del puerto que pedían la cabeza de Juan R. Escudero.
La Jornada Guerrero, 29 de mayo de 2011
La tercera escena alcohólica la protagonizó el eterno mayor Flores, que le echó los soldados encima a Felipe Escudero mientras se encontraba oyendo una serenata. Después de haber sido fuertemente golpeado, Felipe, que se había convertido en el indiscutible sucesor de Juan en las calles del puerto, fue encerrado en los resguardos de la aduana marítima.
Juan B. Izábal, el jefe de aduanas, comprado por el oro de los grandes comerciantes, a los que serpia haciendo los ojos chicos ante el contrabando, se había convertido con Flores en el peor enemigo del escuderismo acapulqueño. Desde julio de 1922 retenía el dos por ciento de los ingresos de la aduana que por ley le correspondían al Ayuntamiento. E. Lobato, actuando como presidente municipal, se quejó en octubre amargamente ante Obregón en un telegrama, señalando que se buscaba estrangular económicamente al Ayuntamiento.
Durante los últimos días de noviembre se intercambiaron telegramas entre Lobato, Obregón y el ministro De la Huerta (del que dependían las aduanas) hasta que Izábal hizo explícita su opinión en un telegrama a Obregón:
Considero a Juan y Felipe Escudero peores enemigos del gobierno sin valor levantarse en armas. Mismo opina jefe de operaciones de esta. Ayuntamiento manejan dichos individuos no tiene personalidad por negación amparos suprema corte de justicia en 22 septiembre próximo pasado contra actos Congreso que desconócelos […] Hermanos Escudero durante presente año pretextando temer por su vida han pedido cuatro veces amparo contra actos de Vd.
El telegrama culminaba preguntando si debía hacer entrega de los fondos a Felipe Escudero, tesorero municipal.
Obregón se tomó un solo día para responder y ordeno a Izábal que no entregara los fondos.
En esos mismos días, el POA vuelve a triunfar en otra contienda electoral: Santiago Solano vence como candidato propietario a diputado por el distrito electoral de Acapulco al Congreso local, y Juan R. Escudero, como suplente, con más de dos mil setecientos votos. Uno de los hermanos Vidales ganó representando al POA la presidencia municipal de Tecpan y el partido triunfó en Tololapan, aunque un fraude organizado por los caciques logró impedir que tomaran el poder.
Por fin, en la primera semana de diciembre se presentan las esperadas elecciones para restablecer un Ayuntamiento legal en Acapulco; Juan Escudero encabeza la lista de regidores que propone el POA y asiste a los actos de su organización en silla de ruedas. Dicta sus discursos y hace que los muchachos que lo acompañan lo ensayen frente a él, y luego los pronuncian en público ante su mirada atenta.
Extraña estampa bajo el sol de invierno de Acapulco la de ese hombre paralizado del lado izquierdo, con el brazo derecho amputado, sentado en una silla de rueda, con un adolescente al lado, subido en un cajón, que habla por él, y a su espalda una joven costeña (Anita Bello) con una escuadra calibre 32 entre la falda y la blusa de encaje.
Extraña estampa, la del hombre que afirma cabeceando sus propias frases en la boca de los niños, que pronuncian, siempre bajo el estribillo de “Juan dice”, un discurso incendiario que promete el fin de la justicia en el paraíso corrompido.
Y Juan Escudero vuelve a ganar las elecciones para la Presidencia municipal de Acapulco, derrotando al progachupín y traidor Martiniano Díaz.
El 7 de diciembre los militares salen por las calles tratando de provocar a los triunfadores. Pero la población les hace el vació. El primer día del año 1923 Escudero es nombrado presidente municipal. Levantando el muñón derecho y con unas frases ininteligibles arrancadas a fuerza de emociones a la garganta paralizada, Juan R. Escudero rinde la protesta como alcalde del puerto, La sesión solemne se celebró a las once de la mañana en la propia casa de Escudero que se convirtió en sala de cabildo. El acta levantada registra: Juan R. no pudo firmar “por imposibilidad momentánea”.
En marzo de 1923 murió Francisco, padre de los Escudero, que había estado sometido a grandes tensiones a lo largo de la azarosa carrera política de sus hijos, presionado por sus paisanos, con los que había tenido que romper relaciones, y destrozado por el atentado contra Juan y las múltiples amenazas de muerte que habían recibido Francisco y Felipe.
En los recuerdos de un viejo escuderista aparece la reseña del juramento que Juan realizó en su media voz de lisiado ante la tumba de su padre:
Compañeros en la vida/ compañeros en la muerte/ las frases que hoy dirige mi garganta/ son las frases que mi padre os virtiera/ si en esta hora para nosotros santa/ Dios a la vida lo volviera./ Herido el corazón nos deja con orgullo este suelo/ donde compartió la mitad de su vida/ amando a sus hijos/ y al Dios de los cielos ( en eso le dio como un vahído y nada más alcanzó a pronunciar: “adiós padre venerable/ descansa en paz” y azotó desmayado por el ataque).
Juan R., muy afectado, tuvo que dejar la Presidencia municipal en manos de Cirilo Lobato y de Ernesto Herrera. El mayor Flores, por su parte, enfrentaba desde el inicio del año la insurgencia campesina que se había desatado en la costa. El 18 de enero desarmó a la policía de La Sabana y amenazó con ir con las fuerzas de la guarnición sobre el Palacio Municipal de Acapulco. Cuatro días más tarde, Escudero telegrafiaba a su amigo Adolfo Cienfuegos, que vivía en la capital, pidiéndole que tratara de intervenir cerca del presidente de la República para impedir una nueva agresión como la del 11 de marzo del año anterior.
Sin embargo, Flores no atacó el palacio, sino que se desplazo hacia las zonas agrarias donde el POA tenía una nueva base de sustento. En palabras del agrarista Francisco Campos Flores:
Comenzó a recoger armas y licencias municipales de todos los campesinos de la región de Acapulco hasta la Unión de Montes de Oca, así como el parque que encontró. Una vez que había hecho la requisa de armas de los campesinos, se radicó en Tecpan de Galeana e, inventando un probable levantamiento, hizo prisionero en San Luis de la Loma al señor presidente municipal de Tecpan, don Amadeo Vidales […]; estse señor es un comerciante honorable que paga los mejores precios de ajonjolí, de algodón y lo odian los españoles porque dicen que les ha ido a descomponer el negocio […]. Dada esta explicación queda de manifiesto que el mayor Flores está puesto en esa región para salvaguardar los intereses españoles, pues hizo un cargo de rebelión al señor Vidales.
Flores prosiguió con sus correrías en la zona, y el 10 de marzo, acompañado de las Guardias Blancas de los caciques, asesinó a Lucio de los Santos Vargas, presidente del Comité Agrarista de San Luis de la Loma diciéndole: “¡Ten tu tierra, hijo de la chingada!”, cuando pedía que no lo acabara de matar. Flores actuaba en defensa de los intereses del latifundista español Ramón Sierra Pando.
En el puerto, Regeneración estaba sometido al acoso de multitud de periódicos financiados por los comerciantes gachupines. Desde las páginas de El Suriano, dirigido por Muñúzuri; El pueblo, dirigido por H. Luz; El Rapé, de Reginaldo Sutter; El Liberal, de Carlos Adame, y El Fragor, de Domingo González, se bombardeaba a la administración municipal acapulqueña y se hacían elogios a las “fuerzas vivas” de la región que habían “levantado Acapulco de la miseria”. Entre las calumnias más repetidas estaba la de señalar a los Escudero como promotores de una rebelión militar en proceso de organización.
Conforme el año avanzaba, las tensiones crecían. Felipe y Francisco Escudero esperaban en cualquier momento que se produjera un atentado contra alguno de ellos. Felipe, como tesorero municipal, se veía obligado a recorrer las calles del puerto, y lo mismo le sucedía a Francisco, que trabajaba en el despacho de rentas del distrito. Gómez Maganda recuerda:
En los últimos meses de 1923, ambos recorrían el diario camino, armados de pistolas y en la diestra un rifle calibre 44. Algunas veces cuando Felipe iba a diligenciar una solicitud de amparo al juzgado de distrito, me encargaba durante ese tiempo su carabina, diciéndome: “Si los enemigos vienen en plan de ataque ¡dispara! Si no sientes miedo; pero en caso contrario, corre a donde estoy y entrégame el arma”.
Las provocaciones de los militares eran frecuentes. El 29 de agosto hacia las nueve de la noche, el subteniente Castellblanch y el cabo Linares habían golpeado y amenazado de muerte a dos miembros del POA en el Jardín Álvarez. Cuando un día más tarde el Ayuntamiento los multó por estos hechos se presentaron junto con la pandilla de Otero y estuvo a punto de armarse en el Palacio Municipal un tremendo zafarrancho.
Así llego el 16 de septiembre, fecha en la que so pretexto de la celebración de las fiestas patrias, Juan R. lanzaba incendiarios discursos contra el régimen colonial español aún viviente en Acapulco. El año anterior, a pesar del reciente atentado, había “hablado por boca de sus ayudantes” en un acto en el que por primera vez la comuna de Acapulco celebró las fiestas patrias in ningún tipo de subvenciones de comerciantes. Este año era especial, y Escudero, apoyándose en su “voz” (Alejandro Gómez Maganda) lanzó un discurso más fogoso aun que los de costumbre. Si la tensión era tremenda en el puerto, en las zonas agrarias no lo era menos. El vicecónsul norteamericano informaba a Washington: “Corren rumores de que un levantamiento antiagrarista está por estallar en la Costa Grande con centro en Atoyac”.
El 10 de noviembre el mayor Flores, en complicidad con el alcalde de Atoyac, había asesinado al líder agrarista Manuel Téllez, y para encubrir su acto acusaba a Escudero ante el gobierno de estar promoviendo guerrillas armadas en la zona.
Iniciándose el mes de diciembre, los acontecimientos nacionales comenzaron a eslabonarse para crear el marco en el que se produciría la tragedia de Acapulco. El día primero el general Figueroa se levantó en Guerrero supuestamente enfrentando al gobernador Neri y no al gobierno central, pero actuando en realidad como punta de lanza de un alzamiento de generales que llevaban como bandera al candidato a la Presidencia Adolfo de la Huerta. Pocos días después siguió el general Guadalupe Sánchez en Veracruz. El día cinco de diciembre Juan R. escribió al coronel Crispín Sámano, jefe de la guarnición de Acapulco y envió una copia de la carta al gobierno federal. En la misiva, informaba al militar que sabía que los hermanos Osorio estaban armados y rondaban el ayuntamiento y que pensaba que el traidor Ismael Otero podía provocar un motín lo que sirviera de pretexto para enfrentar al POA con los militares. Sámano ignoró la carta, pues además de estar comprometido con la futura rebelión, tenía nexos con los comerciantes gachupines del puerto que pedían la cabeza de Juan R. Escudero.
La Jornada Guerrero, 29 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Con una marcha de Tlapa a Alcozauca, rinden homenaje a Othón Salazar

Familiares y amigos del legendario líder piden a Aguirre Rivero que gobierne apegado a los principios de de izquierda
Un grupo de amigos y familiares del legendario líder de izquierda Othón Salazar Ramírez, llevaron a cabo una caminata de Tlapa a Alcozauca, para hacerle un homenaje con motivo del Día del Maestro y de su cumpleaños.
El maestro Othón que murió hace dos años y medio, fue dirigente del movimiento magisterial del 58 y 59 del siglo pasado, fundador del Movimiento Revolucionario del Magisterio, dirigente de La Montaña y presidente municipal de Alcozauca, que fue el primer municipio del país en ser gobernado por el Partido Comunista.
A la caminata asistieron la hija de Othón, Ninel Salazar; la que fuera su esposa, Eva Bazán; Nicolás Néstor y Felipe Vivar, dirigentes indígenas de Alcozauca y Carlos Toledo Manzur, secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren), entre otros.
El contingente salió de Tlapa a las 10 de la mañana y arribó al Panteón Municipal de Alcozauca a las 4 y media de la tarde, donde se realizó una ceremonia en la que se recordó la lucha legendaria del líder izquierdista. Además se leyó y suscribió el Manifiesto de Alcozauca, en el cual se hace una llamado al gobernador Ángel Aguirre Rivero para que “gobierne apegado estrictamente a los principios y lineamientos de la izquierda que lo llevó al poder”.
Piden a los dirigentes de los partidos de la Coalición de Izquierda que dejen de interesarse sólo en mantener puestos y que se “avoquen a construir un proyecto alternativo viable de una nueva sociedad”. También hicieron un llamado general a impulsar la organización y el fortalecimiento de la conciencia revolucionaria a nivel de cada colonia y cada comunidad para impulsar la movilización social.
Periodico Pueblo Guerrero, 17 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
Inauguran exposición fotográfica de Niven en el Museo Regional Guerrero
El Museo Regional de Guerrero, inaugura la exposición titulada William Niven: explorador y aventurero. La muestra se encuentra en la sala de exposiciones temporales del recinto ubicado en la ciudad de Chilpancingo, y en ella se observan fotografías tomadas por el explorador entre 1890 y 1910.
Durante la inauguración la directora del museo, Maura Ortiz Carrasco, agradeció la participación del Instituto Nacional de Antropología e Historia Guerrero, por aportar la exposición temporal que estará hasta el 25 de julio del presente año, y tiene como objetivo difundir las actividades que se realizaban en el estado en los tiempos de la Revolución.
William Niven fue un explorador de origen escocés de múltiples intereses, fue el primer viajero que atravesó la sierra y dejó constancia escrita y fotográfica de ello.
De igual forma hizo una pequeña investigación sobre la minería en el estado, además de la arqueología, la navegación en el Balsas, de lugares costumbres y personas.
Otra de sus grandes aportaciones fue la recaudación de información sobre los estragos del terremoto de 1902 y la Revolución en Guerrero.
El explorador escocés estuvo en Guerrero entre 1890 y 1910, y en esta época dedicó su vida a desarrollar la minería del oro, la construcción de un ferrocarril al interior de la identidad y a demostrar la posibilidad de navegar el río Balsas hasta las costas del Pacífico.
La encargada de diseñar la exposición fue la arqueóloga Rosa María Reyna Robles, quien destacó el cuidadoso registro escrito y sus dotes como dibujante y fotógrafo, que en esta exposición recrea parte de sus trabajos semejantes a los que emprendió William Sprating en 1930.
La muestra esta abierta al público de martes a domingo de 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde y la entrada es gratuita. (Anarsis Pacheco Pólito).
El Sur, 14 de mayo de 2011
Durante la inauguración la directora del museo, Maura Ortiz Carrasco, agradeció la participación del Instituto Nacional de Antropología e Historia Guerrero, por aportar la exposición temporal que estará hasta el 25 de julio del presente año, y tiene como objetivo difundir las actividades que se realizaban en el estado en los tiempos de la Revolución.
William Niven fue un explorador de origen escocés de múltiples intereses, fue el primer viajero que atravesó la sierra y dejó constancia escrita y fotográfica de ello.
De igual forma hizo una pequeña investigación sobre la minería en el estado, además de la arqueología, la navegación en el Balsas, de lugares costumbres y personas.
Otra de sus grandes aportaciones fue la recaudación de información sobre los estragos del terremoto de 1902 y la Revolución en Guerrero.
El explorador escocés estuvo en Guerrero entre 1890 y 1910, y en esta época dedicó su vida a desarrollar la minería del oro, la construcción de un ferrocarril al interior de la identidad y a demostrar la posibilidad de navegar el río Balsas hasta las costas del Pacífico.
La encargada de diseñar la exposición fue la arqueóloga Rosa María Reyna Robles, quien destacó el cuidadoso registro escrito y sus dotes como dibujante y fotógrafo, que en esta exposición recrea parte de sus trabajos semejantes a los que emprendió William Sprating en 1930.
La muestra esta abierta al público de martes a domingo de 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde y la entrada es gratuita. (Anarsis Pacheco Pólito).
El Sur, 14 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
Cuando Guerrero imprimía su propio dinero
RODOLFO VALADEZ LUVIANO
Tecpan, 8 de mayo. “Así como José María Morelos mandó acuñar las primeras monedas del México libre del yugo español, después del inicio de la Revolución mexicana, el estado de Guerrero manejó sus propios billetes”, explicó el coleccionista Trinidad Valadez Tepec al mostrar un billete de 100 pesos del Banco de Guerrero, que circuló entre 1913 y 1914.
El billete forma parte de su colección particular, que incluye otros de diferentes denominaciones hechos por el Banco de México así como los de otros países como Egipto, Nicaragua, Japón, Israel, Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, entre otros.
En entrevista para La Jornada Guerrero, el también médico especialista en otoneurología y audiofoniatría, contó que el billete, que fue hecho después del inicio de la Revolución mexicana en 1910, le fue obsequiado por su tía, Julia Astudillo, “ella tenía un bar en la Costera de Acapulco. En ese negocio llegaban muchos turistas y viajeros, y aunque actualmente el billete tiene una inscripción que indica que está revalidado, mi tía asegura que circuló en aquellos años por la entidad y parte del país”.
De acuerdo con sus investigaciones, el billete, que tiene inscrito al frente y al reverso Banco de Guerrero, fue hecho por el Banco de Norteamérica para el gobierno del estado a principio del siglo pasado, “y existen otros de otras denominaciones, los cuales pude conocer cuando visité el Museo de la Casa de Cortés, en Cuernavaca donde están expuestos”.
Mostró también monedas de baja denominación y un billete, que según dijo, fueron hechos por la misma casa de moneda para el gobierno de Sonora, “éstas me las regaló mi suegro, Francisco Moroyoqui, e irónicamente, según lo que he averiguado, en aquella época, después del inicio de la Revolución, un billete de 25 centavos de Sonora tenía más valor que el de 100 pesos de los de Guerrero”.
“Así como José María Morelos mandó acuñar las primeras monedas del México libre del yugo español, las cuales se hicieron en la primera provincia libre de América Latina, la de nuestra señora de Guadalupe de Tecpan, después del inicio de la Revolución el estado manejó también sus propios billetes, lo que demuestra la importancia política que el estado tuvo durante las gestas heroicas que nos dieron libertad”, consideró el aficionado a la numismática.
Según la información que ofrece el Banco de México en su página de Internet, la Revolución de 1910 llevó al país a la escasez de numerario y el descrédito del billete de banco. Con la lucha armada se retiraron de la circulación enormes cantidades de monedas y resurgió el rechazo al papel cambiario.
No obstante, la falta de numerario obligó a autoridades municipales, a jefaturas militares y a comerciantes, mineros y hacendados a emitir piezas de necesidad. De tal forma que de 1913 a 1915 reapareció en México la moneda de ese tipo, pero sobre todo se multiplicaron las emisiones de papel. El primero en circular esas piezas fue Venustiano Carranza, quien a su vez autorizó a numerosos jefes revolucionarios la fabricación de sus propios billetes, vales y cartones para allegarse fondos.
Valadez Tepec agregó que además del billete tuvo en su poder una moneda acuñada en la comunidad de Nuxco, en este municipio, “que fue hecha, según recuerdo, antes de la Revolución, y digo recuerdo porque desafortunadamente la perdí”.
La Jornada Guerrero, 09 de mayo de 2011
Tecpan, 8 de mayo. “Así como José María Morelos mandó acuñar las primeras monedas del México libre del yugo español, después del inicio de la Revolución mexicana, el estado de Guerrero manejó sus propios billetes”, explicó el coleccionista Trinidad Valadez Tepec al mostrar un billete de 100 pesos del Banco de Guerrero, que circuló entre 1913 y 1914.
El billete forma parte de su colección particular, que incluye otros de diferentes denominaciones hechos por el Banco de México así como los de otros países como Egipto, Nicaragua, Japón, Israel, Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, entre otros.
En entrevista para La Jornada Guerrero, el también médico especialista en otoneurología y audiofoniatría, contó que el billete, que fue hecho después del inicio de la Revolución mexicana en 1910, le fue obsequiado por su tía, Julia Astudillo, “ella tenía un bar en la Costera de Acapulco. En ese negocio llegaban muchos turistas y viajeros, y aunque actualmente el billete tiene una inscripción que indica que está revalidado, mi tía asegura que circuló en aquellos años por la entidad y parte del país”.
De acuerdo con sus investigaciones, el billete, que tiene inscrito al frente y al reverso Banco de Guerrero, fue hecho por el Banco de Norteamérica para el gobierno del estado a principio del siglo pasado, “y existen otros de otras denominaciones, los cuales pude conocer cuando visité el Museo de la Casa de Cortés, en Cuernavaca donde están expuestos”.
Mostró también monedas de baja denominación y un billete, que según dijo, fueron hechos por la misma casa de moneda para el gobierno de Sonora, “éstas me las regaló mi suegro, Francisco Moroyoqui, e irónicamente, según lo que he averiguado, en aquella época, después del inicio de la Revolución, un billete de 25 centavos de Sonora tenía más valor que el de 100 pesos de los de Guerrero”.
“Así como José María Morelos mandó acuñar las primeras monedas del México libre del yugo español, las cuales se hicieron en la primera provincia libre de América Latina, la de nuestra señora de Guadalupe de Tecpan, después del inicio de la Revolución el estado manejó también sus propios billetes, lo que demuestra la importancia política que el estado tuvo durante las gestas heroicas que nos dieron libertad”, consideró el aficionado a la numismática.
Según la información que ofrece el Banco de México en su página de Internet, la Revolución de 1910 llevó al país a la escasez de numerario y el descrédito del billete de banco. Con la lucha armada se retiraron de la circulación enormes cantidades de monedas y resurgió el rechazo al papel cambiario.
No obstante, la falta de numerario obligó a autoridades municipales, a jefaturas militares y a comerciantes, mineros y hacendados a emitir piezas de necesidad. De tal forma que de 1913 a 1915 reapareció en México la moneda de ese tipo, pero sobre todo se multiplicaron las emisiones de papel. El primero en circular esas piezas fue Venustiano Carranza, quien a su vez autorizó a numerosos jefes revolucionarios la fabricación de sus propios billetes, vales y cartones para allegarse fondos.
Valadez Tepec agregó que además del billete tuvo en su poder una moneda acuñada en la comunidad de Nuxco, en este municipio, “que fue hecha, según recuerdo, antes de la Revolución, y digo recuerdo porque desafortunadamente la perdí”.
La Jornada Guerrero, 09 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Guerrerense, la primera mujer que retrató la Revolución Mexicana: Samuel Villela
Yanireth Israde / Agencia Reforma
Ciudad de México
A Sara Castrejón no la espantaban los hombres que cargaban fusiles. Mientras la mayoría de las mujeres huía de los soldados, ella aguardaba serena para que la llevaran al paredón de fusilamiento: era la única fotógrafa de Teloloapan, Guerrero, la única también que acudía de madrugada al cementerio del pueblo para disparar junto con la tropa, ella su cámara, ellos sus armas de fuego sobre el enemigo.
Fue la primera que retrató la Revolución Mexicana, revelan las investigaciones del etnólogo Samuel Villela, autor del libro Sara Castrejón. Fotógrafa de la Revolución, que se presentó ayer, a las 19:30 horas, en el Centro de la Imagen.
Hasta ahora se pensaba que la estadunidense Esther Eva Strauss, con sus imágenes sobre la batalla de Ciudad Juárez en mayo de 1911, era la precursora, “pero ahora descubrimos que Castrejón se adelantó”, enfatizó Villela.
Desde el balcón de su estudio en la céntrica calle de Iturbide, la fotógrafa de Guerrero capturó en abril de ese mismo año el ingreso de tropas de Madero a Teloloapan, población de Guerrero considerada como la entrada a la Tierra Caliente. “Por ahí”, recordó Villela, “pasaba todo el mundo: maderistas, salgadistas, carrancistas, huertistas, pronunciados, federales...”.
Castrejón, nacida en 1888, estudió en la escuela de niñas y aprendió, como otras mujeres de su época, a preparar postres, pan y licores. Supo además bordar, pintar óleos y elaborar artesanías que su familia comercializaba. Pero se propuso incursionar también en un oficio de varones, la fotografía, que estudió en la ciudad de México durante los primeros años del siglo 20.
El censo de 1910 informaba que 14 mujeres trabajaban como fotógrafas profesionales en México. Y sólo la obra de Castrejón perduró.
Pero incluso de ella se conserva apenas una parte. No queda rastro de sus cámaras, sus negativos o sus bitácoras de trabajo, una cuestión que Villela atribuye al hecho de que no tuvo descendencia y la casa que habitó quedó en el abandono y fue saqueada.
Villela, quien descubrió por casualidad la producción de la fotógrafa, calcula que tomó unas 2 mil o 3 mil imágenes del movimiento armado, sin contar el resto de sus fotos, por ejemplo paisajes, edificaciones, escenas y lugares emblemáticos de Teloloapan o retratos.
El investigador ha podido conocer apenas 500, de las cuales alrededor de 150 aparecen en el libro publicado por el INAH.
Para armar la semblanza de esta pionera, el etnólogo incorporó testimonios de sus familiares, que la recuerdan como una mujer de recio carácter que nunca se casó.
Cuenta Villela que sus sobrinas le preguntaban si no le daba miedo fotografiar los fusilamientos en el camposanto, ella respondía que no, para eso la estaban contratando.
“Sabemos que cuando iban por ella para fotografiar estos fusilamientos, todas las demás mujeres corrían a esconderse”.
Las fotografías de Castrejón abarcaron toda la década convulsa y continuaron hasta los años 50, en un registro que abarcó diversos sucesos, por ejemplo el hallazgo en Ixcateopan, a finales de los años 40, de unos restos óseos que entonces se atribuyeron al emperador Cuauhtémoc. También retrató las obras públicas en Teloloapan, la visita de gobernadores –por ejemplo Lázaro Cárdenas– festividades religiosas o celebraciones de su pueblo.
Si algo se mantuvo constante durante su prolongado idilio con la fotografía fue su predilección por los detalles, observó Villela.
“Hay muchas fotos donde se advierte esta mirada femenina, una mirada cuidada, sutil, que nos indica otra perspectiva”.
Quizá su condición de género le permitió reconocer y capturar el gesto de extrañeza de un sentenciado a muerte como Teódulo Cisneros o asomó también en la forma de decorar los ambientes, profuso en ocasiones o flores, o al retratar a combatientes con sus hijos y consortes.
Ha pasado exactamente un siglo desde que Castrejón tomó su primera foto de la Revolución y apenas ahora comienza a valorarse su legado. ¿Cuántas Saras Castrejón no habrá en México?
“No lo sabemos. Ojalá con este libro puedan aflorar más Saras Castrejón”, confióVillela.
Abono para la “historia matria”
El reconocimiento de un personaje como la fotógrafa Sara Castrejón permite recuperar la “historia matria”, dijo la investigadora Rebeca Monroy en la presentación del volumen escrito por Samuel Villela.
Esta “historia matria”, por la que aboga el autor del libro, se opone a la historia patria, oficial, congelada y maniquea, agregó.
Rebeca Monroy fue una de las presentadores de la obra, que también comentaron ayer el investigador John Mraz y el historiador Jesús Guzmán.
El Sur, 04 de mayo de 2011
Ciudad de México
A Sara Castrejón no la espantaban los hombres que cargaban fusiles. Mientras la mayoría de las mujeres huía de los soldados, ella aguardaba serena para que la llevaran al paredón de fusilamiento: era la única fotógrafa de Teloloapan, Guerrero, la única también que acudía de madrugada al cementerio del pueblo para disparar junto con la tropa, ella su cámara, ellos sus armas de fuego sobre el enemigo.
Fue la primera que retrató la Revolución Mexicana, revelan las investigaciones del etnólogo Samuel Villela, autor del libro Sara Castrejón. Fotógrafa de la Revolución, que se presentó ayer, a las 19:30 horas, en el Centro de la Imagen.
Hasta ahora se pensaba que la estadunidense Esther Eva Strauss, con sus imágenes sobre la batalla de Ciudad Juárez en mayo de 1911, era la precursora, “pero ahora descubrimos que Castrejón se adelantó”, enfatizó Villela.
Desde el balcón de su estudio en la céntrica calle de Iturbide, la fotógrafa de Guerrero capturó en abril de ese mismo año el ingreso de tropas de Madero a Teloloapan, población de Guerrero considerada como la entrada a la Tierra Caliente. “Por ahí”, recordó Villela, “pasaba todo el mundo: maderistas, salgadistas, carrancistas, huertistas, pronunciados, federales...”.
Castrejón, nacida en 1888, estudió en la escuela de niñas y aprendió, como otras mujeres de su época, a preparar postres, pan y licores. Supo además bordar, pintar óleos y elaborar artesanías que su familia comercializaba. Pero se propuso incursionar también en un oficio de varones, la fotografía, que estudió en la ciudad de México durante los primeros años del siglo 20.
El censo de 1910 informaba que 14 mujeres trabajaban como fotógrafas profesionales en México. Y sólo la obra de Castrejón perduró.
Pero incluso de ella se conserva apenas una parte. No queda rastro de sus cámaras, sus negativos o sus bitácoras de trabajo, una cuestión que Villela atribuye al hecho de que no tuvo descendencia y la casa que habitó quedó en el abandono y fue saqueada.
Villela, quien descubrió por casualidad la producción de la fotógrafa, calcula que tomó unas 2 mil o 3 mil imágenes del movimiento armado, sin contar el resto de sus fotos, por ejemplo paisajes, edificaciones, escenas y lugares emblemáticos de Teloloapan o retratos.
El investigador ha podido conocer apenas 500, de las cuales alrededor de 150 aparecen en el libro publicado por el INAH.
Para armar la semblanza de esta pionera, el etnólogo incorporó testimonios de sus familiares, que la recuerdan como una mujer de recio carácter que nunca se casó.
Cuenta Villela que sus sobrinas le preguntaban si no le daba miedo fotografiar los fusilamientos en el camposanto, ella respondía que no, para eso la estaban contratando.
“Sabemos que cuando iban por ella para fotografiar estos fusilamientos, todas las demás mujeres corrían a esconderse”.
Las fotografías de Castrejón abarcaron toda la década convulsa y continuaron hasta los años 50, en un registro que abarcó diversos sucesos, por ejemplo el hallazgo en Ixcateopan, a finales de los años 40, de unos restos óseos que entonces se atribuyeron al emperador Cuauhtémoc. También retrató las obras públicas en Teloloapan, la visita de gobernadores –por ejemplo Lázaro Cárdenas– festividades religiosas o celebraciones de su pueblo.
Si algo se mantuvo constante durante su prolongado idilio con la fotografía fue su predilección por los detalles, observó Villela.
“Hay muchas fotos donde se advierte esta mirada femenina, una mirada cuidada, sutil, que nos indica otra perspectiva”.
Quizá su condición de género le permitió reconocer y capturar el gesto de extrañeza de un sentenciado a muerte como Teódulo Cisneros o asomó también en la forma de decorar los ambientes, profuso en ocasiones o flores, o al retratar a combatientes con sus hijos y consortes.
Ha pasado exactamente un siglo desde que Castrejón tomó su primera foto de la Revolución y apenas ahora comienza a valorarse su legado. ¿Cuántas Saras Castrejón no habrá en México?
“No lo sabemos. Ojalá con este libro puedan aflorar más Saras Castrejón”, confióVillela.
Abono para la “historia matria”
El reconocimiento de un personaje como la fotógrafa Sara Castrejón permite recuperar la “historia matria”, dijo la investigadora Rebeca Monroy en la presentación del volumen escrito por Samuel Villela.
Esta “historia matria”, por la que aboga el autor del libro, se opone a la historia patria, oficial, congelada y maniquea, agregó.
Rebeca Monroy fue una de las presentadores de la obra, que también comentaron ayer el investigador John Mraz y el historiador Jesús Guzmán.
El Sur, 04 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
Guerrero, hijo pródigo del gobierno federal: Brito
Reivindica el poeta a Cabañas y Vázquez
Guerrero, hijo pródigo del gobierno federal: Brito
RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsalía)
Tecpan, 1º de mayo. “Guerrero se convirtió en el hijo pródigo del gobierno federal, ya que al centralismo jamás le va a gustar un acto libertario como en los que han formado parte los guerrerenses en busca de igualdad y justicia, por eso se encuentra en los últimos lugares del desarrollo”, afirmó el escritor y poeta, Gonzalo Brito Cuevas.
“Cuando un hijo se inconforma por algo que no le parece, los padres generalmente en vez de preguntarle porqué tiene esa actitud por lo general lo recriminan porque se manifiesta, sin ponerse a pensar en las razones por las que expresa dicha molestia”, asentó.
La entidad, considero, es un estado totalmente generoso en cuanto a ofertar sangre para las causas y en pro de un cambio y de que haya más democracia, igualdad y de que al pobre se le ayude y llegue a tener un nivel de vida que le permita mantener y educar a sus hijos, “y podemos decir que no hay ni habrá más gente generosa para ofertar su sangre por un cambio que la del estado de Guerrero y por eso es que se ganó ese estatus de hijo pródigo”, puntualizó.
En entrevista para La Jornada Guerrero, Brito Cuevas, quien participó como ponente en el segundo encuentro estatal de cronistas en Atoyac con el tema El Movimiento Guerrillero Guerrerense, aseveró que actualmente son necesarios personajes como los guerrilleros, Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas “ya que la criminalidad del pueblo mexicano ha rebasado totalmente a todas las instituciones del país y creo que en este momento hay las condiciones para que, en caso de que pudieran resucitar luchadores como, Lucio Cabañas, Carmelo Cortés, Pedro Holguera, Inocencio Castro Arteaga, se dé una lucha en busca de lograr que México sea de los mexicanos”.
Al hablar sobre ese tema, el fundador de la Juventud Comunista de Guerrero guardó silencio por varios segundos, y dijo “yo conocí de cerca a Lucio (Cabañas), era un hombre muy serio que pensaba y analizaba cada palabra antes de decirlas, enamorado del pueblo mexicano que luchó en contra de la injusticia desde que fue estudiante en la Normal de Ayotzinapa y que se entregó a buscar un cambio para el pueblo mexicano con una ideología que ninguna bolsa llena de dinero podía cambiar”.
–De acuerdo a su opinión, ¿qué le hace falta a Guerrero para salir del atraso?
–Solamente justicia social. No ha llegado la justicia a los pueblos que la necesitan “basta ver las condiciones de vida de la gente de Metlatonoc o Cochoapa el Grande, para darnos cuenta de la miseria tan grande que hay en esos pueblos y en contraste tenemos gobernantes corruptos que lo que más les preocupa es robarse los techos financieros que les llegan año con año. Necesitamos políticos decentes que se conviertan en verdaderos servidores del pueblo y no que se sirvan de el para enriquecerse “y lo digo con todo respeto, todos los políticos de cualquier partido que sea actúan completamente igual”.
La Jornada Guerrero, 02 de mayo de 2011
Guerrero, hijo pródigo del gobierno federal: Brito
RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsalía)
Tecpan, 1º de mayo. “Guerrero se convirtió en el hijo pródigo del gobierno federal, ya que al centralismo jamás le va a gustar un acto libertario como en los que han formado parte los guerrerenses en busca de igualdad y justicia, por eso se encuentra en los últimos lugares del desarrollo”, afirmó el escritor y poeta, Gonzalo Brito Cuevas.
“Cuando un hijo se inconforma por algo que no le parece, los padres generalmente en vez de preguntarle porqué tiene esa actitud por lo general lo recriminan porque se manifiesta, sin ponerse a pensar en las razones por las que expresa dicha molestia”, asentó.
La entidad, considero, es un estado totalmente generoso en cuanto a ofertar sangre para las causas y en pro de un cambio y de que haya más democracia, igualdad y de que al pobre se le ayude y llegue a tener un nivel de vida que le permita mantener y educar a sus hijos, “y podemos decir que no hay ni habrá más gente generosa para ofertar su sangre por un cambio que la del estado de Guerrero y por eso es que se ganó ese estatus de hijo pródigo”, puntualizó.
En entrevista para La Jornada Guerrero, Brito Cuevas, quien participó como ponente en el segundo encuentro estatal de cronistas en Atoyac con el tema El Movimiento Guerrillero Guerrerense, aseveró que actualmente son necesarios personajes como los guerrilleros, Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas “ya que la criminalidad del pueblo mexicano ha rebasado totalmente a todas las instituciones del país y creo que en este momento hay las condiciones para que, en caso de que pudieran resucitar luchadores como, Lucio Cabañas, Carmelo Cortés, Pedro Holguera, Inocencio Castro Arteaga, se dé una lucha en busca de lograr que México sea de los mexicanos”.
Al hablar sobre ese tema, el fundador de la Juventud Comunista de Guerrero guardó silencio por varios segundos, y dijo “yo conocí de cerca a Lucio (Cabañas), era un hombre muy serio que pensaba y analizaba cada palabra antes de decirlas, enamorado del pueblo mexicano que luchó en contra de la injusticia desde que fue estudiante en la Normal de Ayotzinapa y que se entregó a buscar un cambio para el pueblo mexicano con una ideología que ninguna bolsa llena de dinero podía cambiar”.
–De acuerdo a su opinión, ¿qué le hace falta a Guerrero para salir del atraso?
–Solamente justicia social. No ha llegado la justicia a los pueblos que la necesitan “basta ver las condiciones de vida de la gente de Metlatonoc o Cochoapa el Grande, para darnos cuenta de la miseria tan grande que hay en esos pueblos y en contraste tenemos gobernantes corruptos que lo que más les preocupa es robarse los techos financieros que les llegan año con año. Necesitamos políticos decentes que se conviertan en verdaderos servidores del pueblo y no que se sirvan de el para enriquecerse “y lo digo con todo respeto, todos los políticos de cualquier partido que sea actúan completamente igual”.
La Jornada Guerrero, 02 de mayo de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Celebran el Mochitlán la promulgación del Plan del Zapote

Ofrenda de honor a don Anselmo Bello
*Fue el primer movimiento que desconoció al régimen de Porfirio Díaz, y lo impulsó el terrateniente Anselmo Bello
El subsecretario de desarrollo Económico, Miguel García Malpica, encabezó la ceremonia del 110 aniversario del Plan del Zapote, promulgado en el municipio de Mochitlán en 1901. En el evento estuvo presente el presidente municipal de Mochitlán, Oscar Alberto López Sánchez, y autoridades municipales, quienes colocaron una ofrenda floral a Don Anselmo Bello promulgador el plan.
El escritor guerrerense Mauricio Leyva Castrejón rescató del olvido un hecho histórico que a la luz de las conmemoraciones de 2010, cobra particular importancia. Se trata del primer movimiento que desconoció el régimen de Porfirio Díaz, el cual marcó una línea de continuidad que años después desembocó en la Revolución Mexicana y que hoy encuentra resonancia en la novela histórica El Plan del Zapote: la primera rebelión del siglo XX.
Para Mauricio Leyva, el Plan del Zapote constituye un antecedente importante del movimiento armado de 1910, en dos vertientes fundamentales: la primera, ser formalmente el primer levantamiento que desconoce al gobierno de Porfirio Díaz; la segunda, que su esencia parte no de un hombre oprimido por las desigualdades en su persona, sino de un acaudalado que consideró que la situación de los mexicanos no era equitativa, Anselmo Bello.
Indicó que el manifiesto dado a conocer el 21 de abril de 1901, toma ese nombre por haber sido firmado al pie de un árbol de zapote prieto en el municipio de Mochitlán, Guerrero. Bajo su sombra, Bello reunió a los trabajadores de su extensa tierra –más de 400 hectáreas, así como a un grupo de jóvenes abogados y escritores que no coincidían con un gobierno dictatorial como el que representaba Porfirio Díaz.
La esencia del Plan de El Zapote se sustenta en dos ejes fundamentales: el reparto agrario y la no reelección. Y en opinión de Mauricio Leyva, se trató de un movimiento de corte intelectual e ideológico, apoyado desde el centro del país por los hermanos Flores Magón y El Hijo del Ahuizote con Daniel Cabrera, que llegó al uso de las armas como último recurso para ver cumplidas sus demandas.
Relató que la lucha de estos jóvenes de 18 o 19 años, comenzó en 1898, a través de la prensa escrita, con una propuesta más intelectual que militar. En ese espacio de dos años ocurrió la muerte de Diego Álvarez, principal cacique político del estado, la de Vicente Jiménez con quien había vivido en pugna, y también la de Canuto Neri, tercero en importancia, lo que dejó a la población en la orfandad política.
“No había una imagen que frenara las políticas atroces que aplicaba el gobierno de Díaz. De cara a las elecciones para gobernador de 1900 y ante el hecho de que hasta entonces ninguno de los gobernantes había nacido en Guerrero y por ello se ausentaban por largos periodos, decidieron postular a Rafael Castillo Calderón como candidato de la sociedad civil”, puntualizó.
A decir de Leyva Castrejón, la autoridad municipal de entonces redactó una carta al presidente Díaz en la que lo alertaba de una “insurrección”. Para reprimirla, Díaz envió al teniente coronel Victoriano Huerta para perseguir a Anselmo Bello, quien incluso utilizó el recurso fallido de la denuncia alentada por una recompensa de 20 mil pesos.
Ayudado por Eucaria Apreza, quien en la ciudad de Chilapa se sumó a la lucha, el antiguo terrateniente salió de Guerrero con rumbo a Estados Unidos, para después regresar a Durango, donde cambió de nombre, se casó y puso a su descendiente el nombre de Porfirio, a fin de borrar cualquier indicio de su paradero.
Comentó que el suceso cobró tal importancia que Porfirio Díaz, aunque sabía que militarmente no podían hacer mucho. sí podía alcanzar una resonancia política, por lo que envió a Victoriano Huerta para controlar y tener vigiladas las elecciones en las que impuso a otro candidato. Ante ello y como una manifestación de hartazgo, la población decide levantarse en armas y Huerta, a manera de escarmiento, fusila a más de 50 inocentes, acción que le permite alcanzar el grado de general y catapulta su fama como sanguinario.
Leyva indicó que los principales actores del plan lograron huir, a excepción de Eusebio Santamaría Almonte, bisnieto de José María Morelos, quien quería mantener el movimiento armado. Acosado, logró refugiarse en Iguala, en la casa de su amigo Elías Ramírez, pero al poco tiempo fueron aprehendidos y fusilados. Ellos, fueron los únicos rebeldes que perdieron la vida, además de los 50 inocentes fusilados.
A partir de entonces, explicó el poeta y novelista, se dio una línea de continuidad que no se rompería. Nueve años después, los hombres y mujeres que tomaron parte en el movimiento, participarían activamente en la Revolución en el sur del país: Salustio Carrasco, Eucaria Apreza, la familia de Anselmo Bello (de quien se perdió el rastro en 1921), Julián Blanco, todos descollan y tienen un papel fundamental; curiosamente el único que terminó sirviendo a Huerta fue el candidato y promotor del movimiento, Rafael Castillo Calderón.
El autor detalló que decidió escribir el libro a manera de novela, por un interés personal de presentar la historia de forma distinta, no tan académica, con el fin de darle mayor agilidad. Sin embargo, aclaró que todo está apegado a la realidad y que únicamente echó mano de la creatividad literaria para recrear el contexto y el entorno.
Mauricio Leyva es egresado de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero y tiene estudios de Creación Literaria por la Universidad del Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México.
Ha publicado los poemarios Hojas secas y A tabaco y café, así como en alguna antologías. Ha incursionado en la dramaturgia, terreno en el que escribió la obra Sentimientos de la Nación.
El libro El Plan del Zapote: la primera rebelión del siglo XX publicado por el Conaculta y el gobierno del estado de Guerrero, a través del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artísticos (PECDA), a escasos dos meses de su puesta en circulación agotó ya su primera edición y de acuerdo con el autor, en breve podría ser reeditado.
Cortesía del portal El MEXICANO
Suplemento vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, 22 de abril de 2011
Ninfa Mendoza de Albarrán, Directora del Museo de la Bandera

IGUALA, Gro., domingo 24 de abril de 2011
La entrevista del domingo
Ninfa Mendoza de Albarrán
Directora del Museo de la Bandera
Por Edmundo Santana
(Segunda y Última Parte)
Iguala, Gro., Abril 24.- En la primera parte de la presente entrevista a la maestra Ninfa Mendoza de Albarrán publicada hace ocho días, quedó para la historia la reseña de la transformación que en seis años ha tenido el Museo de la Bandera y Santuario a la Patria, quedando de manifiesto la importante labor que la maestra Ninfa ha desarrollado como directora de este recinto cultural, que a base de andar tocando puertas para “vestir” este espacio, se han logrado interesantes avances en la restauración de este histórico inmueble.
La maestra Ninfa Mendoza de Albarrán, nos platicó con lujo de detalles cómo fue logrando este cambio en sus dos primeras etapas correspondientes a las dos salas dedicadas, una a la Independencia de México y la otra a la Revolución Mexicana.
Nos relató los apoyos importantes con los que ha contado y los pasos que ha dado para la realización de ésta brillante tarea, que terminará seguramente con la conclusión de la tercera etapa de restauración que está a punto de iniciarse.
Mencionó las instancias a las que se acercó para conseguir réplicas de Pendones y Banderas, armas usadas correspondientes a los movimientos que se han dado en México, en fin, toda una serie de situaciones vividas para darle a Iguala, su ciudad adoptiva, un Museo y Santuario digno de admirarse, digno de la Cuna de nuestra Bandera, confeccionada en 1821.
-Maestra Ninfa, ¿cómo logró la información y confirmación de la veracidad de las banderas y de todas las piezas históricas que están en exhibición en este Museo y Santuario?
- Los Museos cuentan con investigadores que se encargan de hacer el guión histórico y de acuerdo a este guión, va la museografía. Los trajes, las banderas, las espadas, las armas de aquella época, todo absolutamente está basado en el estudio de los investigadores. Mire, por ejemplo, me gustaría conseguir esos azadones que el campesino usaba, los rastrillos con que se jala la hierba o zacate con que alimentaban a los animales en las haciendas de aquel entonces, porque esas fueron las armas que los hombres que se unieron a Hidalgo en el movimiento de Independencia, llevaban para enfrentarse al ejército del gobierno español. Machetes, palos a los que les sacaban punta, garrotes y unos cuantos rifles. Esas eran las armas que los investigadores vanaprovechan para integrar el guión histórico.
En las vitrinas no van a estar todas las banderas. Cuando llegué al Museo encontré dos juegos de banderas, pero son muchas más; en exhibición están sólo 17, ¿por qué?; es que de acuerdo al guión histórico sólo se contemplaba colocar las banderas que representaran una etapa importante en la historia de México y es que cada regimiento que participó en la Independencia, se mandaba hacer su propia bandera, aunque no eran representativas. Por cierto, la Bandera Trigarante ya la vamos a meter a la vitrina general en donde está la colección de banderas.
-Maestra, pasemos ahora a la tercera etapa. ¿Qué comprende ésta?
-Estamos terminando el proyecto de la segunda etapa y ya estoy elaborando el de la tercera, con lo que cerraré el ciclo de restauración y acervo cívico-cultural, que es nada menos, el Santuario a la Patria, verdadero corazón de este recinto, así lo considero sin temos a equivocarme. Para ello, convoqué a los historiadores del Consejo de la Crónica Municipal, a los arquitectos, a los museógrafos y a los investigadores, a Víctor Hugo Jaso, director del Museo del Fuerte de San Diego, quien vino con todo su equipo de colaboradores; les presenté mis ideas y ellos propusieron y las enriquecieron. Después de esto, elaboramos el proyecto y lo entregué al diputado federal de este distrito, Esteban Albarrán Mendoza -mi hijo-, para que tuviera una base con el fin de lograr etiquetar el recurso en la Cámara de Diputados. De esta manera, Esteban logra que para la tercera etapa de restauración, la Cámara autorizara a la Secretaría de Hacienda a través de Conaculta, otorgar al Museo de la Bandera la cantidad de 2 millones de pesos que serán única y exclusivamente para la restauración del Santuario a la Patria. Por otra parte, como usted ve, se están restaurando también en este momento los dos escenariosrios, los vestidores y aunque al recibir la responsabilidad del Museo de la Bandera, le hice algunos arreglos al que se le llamaba Auditorio “A”, al cual le impusimos el nombre de “Vicente Guerrero”, le cambié el piso que era de cemento firme y le puse loseta, cuyos gastos materiales corrieron a cargo del profesor Jorge Albarrán Jaramillo, mi esposo, y del entonces diputado local por Iguala, Esteban Albarrán Mendoza. Con mi sueldo, pagué la mano de obra. Bien, esta remodelación no está incluida en la tercera etapa, aquí hago un paréntesis para platicarle del recurso que conseguí para los dos escenarios. En el año 2010, el Gobierno del Estado de Guerrero me distinguió con la condecoración “Vicente Guerrero”, máxima presea que otorga el gobernador en turno con motivo del Aniversario de la Erección del Estado de Guerrero, después de que un jurado integrado por eruditos de la cultura en la entidad, analizó mi actuación, decidió entregármela, según reza la convocatoria “Por su conducta o trayectoria ejemplar, actos relevantes e históricos en beneficio del estado de Guerrero” y según palabras del gobernador Torreblanca Galindo “un reconocimiento por su labor en el Museo de la Bandera...”. En el marco de esta celebración, se han instituido premios al mérito civil a distintos personajes de la entidad y también del extranjero que hayan realizado una actividad en beneficio de Guerrero. Pues bien, con este motivo fui nominada para recibir una de estas condecoraciones. La más importante es la medalla “Vicente Guerrero”, la segunda es la “Juan Álvarez” y la tercera es la “Ignacio Manuel Altamirano”. Para mi sorpresa y satisfacción, el jurado me asignó la condecoración “Vicente Guerrero”, presea que me llena de alegría y orgullo porque yo tomé el trabajo del Museo con mucho entusiasmo, empeño e interés por transformarlo, en una palabra, con mucho amor porque se trata del Museo de Iguala, la ciudad a la que quiero tanto porque en ella hice mis estudios de primaria y secundaria y no sólo eso, aquí recibí mi título de profesora de educación primaria, aquí me formé y aquí vivo actualmente con mi familia, entonces, es una forma de retribuirle lo que a mi familia y a mí nos ha dado esta ciudad. Para esta asignación me pidieron que reuniera y enviara todos los reconocimientos que he recibido de las diferentes instituciones educativas, grupos culturales, grupos sociales, inclusive militares, en fin, toda clase de reconocimientos que conservo a través de este tiempo (seis años). Me hablan para darme a conocer el veredicto del jurado, lo que me llenó de orgullo y me siento alagada por ello; pero además, de asignarme la medalla “Vicente Guerrero”, me eligen para ser la persona que pronuncie las palabras a nombre de todos los galardonados. El 27 de Octubre del año 2010 nos vamos a casa Guerrero, me acompañaron mis hijos de los que no tenía la seguridad que estuviesen conmigo por la distancia y por sus actividades que tienen, mis amistades a quienes también invité y que por la misma situación no pudieron estar conmigo. Vino de México una amiga muy querida por mí a quien le dio mucho gusto el hecho de haber compartido con ella este merecimiento; yo estaba feliz porque estaban conmigo mis cuatro hijos, mis nueras, mi yerno, algunos nietos y desde luego, mi esposo, Jorge, quien me ha apoyado en todo y también me ha asesorado. Perdone maestro Mundo el haber hecho la remembranza de todo esto, pero lo hice porque aprovechando esta ocasión, en mi discurso incluí la solicitud pública al gobernador delante de tantos testigos, la de un apoyo económico para emplearlo en los esecenarios del Museo y Santuario. Al terminar la ceremonia y después de haber escuchado el discurso del señor gobernador Zeferino Torreblanca Galindo en donde hace alusión a mi persona (ya nos conocíamos por las relaciones que existían y existen con mi esposo Jorge y mi hijo Esteban), y al por qué me hice acreedora de la máxima presea “Vicente Guerrero”, me aborda el secretario de Obras Públicas, el arquitecto Torres Madrid y me dice que tenía instrucciones del señor gobernador de atender mi petición y me pregunta que cuándo me podría visitar, a lo que le respondí que cuando él me lo indicara lo recibiría con gusto en el Museo de la Bandera. Después de eso hubo un convivio que disfrutamos y nos regresamos felices de la vida, unos a Iguala, otros a México y Esteban se fue a Acapulco en donde tenía una reunión.
-Le voy a hacer una pregunta maestra. Por la trayectoria que usted ha llevado en el Museo de la Bandera y Santuario a la Patria, ha rebasado la figura pública que tiene su esposo Jorge Albarrán Jaramillo, ¿no hay peligro de que se ponga celoso por ello?
-Para nada, al contrario. El se siente muy orgulloso de mis logros, él es mi apoyo sin él quizá no hubiese logrado todo lo que he proyectado, lo que me he propuesto. Habla mi trabajo por mí y la gente me tiene confianza, pero se necesitan también relaciones y Jorge, mi esposo, las tiene. Él ha sido muy comprensivo al permitirme que yo disponga del tiempo necesario para que pueda desempeñar estas actividades en beneficio del Museo. Está convencido de que estoy en el mejor lugar para desarrollar mis ideas. Él me impulsa, me da ideas, me apoya y me relaciona con personas que me pueden ayudar a alcanzar las metas que tengo sobre el Museo. Además, él también es una gente valiosa, pues debo decirle que en el año 2008 se hizo acreedor de la condecoración “Juan Alvarez”, “Por sus méritos de servicios prestados a favor del estado de Guerrero y de sus habitantes”, con motivo del 159 Aniversario de la Erección del Estado de Guerrero, dicho en otras palabras, esta presea la obtuvo por los 400 jardines de niños, 450 escuelas primarias, 77 escuelas secundarias y 2 bachilleratos pedagógicos que creó durante su administración como Director General de Servicios Coordinados de Educación Pública en el Estado de Guerrero, que hoy se llama Secretaría de Educación (SEG). Él fue diputado local y por una iniciativa que presentó, se inscribieron con “letras de oro” los nombres de los héroes guerrerenses en los muros del recinto oficial del Congreso del Estado; como periodista también ha destacado, pues cuando trabajó en México en varios periódicos importantes, lo mandaron como enviado especial a cubrir destacadas e interesantes informaciones a distintos países del mundo y esto no lo hacen con todos, sólo con los que destacan en el oficio del periodismo, en fin, también tiene sus méritos y yo diría: muchos. .
-Bueno, volvamos al Santuario. ¿Qué pasó con el arquitecto Torres Madrid?
- Llega a Iguala y le enseño las áreas que deseo remodelar. Mi idea es de que el escenario hoy llamado “Vicente Guerrero” tenga ya el sistema profesional en toda su forma. Se queda pensativo y con toda honestidad me dice: “Maestra, eso sale muy caro y no traigo ese presupuesto, pero le vamos a remodelar las partes que son claves para un buen funcionamiento de los dos foros”. Me acompañaban en ese momento el arquitecto Juan García Ocampo y el arquitecto Eduardo Gama, éste último venía acompañado de otro arquitecto de nombre Samue. Total que me escucharon con todo respeto los arquitectos y empezaron a tomar forma las ideas que les iba sugiriendo. Por cierto, ellos ya se conocían porque me platicaron que cuando García y Gama eran pasantes o recién titulados, no recuerdo, llegaron a trabajar al despacho precisamente de Torres Madrid; esto me dio una seguridad y confianza de que las cosas iban por buen camino. Ya puestos de acuerdo me preguntó que quién iba a ser el responsable porque los recursos se manejarían por una asignación. El arquitecto Juan García declinó la obra, pues no trabajaba para el gobierno y quedó a cargo de la remodelación el arquitecto Eduardo Gama, quien tiene todo lo necesario para responderle al gobierno. Presupuestó la remodelación en un millón y fracción de pesos, lo envió, lo revisaron y se lo recortaron a 910 mil pesos. En un principio me preguntaron si yo podía manejar este recurso y se me hizo fácil decir que sí, pero resulta que ni el Museo ni la maestra Ninfa, estamos registrados ante la Secretaría de Hacienda para extender recibos hacendarios deducibles de impuesto, de tal manera que el recurso autorizado lo canalizaron a través del Ayuntamiento de Iguala en una cuenta especial, quedando desde luego como depositario. Nosotros no tenemos personalidad jurídica para manejar esas cantidades de dinero. Desde las otras etapas, las dos anteriores, quiero decirle que tampoco he manejado un solo centavo de esos recursos. El dinero se va al Ayuntamiento y de ahí salen los pagos directamente a los proveedores, a los que trabajan y a los que presentan factura de las compras que se les hacen. Los recursos que nos han dado se han gastado en su totalidad, peso sobre peso en las obras que en el Museo se hacen y se han hecho; los proveedores no le dan “diezmos” porque somos estrictos vigilantes y no permitimos que alguien llegue a tomar algo que no le corresponde, a nadie se le da “propina” por la compra de materiales, se ha aprovechado hasta el último centavo que nos autorizaron para dichas remodelaciones. Para este trabajo especial de los escenarios, también se está aplicando todo lo que nos asignó el Gobierno del Estado sin descuentos de nada. El arquitecto Gama, ajustó su presupuesto a 910 mil pesos y de inmediato tomó cartas en el asunto, trajo a su gente, el material necesario sin esperar a que se le diera dinero para ello, pues él tiene mucha solvencia económica y empezaron los trabajos de la tercera etapa. Hasta ahora, se lleva ya un avance de 95% en la remodelación del escenario “Vicente Guerrero”, la parte en donde yo tenía mis oficinas provisionales va a ser la biblioteca con su aire acondicionado y la llamaremos “José Magdaleno Ocampo”. El otro escenario, el que se le conocía como “B”, ahora se llama “Auditorio Ejército Trigarante” tiene sus gradas y va a contar con cabina de proyección y se le puso su aire acondicionado también. Se hicieron los vestidores para los artistas que usarán el escenario “Vicente Guerrero”, se le colocaron espejos, anaqueles, aire acondicionado; aquí se han realizado prácticamente muchos eventos entre obras de teatro, audiciones musicales, conferencias, festivales de danza folclórica, conciertos de ópera, presentaciones de libros, se han presentado compañías internacionales de ballet clásico ruso como “El Lago de los Cisnes”, el coro de Eslovaquia, los grupos artísticos de Costa Rica, Cuba, España, grupos culturales de Colombia quienes nos visitaron durante la Feria de la Bandera este año 2011, recitales poéticos, eventos de diferentes instituciones educativas de Iguala. En fin, se le han dado vida a estas instalaciones llenas de cultura e historia, proporcionadas a quien desee hacer uso de ellas, se dan todas las facilidades con ciertos requerimientos desde luego, no económicos, sino de cuidados para la conservación de los espacios que siempre hemos puesto a la disposición de todas las instituciones educativas y grupos culturales en general.
-¿Quiénes organizan estos eventos internacionales?
-El Museo y el Patronato, bajo una cuota de entrada de recuperación y otros, por decirle un ejemplo, Teléfonos de México va a presentar el Día del Niño una obra de teatro para los hijos de sus trabajadores y les vamos a prestar el local.
-Hay un cobro por prestar estas instalaciones?
-Hay un donativo que se proporciona por ofrecer un espacio, podium, sillas, aparato de sonido, proyector, pantalla, sanitarios e iluminación. Al término del evento, el personal del Museo se encarga de desmontar y guardar todo. El donativo es para mantenimiento del Museo, ya que debe recordar usted que este centro cultural no tiene presupuesto alguno y sí tenemos que adquirir materiales de limpieza como escobas, trapeadores, detergentes, etc. El donativo no es mucho, pero ayuda. Llevo un registro de lo que ha entrado por este concepto y de lo que se ha gastado. Ahora, no solamente los que dan donativo pueden hacer uso de estas instalaciones, no, a aquellos que no pueden aportar dicho donativo, se les proporciona el espacio gratuitamente para que lleven a cabo sus eventos. El donativo es de 300 hasta 800 pesos, el cual no lo considero gravoso.
-Maestra Ninfa ninguna dependencia del gobierno, como el Instituto Guerrerense de la Cultura, le pueden asignar una cantidad para mantenimiento del Museo de la Bandera?
-Desafortunadamente no. Busqué la forma de obtener un presupuesto, pero nunca fue posible, lamentablemente para las cuestiones culturales los gobiernos casi no aportan. Creí que dirigiéndome a la directora del Instituto Guerrerense de la Cultura podría obtener algo, pero mire, en el mes de enero del 2010, mis secretarias de la oficina, que eran Olga Torres Rodríguez y Graciela Hernández Ojeda, acabaron por renunciar, tal vez porque les salieron mejores oportunidades de trabajo, pues aquí el salario es muy bajo. Avisé a Chilpancingo, pidiendo al mismo tiempo que me indicaran los trámites y requisitos para reponer estas empleadas. Me dieron instrucciones de que enviara a las aspirantes para que hicieran un examen y cubrieran esas vacantes. Busqué a dos personas para que reunieran su documentación y presentaran examen para empleo; una lo aprobó y otra no…. ¿y sabe usted a quién tengo como secretaria?, a la que no aprobó, quien sabe por qué no lo aprobó, pues a mí me ha resultado una persona muy efiente. Perdí ese elemento pues no me podían contratar a quien no pasó el examen. Todo el año me la pasé hablando al IGC, al contador, al de personal y nunca me resolvieron nada, fue tanta mi insistencia que al final ya ni me contestaban el teléfono. Me daban mil excusas, largas al asunto y jamás me repusieron ese elemento. Yo necesito que envíen correos electrónicos, manejo de internet, hagan llamadas teléfonicas envío y recepción de correspondencia, elaboración de oficios y otros documentos y ante todo esto esto, lo que hice fue pedirle a la señora Chuy que se quedara conmigo y de mi sueldo le iba a pagar su salario; gano 2 mil 542 pesos quincenales y le pago a mi secretaria 1 mil 500 por quincena y me quedo con 1 mil 42 para emplearlos en gastos propios del Museo. Tengo un año y lo que va de este 2011 pagándole a Chuy para que me apoye. Se perdió la plaza de secretaria, el recurso y todo. Ya llegó la nueva titular del Instituto Guerrerense de la Cultura, licenciada Alejandra Frausto Guerrero de quien espero apoyo, ya que se nota que es una persona accesible y sensible a la cultura, pues hace unos días tuve oportunidad de tener comunicación telefónicamente.
-¿Cuándo cree usted que se terminen los trabajos de remodelación de los dos escenarios?
-Ya están por terminarse. Quiero que en el mes de abril, no sé qué fecha, inaugurar. Me puse en contacto con la Lic. Leopoldina, secretaria de la nueva directora del IGC, licenciada Alejandra Frausto Guerrero para comentar con ella de que en abril rendiré mi informe de labores, voy a inaugurar los trabajos de remodelación que se han hecho y mi deseo es de que me acompañe la directora del IGC a este acto. La Lic. Leopoldina me pidió que le enviara una ficha informativa en donde le señalara todo lo que se le ha hecho al Museo, pues la directora visitará todos los museos de Guerrero y quiere estar bien informada sobre todo del de Iguala de la Independencia.
Cuando el gobernador Ángel Aguirre Rivero anduvo en campaña, al visitar a Diario 21, me dijo: “Ahora que yo sea el gobernador de Guerrero, el Museo de la Bandera va a tener presupuesto”.
Debo aclarar una vez más que el apoyo que le pedí al ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo ha sido para los auditorios exclusivamente cuyas modificaciones están a punto de concluirse. Para la primera, segunda y tercera etapas se ha contado con presupuesto federal.
Tengo ya debidamente afinado el proyecto de la tercera etapa para la que liberaron dos millones de pesos.
-¿Cuál es la tercera etapa?
-El Santuario. Se va a cambiar la Bandera que por el paso del tiempo ya tiene unas picaduras y está decolorándose la tela. Se pondrá un pebetero para que tenga este sacro lugar iluminación con flama permanente, equipo para proyectar imágenes, audio que va a realizarse por parte de investigadores que vendrán a realizar un estudio para la creación del guión histórico. Estamos en ese proceso. Existe la confianza de que se van a poder aplicar los 2 millones de pesos a través del Ayuntamiento como se ha hecho en las tres anteriores ocasiones. Se le pondrá aire acondicionado, se cambiará el piso y es que, insisto, el que tiene por más que se limpia se ve sucio; Jorge, mi esposo, me dice que no lo haga porque el que tiene va de acuerdo con el Santuario y ahí sí difiero con él. El arquitecto Gama me dice que sí se debe cambiar, siguiendo el mismo concepto de la sala de banderas…. Mármol pulido, para que se vea limpio. El museógrafo Víctor Hugo Jasso trae arquitectos, diseñadores como el arquitecto Centella, el diseñador Gustavo Ibarra que coinciden con Gama y conmigo. Planean transformar la entrada del Santuario, pues dicen que la que tiene les parece muy pequeña, le van a dar vista, se le dará otro aspecto; el letrero que tiene también se cambiará. Ah, en la sala introductoria, la primera puerta que está a mano izquierda de la entrada al Museo, en donde está la Bandera Trigarante y unos cuadros que regalaron, ahí se harán unas vitrinas para poner a la Iguala en distintas épocas, además de unos gráficos y sostenes, de acuerdo con la investigación histórica que se está realizando. Se va a colocar una pantalla en donde se proyectará una maqueta virtual en la que se mostrará a la Iguala en distintas etapas. Si lo hacen así, va a quedar muy interesante. Esto y otro poco más, es lo que se piensa hacer con los 2 millones de pesos etiquetados por el diputado Esteban Albarrán Mendoza para el Museo de la Bandera. Estamos en ese proceso. Con ello, deseo fervientemente terminar y cerrar el ciclo de restauración del Museo.
-¿Y usted?
-A mi periódico, a mi familia o a lo mejor aquí mismo, pero ya deseo llevar a feliz término esta tarea que me tracé, misma que me ha dado muchas satisfacciones.
-¿De quién depende usted?
-Del Instituto Guerrerense de la Cultura, soy empleada de confianza. Cuando terminó su periodo de gobierno René Juárez Cisneros, el nuevo gobernador Zeferino Torreblanca me dejó los seis años. Ahora no sé qué piense el Lic. Ángel Aguirre Rivero, pero yo sigo trabajando como siempre, por el Museo y por Iguala.
-Pero es que no se puede quedar inconclusa la obra, todavía le falta la tercera etapa, ya tiene autorizado y liberado el presupuesto de 2 millones de pesos, pienso que va usted a seguir con esta tarea. ¿A qué llama usted etiquetar, quién etiqueta?
-Hacienda tiene un cuadernillo en donde están todas las etiquetaciones y allí aparece que para el Museo de Iguala, le asignan 2 millones de pesos y Hacienda los envía a CONACULTA y ésta dependencia quien ya tiene todo el proyecto, libera el recurso mandándolo a Iguala, al Ayuntamiento directamente porque es el depositario.
-El Diputado Esteban Albarrán Mendoza le consiguió los recursos para la segunda y tercera etapas.
-Sí, mi hijo los gestionó y etiquetó.
-Tiene usted dos apoyos muy grandes, bueno, tres con su esposo Jorge.
-Sí, la verdad sí. Esteban en este momento está en el lugar desde donde puede hacer muchas cosas y para orgullo y satisfacción de él y de su familia las está logrando. Los igualtecos son y serán los directamente beneficiados porque van a tener un Museo de primer nivel, a la altura de otros museos del país y del extranjero, según opinión de peritos en la materia. Por otro lado, tenemos diversas opiniones en el libro de visitas que también dicen y manifiestan lo mismo, que se van emocionados por saber muchas cosas que están expuestas en este histórico lugar; y van a saber más ahora que esté terminada la tercera etapa.
-Maestra Ninfa yo como igualteco tenía la idea de que se construyera en la parte de arriba del Museo, el Teatro de la Ciudad que tanta falta nos hace, pero viendo cómo ha quedado todo esto, enfoco mi idea en otro lugar, hay que buscarlo.
-Pues ya está ese lugar, el que está pegado al Museo, el que ocupaba el Cine Independencia; que alguien busque la manera de conseguir el recurso para comprar ese terreno.
-Sería directamente el Gobierno del Estado, ¿no? Pienso que no sería mala la idea, de que ahora que hay tanto igualteco como funcionarios en el gabinete de Aguirre Rivero, nos dieran una manita.
- Si, claro profesor Mundo. Ya está la inquietud. Es que hay que soñar y realizar esos sueños. Pero que sean sueños factibles, no imposibles.
-Maestra Ninfa, llegamos al final de esta entrevista, la que nos reveló aspectos que muchos desconocemos. De su obra hablará la historia. Le agradezco mucho el tiempo que me concedió en esta segunda ocasión. Muchas gracias.
Copyright: Diario 21
jueves, 21 de abril de 2011
Reivindican en libro a El niño artillero
RODOLFO VALADEZ LUVIANO
Tecpan, 20 de abril. “Uno de los objetivos de esta obra es desnudar la imagen de dos personajes que la historia registra hasta ahora como un mito, Narciso Mendoza El niño artillero y Francisco Ayala, a quienes pretendemos otorgarles un reconocimiento por su valiosa participación durante el rompimiento del sitio de Cuautla y que la historia del adeuda”, puntualizó el escritor, Arturo Ríos Ruiz al presentar su libro El niño de Morelos, en su tierra natal Tecpan.
Al hablar del contenido de su más reciente creación literaria, Ríos Ruiz dijo que “el libro narra la forma en que un pequeño cañón llamado El niño, el cual fue entregado al ejército del general José María Morelos y Pavón, formó parte de los momentos más importantes de la Guerra de Independencia, así como en el rompimiento de los sitios de Cuautla, Acapulco, Huajuapan, entre otros, al grado de ser considerada la primera pieza de artillería del ejército insurgente”.
Los comentarios sobre el libro fuero hechos por el catedrático de la Unidad Académica 6 de esta ciudad, Cruz Barrera Fernández quien calificó al autor de ser perseverante en cuanto a los temas que decide abordar, “muchos de ellos relacionados con la historia de la tierra que lo vio nacer y en los que refleja su deseo porque la sociedad reconozca el alto valor que tuvieron las intervenciones durante la lucha por liberar al país del dominio español de los héroes nacidos en Guerrero, a quienes aún la historia no les ha dado su valor verdadero”.
Parte de ese reconocimiento, declaró en su intervención el escritor, “es el que busco darle a otros valientes personajes, que aunque tuvieron una participación corta durante algunas batallas de aquella época, sus acciones fueron definitivas y fundamentales para las victorias conseguidas por los comandados por Morelos, como Narciso Mendoza El niño artillero y Francisco Ayala, que poco se sabe de sus vidas.
“Es necesario que escritores como Arturo den a conocer sus obras porque ofrecen otros panoramas que nos muestran la historia de una manera muy diferente a como nos la han enseñado en la escuela y que muchas veces no es la real”, manifestó el alcalde Nadín Torralba Mejía al comentar el libro.
Al referirse a la obra, en entrevista para La Jornada Guerrero, el también periodista expuso que hasta ahora el cañón forma parte de la historia de la guerra de Independencia, pero desde que se usó por ultima vez durante el rompimiento del sitio de Cuautla nadie se había preocupado por averiguar en donde estaba, “se sabía de su existencia y la importancia que tuvo, pero si preguntamos donde está, nadie daba una respuesta certera”.
Abundó que la investigación que lo llevó a dar con el sitio donde se encuentra el pequeño cañón y que está contenida en el texto, parte del primer encuentro que tuvo con el cañón usado por el ejército de Morelos, “el cual se dio de forma fortuita después de entrevistar a Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en la ciudad de México, y cuya especialidad es la historia de Emiliano Zapata y quien al conocer mi interés por la historia de Hermenegildo Galeana, me dijo que el niño se encontraba en ese lugar”.
La Jornada Guerrero, 21 de baril de 2001
Tecpan, 20 de abril. “Uno de los objetivos de esta obra es desnudar la imagen de dos personajes que la historia registra hasta ahora como un mito, Narciso Mendoza El niño artillero y Francisco Ayala, a quienes pretendemos otorgarles un reconocimiento por su valiosa participación durante el rompimiento del sitio de Cuautla y que la historia del adeuda”, puntualizó el escritor, Arturo Ríos Ruiz al presentar su libro El niño de Morelos, en su tierra natal Tecpan.
Al hablar del contenido de su más reciente creación literaria, Ríos Ruiz dijo que “el libro narra la forma en que un pequeño cañón llamado El niño, el cual fue entregado al ejército del general José María Morelos y Pavón, formó parte de los momentos más importantes de la Guerra de Independencia, así como en el rompimiento de los sitios de Cuautla, Acapulco, Huajuapan, entre otros, al grado de ser considerada la primera pieza de artillería del ejército insurgente”.
Los comentarios sobre el libro fuero hechos por el catedrático de la Unidad Académica 6 de esta ciudad, Cruz Barrera Fernández quien calificó al autor de ser perseverante en cuanto a los temas que decide abordar, “muchos de ellos relacionados con la historia de la tierra que lo vio nacer y en los que refleja su deseo porque la sociedad reconozca el alto valor que tuvieron las intervenciones durante la lucha por liberar al país del dominio español de los héroes nacidos en Guerrero, a quienes aún la historia no les ha dado su valor verdadero”.
Parte de ese reconocimiento, declaró en su intervención el escritor, “es el que busco darle a otros valientes personajes, que aunque tuvieron una participación corta durante algunas batallas de aquella época, sus acciones fueron definitivas y fundamentales para las victorias conseguidas por los comandados por Morelos, como Narciso Mendoza El niño artillero y Francisco Ayala, que poco se sabe de sus vidas.
“Es necesario que escritores como Arturo den a conocer sus obras porque ofrecen otros panoramas que nos muestran la historia de una manera muy diferente a como nos la han enseñado en la escuela y que muchas veces no es la real”, manifestó el alcalde Nadín Torralba Mejía al comentar el libro.
Al referirse a la obra, en entrevista para La Jornada Guerrero, el también periodista expuso que hasta ahora el cañón forma parte de la historia de la guerra de Independencia, pero desde que se usó por ultima vez durante el rompimiento del sitio de Cuautla nadie se había preocupado por averiguar en donde estaba, “se sabía de su existencia y la importancia que tuvo, pero si preguntamos donde está, nadie daba una respuesta certera”.
Abundó que la investigación que lo llevó a dar con el sitio donde se encuentra el pequeño cañón y que está contenida en el texto, parte del primer encuentro que tuvo con el cañón usado por el ejército de Morelos, “el cual se dio de forma fortuita después de entrevistar a Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en la ciudad de México, y cuya especialidad es la historia de Emiliano Zapata y quien al conocer mi interés por la historia de Hermenegildo Galeana, me dijo que el niño se encontraba en ese lugar”.
La Jornada Guerrero, 21 de baril de 2001
Constructores de Acapulco VIII
Constructores de Acapulco VIII
Anituy Rebolledo Ayerdi
El Supremo retorna a la infancia:
*Le entro sólo que “juéguemos” a la guerrita.
*¡Habla, habla, boca de tabla…!
*¡Botellita de jerez…!
*¡Botellita de vinagre…!
*¡Yo no fui, fue Teté…!
*¡No oigo, no oigo, soy de palo!
La catedral de Acapulco
–Ya está viejo y cansado, no tiene fuerzas ni ánimos para encabezar una cruzada como nunca se ha emprendido en Acapulco.
Así justificaban algunas damas católicas al cura párroco del puerto, Florentino Díaz, por su indeclinable posición contraria a la iniciativa de aquellas para construir ya, de una vez y para siempre, la catedral de Acapulco. Estaban convencidas de que este era el puerto mexicano con futuro más promisorio y por tanto no debía recibir a sus visitantes de todas latitudes con una casa de oración sin techumbre, ruinosa. Se imponía, pues, una moderna, espaciosa y bien ventilada iglesia, digna de nuestra señora de La Soledad y de los acapulqueños.
Y no será la primera vez que sean mujeres las que acepten retos tan formidables como el de emprender una obra majestuosa que será orgullo de los porteños. Hoy mismo, son mujeres las más activas y entusiastas emprendedoras de un proyecto similar, la nueva catedral del puerto cuyas formas modernistas ya apuntan hacia el cielo.
Hablando de futuro promisorio, es el que tiene ante sí el joven arquitecto Rodolfo Lobato Jiménez, egresado del Instituto Tecnológico de Acapulco, cuya tesis profesional sobre la catedral de Acapulco saquearemos, auténticamente, para esta entrega,esperando desde luego su benevolencia.
Anota Lobato Jiménez que destacaban en aquél grupo de entusiastas damas doña Chenchita Sotelo de Batani, doña Apolonia Altamirano de Ramírez (madre de nuestro insigne compositor José Agustín Ramírez ), doña Ángela Lobato y la señorita Eduviges Muñúzuri.
Las primeras aportaciones
Tanto insistieron e insistieron hasta que la terquedad del párroco se dobló. Ayudó mucho la intervención del también sacerdote Isidoro Ramírez, de visita en el puerto, con gran ascendiente sobre el Padre Tino, como le llamaba todo Acapulco.
–Bueno, bueno, está bien, está bien: hagámosle una casita muy bonita y acogedora a nuestra virgencita de La Soledad… ¡y que Dios nos ayude!– la decisión del santo varón provocará el júbilo desbordado de sus promotoras.
Los preparativos de la obra arrancan el 26 de mayo de 1936, cinco años después de iniciada la catedral de Chilapa. Ambas, como ya se sabe, bajo la dirección del arquitecto Federico Mariscal y Piña, constructor también del Palacio del Gobierno del DF y del catafalco de Morelos en uno de los patios de Palacio Nacional. Promotor también de la primera sociedad mexicana de arquitectos del siglo XX y cuyo nombre lleva todavía una cátedra en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
–¡Dinero, necesitamos mucho dinero y hay que obtenerlo a cómo dé lugar, de donde sea y como sea!– declara el grupo su consigna.
–¡Sí, estoy de acuerdo pero sin caer en conductas indecorosas! –ataja con deliciosa picardía la Tía Pola, como le decíamos los Rebolledo Ayerdi a la señora Altamirano de Ramírez, vecinos con ella, patio con patio. Ella, con el frente por las escalinatas de Madero y nos por Independencia.
El grupo se distribuye por zonas una ciudad de poco más de 6 mil habitantes (ello según el censo de población de 1930. Iguala tenía ¡12 mil! Y Chilpancingo 8 mil habitantes). Y en las primeras “boteadas” logran una recaudación generosísima de 14 mil pesos (el tipo de cambio se había disparado a cinco pesos por dólar).
Meticulosas, las damas llevaban un registro acucioso de los donadores y entre los primeros figuraron Jovita Regil de Muñúzuri, en cuya tienda Las 3 BBB, de Escudero, se reunía el grupo voluntario (luego estará ahí o a un lado la imprescindible zapatería El Bazar de Acapulco, de don Jesús Duque, un hispano toda bondad y simpatía que fue la otra cara del clásico gachupín, como los hubo muchos en el puerto. Sus hijos forman hoy familias bonitas y productivas.
Guerrero bronco
Ahí estaban también Doña Susana Urrea de Romero (madre de Manuel y Rafael, histórico beisbolista local el primero), doña Thema Montano, esposa de don Agustín Montano, padres de Lourdes y Tano, propietarios de la farmacia La Salud, en Jesús Carranza; las familias Lobato, Hudson, Añorve y muchas más. No menos generosas serán las aportaciones del general Juan Andrew Almazán, del hotel Anáhuac (más tarde Papagayo), de don Heladio Fernández y de la señora Beatriz Velasco de Alemán, primera dama de Veracruz, a quien sin embargo le gustaba más Acapulco.
Convencidas de que la tarea era demasiado pesada para ellas solas (con maridos e hijos que atender y compromisos sociales que cumplir), las damas voluntarias proponen la creación de un comité oficial aceptando quedarse ellas solo como auxiliares. Pero, eso sí, sin bajar la intensidad de su trabajo. Así, se integrará el Comité Pro Construcción de la Catedral de Acapulco, encabezado por el párroco Leopoldo Díaz y el canónigo Constantino Arizmendi, como vicepresidente. Será secretario don Pedro Díaz, y tesorero don José Fernández Cañedo. Comité que hará la contratación formal con el arquitecto Mariscal, recomendado ampliamente por el Obispo Leopoldo Díaz Escudero.
Radicado en la ciudad de México, el arquitecto Mariscal designará como responsables de la obra a dos colegas y amigos suyos, Pellandini Cusi y Madrigal Solchaga, quienes habían adoptado a Acapulco como patria chiquita. A las primeras de cambio, ambos comprobarán por qué se hablaba de un “Guerrero Bronco”.
Un día cualquiera se escuchan unas detonaciones procedentes del zócalo.
–¿Qué santo se festeja hoy que hay tantos cohetes? –pregunta Madrigal.
–¿Cuetes? ¡Madres, son balazos! –responden a un tiempo los albañiles con quienes dialogan– ¡Pecho tierra o nos lleva la chingada! –ordena uno de ellos con voz de trueno.
Aquellos hombres permanecerán comiendo tierra por casi media hora, tiempo que duró la refriega –supieron después– entre dos “gambas” de pistoleros de la Costa Chica, topados casualmente en el Zócalo. Los dos arquitectos “frasteros” (forasteros), así considerados no obstante su declarado acapulqueñismo, se enfermarán de “correquetealcanza” o chorrillo cuando se enteren de que el encuentro había dejado un saldo sangriento de por lo menos media docena de cadáveres.
–¿Qué culpa tiene Acapulco de que a esos malditos les guste venir a matarse al nivel del mar? –será la reflexión profunda del alcalde Estrada. Hoy válida.
En algunos momentos los miembros del Comité, pero particularmente las damas voluntarias, llegarán a desesperarse cuando el dinero fluya a cuenta gotas, no a raudales como ellas deseaban.
–¡Pero fluye , fluye! –advierte la siempre oportuna Tía Pola– No hay que olvidar que nuestros mayores contribuyentes son la gente del pueblo y la mayoría lo hace con monedas y muy pocos con billetes (el salario mínimo se había establecido dos años atrás, pero aquí era considerado por los patrones hispanos como improbable, producto de “ideas exóticas”).
Santiago Galas
Porque, hay que decirlo, no todos los ricachones se escondían de las damas voluntarias o se quejaban de traer cartera vacías. Los había como el general Almazán (citado ya como dueño del hotel Anáhuac-Papagayo), quien él mismo se fijó una donación de mil quinientos pesos mensuales. Más espléndido será el empresario español Santiago Galas, cuya aportación era de dos mil pesos, también mensuales.
El señor Galas, el impresor de los famosos calendarios pintados por el español Helguera, cuyos temas mexicanos henchían de orgullo nacionalista a sus poseedores, tendrá aquí una amarga experiencia. Construye un edificio de apartamentos y locales comerciales en parte de lo que había sido el mercado de El Parazal (hoy Artesanías). Concluida apenas la obra negra suspende la construcción y ahí queda. Cuando finalmente quiera terminarlo no podrá hacerlo por estar cercado el inmueble por barracas de comerciantes fijos, semifijos y ambulantes. No los moverán, advierten sus líderes, ni con una ni con la bomba atómica. Y no los movieron.
Adquiere más tarde el edificio Galas el empresario local don Santiago Navarrete (papá de Fernando, director de Diario 17). Cerrado el trato, el simpático y amiguero Reynaldo Manzanares (el de la funeraria con su nombre) llega al café con la nueva: “¡Chago mató víboras en día viernes!”. Se hizo de ese edificiazo casi regalado: 6 u 8 millones de pesos, ¡una bicoca! Este mortal se echó mano a la bolsa del pantalón, asegurándose de llevar los dos pesos del café, propina incluida.
La Soledad, generala
“¡A’i la llevan, a’i la llevan”, era la cantinela de Pioquinto el tubero (de tuba, la sabia de la palmera, no del instrumento musical y tampoco de tubo), al recalar todas las tardes en su casa del Teconche, luego de recorrer las cantinas del barrio de La Playa.
Y a’i la llevaban, efectivamente. Siempre con una lentitud desesperante para todo mundo pues el avance dependía del caudal de las recaudaciones. Estamos en 1944 –anota Lobato Jiménez– y la obra negra aun no se termina. Los acapulqueños, sin embargo, no cejan en su empeño por darle una casa grande a la patrona de La Soledad.
Por la Gran Guerra escasea el acero necesario para las estructuras de la cúpula central y sólo se consigue muy caro en el mercado negro. El Comité viaja a la ciudad de México para encontrarlo, milagrosamente, dirán las damas, en la Casa Hermanos López. La factura por 70 mil pesos desfondará la tesorería a cargo de don Pepe Cañedo, así llamado por todos.
Para 1950 las torres siguen mochas y la cúpula central está lista, pero sin su cubierta azul. Los interiores empiezan a recubrirse con azulejos color amarillo, todo de Talavera, traído de Puebla. Las columnas son recubiertas con mármol guerrerense. El párroco Bernardo García se encargará durante su estancia de las macizas bancas, mismo mobiliario actual, así como del piso de granito.
Gran conmoción entre la curia y la feligresía: Se terminan el altar mayor y las capillas de la virgen de Guadalupe y del Sagrado Corazón de Jesús. La imagen de la primera es obsequiada por doña Beatriz Velasco de Alemán, ya primera dama de la nación, y el segundo traído de España por su donador don Heladio Fernández. La virgen de La Soledad es la misma obsequiada por el rey Felipe II. Recibirá más tarde, en ceremonia militar celebrada el Fuerte de San Diego, el bastón de mando y la banda de generala del ejército realista. Hoy las sigue portando.
Veinte años después de iniciada la catedral de Acapulco, en 1956, las cúpulas mayor y la del presbiterio estaban cubiertas con azulejo y estrellas amarillas. Las torres lanzadas al cielo con sus cúpulas abulbadas cubiertas también por azulejo talaverino. Tal como está actualmente.
Reacciones
Las reacciones de los lugareños, cuando se rematen las cúpulas estilo bizantino (los interiores al más puro estilo art decó, nacido en la exposición de Artes Decorativos de París en 1925), irán del aplauso entusiasta al rechazo incluso agresivo. No faltará la chistología muy acapulqueña –a veces fina, las más de las veces vulgar–. Tres muestras:
Constantinopla
Un enorme y elegante yate penetra lentamente a la bahía de Acapulco. El patrón de la nave y jefe de familia llama con grandes voces a la esposa:
–¡Vieja, vieja, nos equivocamos, nos equivocamos! ¡Llegamos a Constantinopla y no a Acapulco!.
–¡Te equivocaste tú, viejo pendejo!
Lectura infantiles
Adjudicando falsamente al párroco Díaz el proyecto de la Catedral de N.S. de la Soledad, no faltará quienes, al calor de varios tarros de la cerveza de barril en la vecina Bavaria, disciernan doctoralmente:
–El padre Tino copió la catedral de sus lecturas infantiles, particularmente las de Las mil y una noches.
Bolas
El cabrón curita quiso reflejar con las bolas cupulares el carácter de los Acapulqueños. ¡Güevones, pues!
Pecado
Cada acapulqueño tuvo entonces –tiene ahora– su propia opinión sobre el estilo de la catedral que ya cumple 70 años. Las más, nunca exteriorizadas en público por temor al pecado.
La tierra tiembla
–Poco durará esta tacita de porcelana oriental– lamenta Lobato –Entonces, la tierra temblará…
El Sur, 21 de abril de 2011
Anituy Rebolledo Ayerdi
El Supremo retorna a la infancia:
*Le entro sólo que “juéguemos” a la guerrita.
*¡Habla, habla, boca de tabla…!
*¡Botellita de jerez…!
*¡Botellita de vinagre…!
*¡Yo no fui, fue Teté…!
*¡No oigo, no oigo, soy de palo!
La catedral de Acapulco
–Ya está viejo y cansado, no tiene fuerzas ni ánimos para encabezar una cruzada como nunca se ha emprendido en Acapulco.
Así justificaban algunas damas católicas al cura párroco del puerto, Florentino Díaz, por su indeclinable posición contraria a la iniciativa de aquellas para construir ya, de una vez y para siempre, la catedral de Acapulco. Estaban convencidas de que este era el puerto mexicano con futuro más promisorio y por tanto no debía recibir a sus visitantes de todas latitudes con una casa de oración sin techumbre, ruinosa. Se imponía, pues, una moderna, espaciosa y bien ventilada iglesia, digna de nuestra señora de La Soledad y de los acapulqueños.
Y no será la primera vez que sean mujeres las que acepten retos tan formidables como el de emprender una obra majestuosa que será orgullo de los porteños. Hoy mismo, son mujeres las más activas y entusiastas emprendedoras de un proyecto similar, la nueva catedral del puerto cuyas formas modernistas ya apuntan hacia el cielo.
Hablando de futuro promisorio, es el que tiene ante sí el joven arquitecto Rodolfo Lobato Jiménez, egresado del Instituto Tecnológico de Acapulco, cuya tesis profesional sobre la catedral de Acapulco saquearemos, auténticamente, para esta entrega,esperando desde luego su benevolencia.
Anota Lobato Jiménez que destacaban en aquél grupo de entusiastas damas doña Chenchita Sotelo de Batani, doña Apolonia Altamirano de Ramírez (madre de nuestro insigne compositor José Agustín Ramírez ), doña Ángela Lobato y la señorita Eduviges Muñúzuri.
Las primeras aportaciones
Tanto insistieron e insistieron hasta que la terquedad del párroco se dobló. Ayudó mucho la intervención del también sacerdote Isidoro Ramírez, de visita en el puerto, con gran ascendiente sobre el Padre Tino, como le llamaba todo Acapulco.
–Bueno, bueno, está bien, está bien: hagámosle una casita muy bonita y acogedora a nuestra virgencita de La Soledad… ¡y que Dios nos ayude!– la decisión del santo varón provocará el júbilo desbordado de sus promotoras.
Los preparativos de la obra arrancan el 26 de mayo de 1936, cinco años después de iniciada la catedral de Chilapa. Ambas, como ya se sabe, bajo la dirección del arquitecto Federico Mariscal y Piña, constructor también del Palacio del Gobierno del DF y del catafalco de Morelos en uno de los patios de Palacio Nacional. Promotor también de la primera sociedad mexicana de arquitectos del siglo XX y cuyo nombre lleva todavía una cátedra en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
–¡Dinero, necesitamos mucho dinero y hay que obtenerlo a cómo dé lugar, de donde sea y como sea!– declara el grupo su consigna.
–¡Sí, estoy de acuerdo pero sin caer en conductas indecorosas! –ataja con deliciosa picardía la Tía Pola, como le decíamos los Rebolledo Ayerdi a la señora Altamirano de Ramírez, vecinos con ella, patio con patio. Ella, con el frente por las escalinatas de Madero y nos por Independencia.
El grupo se distribuye por zonas una ciudad de poco más de 6 mil habitantes (ello según el censo de población de 1930. Iguala tenía ¡12 mil! Y Chilpancingo 8 mil habitantes). Y en las primeras “boteadas” logran una recaudación generosísima de 14 mil pesos (el tipo de cambio se había disparado a cinco pesos por dólar).
Meticulosas, las damas llevaban un registro acucioso de los donadores y entre los primeros figuraron Jovita Regil de Muñúzuri, en cuya tienda Las 3 BBB, de Escudero, se reunía el grupo voluntario (luego estará ahí o a un lado la imprescindible zapatería El Bazar de Acapulco, de don Jesús Duque, un hispano toda bondad y simpatía que fue la otra cara del clásico gachupín, como los hubo muchos en el puerto. Sus hijos forman hoy familias bonitas y productivas.
Guerrero bronco
Ahí estaban también Doña Susana Urrea de Romero (madre de Manuel y Rafael, histórico beisbolista local el primero), doña Thema Montano, esposa de don Agustín Montano, padres de Lourdes y Tano, propietarios de la farmacia La Salud, en Jesús Carranza; las familias Lobato, Hudson, Añorve y muchas más. No menos generosas serán las aportaciones del general Juan Andrew Almazán, del hotel Anáhuac (más tarde Papagayo), de don Heladio Fernández y de la señora Beatriz Velasco de Alemán, primera dama de Veracruz, a quien sin embargo le gustaba más Acapulco.
Convencidas de que la tarea era demasiado pesada para ellas solas (con maridos e hijos que atender y compromisos sociales que cumplir), las damas voluntarias proponen la creación de un comité oficial aceptando quedarse ellas solo como auxiliares. Pero, eso sí, sin bajar la intensidad de su trabajo. Así, se integrará el Comité Pro Construcción de la Catedral de Acapulco, encabezado por el párroco Leopoldo Díaz y el canónigo Constantino Arizmendi, como vicepresidente. Será secretario don Pedro Díaz, y tesorero don José Fernández Cañedo. Comité que hará la contratación formal con el arquitecto Mariscal, recomendado ampliamente por el Obispo Leopoldo Díaz Escudero.
Radicado en la ciudad de México, el arquitecto Mariscal designará como responsables de la obra a dos colegas y amigos suyos, Pellandini Cusi y Madrigal Solchaga, quienes habían adoptado a Acapulco como patria chiquita. A las primeras de cambio, ambos comprobarán por qué se hablaba de un “Guerrero Bronco”.
Un día cualquiera se escuchan unas detonaciones procedentes del zócalo.
–¿Qué santo se festeja hoy que hay tantos cohetes? –pregunta Madrigal.
–¿Cuetes? ¡Madres, son balazos! –responden a un tiempo los albañiles con quienes dialogan– ¡Pecho tierra o nos lleva la chingada! –ordena uno de ellos con voz de trueno.
Aquellos hombres permanecerán comiendo tierra por casi media hora, tiempo que duró la refriega –supieron después– entre dos “gambas” de pistoleros de la Costa Chica, topados casualmente en el Zócalo. Los dos arquitectos “frasteros” (forasteros), así considerados no obstante su declarado acapulqueñismo, se enfermarán de “correquetealcanza” o chorrillo cuando se enteren de que el encuentro había dejado un saldo sangriento de por lo menos media docena de cadáveres.
–¿Qué culpa tiene Acapulco de que a esos malditos les guste venir a matarse al nivel del mar? –será la reflexión profunda del alcalde Estrada. Hoy válida.
En algunos momentos los miembros del Comité, pero particularmente las damas voluntarias, llegarán a desesperarse cuando el dinero fluya a cuenta gotas, no a raudales como ellas deseaban.
–¡Pero fluye , fluye! –advierte la siempre oportuna Tía Pola– No hay que olvidar que nuestros mayores contribuyentes son la gente del pueblo y la mayoría lo hace con monedas y muy pocos con billetes (el salario mínimo se había establecido dos años atrás, pero aquí era considerado por los patrones hispanos como improbable, producto de “ideas exóticas”).
Santiago Galas
Porque, hay que decirlo, no todos los ricachones se escondían de las damas voluntarias o se quejaban de traer cartera vacías. Los había como el general Almazán (citado ya como dueño del hotel Anáhuac-Papagayo), quien él mismo se fijó una donación de mil quinientos pesos mensuales. Más espléndido será el empresario español Santiago Galas, cuya aportación era de dos mil pesos, también mensuales.
El señor Galas, el impresor de los famosos calendarios pintados por el español Helguera, cuyos temas mexicanos henchían de orgullo nacionalista a sus poseedores, tendrá aquí una amarga experiencia. Construye un edificio de apartamentos y locales comerciales en parte de lo que había sido el mercado de El Parazal (hoy Artesanías). Concluida apenas la obra negra suspende la construcción y ahí queda. Cuando finalmente quiera terminarlo no podrá hacerlo por estar cercado el inmueble por barracas de comerciantes fijos, semifijos y ambulantes. No los moverán, advierten sus líderes, ni con una ni con la bomba atómica. Y no los movieron.
Adquiere más tarde el edificio Galas el empresario local don Santiago Navarrete (papá de Fernando, director de Diario 17). Cerrado el trato, el simpático y amiguero Reynaldo Manzanares (el de la funeraria con su nombre) llega al café con la nueva: “¡Chago mató víboras en día viernes!”. Se hizo de ese edificiazo casi regalado: 6 u 8 millones de pesos, ¡una bicoca! Este mortal se echó mano a la bolsa del pantalón, asegurándose de llevar los dos pesos del café, propina incluida.
La Soledad, generala
“¡A’i la llevan, a’i la llevan”, era la cantinela de Pioquinto el tubero (de tuba, la sabia de la palmera, no del instrumento musical y tampoco de tubo), al recalar todas las tardes en su casa del Teconche, luego de recorrer las cantinas del barrio de La Playa.
Y a’i la llevaban, efectivamente. Siempre con una lentitud desesperante para todo mundo pues el avance dependía del caudal de las recaudaciones. Estamos en 1944 –anota Lobato Jiménez– y la obra negra aun no se termina. Los acapulqueños, sin embargo, no cejan en su empeño por darle una casa grande a la patrona de La Soledad.
Por la Gran Guerra escasea el acero necesario para las estructuras de la cúpula central y sólo se consigue muy caro en el mercado negro. El Comité viaja a la ciudad de México para encontrarlo, milagrosamente, dirán las damas, en la Casa Hermanos López. La factura por 70 mil pesos desfondará la tesorería a cargo de don Pepe Cañedo, así llamado por todos.
Para 1950 las torres siguen mochas y la cúpula central está lista, pero sin su cubierta azul. Los interiores empiezan a recubrirse con azulejos color amarillo, todo de Talavera, traído de Puebla. Las columnas son recubiertas con mármol guerrerense. El párroco Bernardo García se encargará durante su estancia de las macizas bancas, mismo mobiliario actual, así como del piso de granito.
Gran conmoción entre la curia y la feligresía: Se terminan el altar mayor y las capillas de la virgen de Guadalupe y del Sagrado Corazón de Jesús. La imagen de la primera es obsequiada por doña Beatriz Velasco de Alemán, ya primera dama de la nación, y el segundo traído de España por su donador don Heladio Fernández. La virgen de La Soledad es la misma obsequiada por el rey Felipe II. Recibirá más tarde, en ceremonia militar celebrada el Fuerte de San Diego, el bastón de mando y la banda de generala del ejército realista. Hoy las sigue portando.
Veinte años después de iniciada la catedral de Acapulco, en 1956, las cúpulas mayor y la del presbiterio estaban cubiertas con azulejo y estrellas amarillas. Las torres lanzadas al cielo con sus cúpulas abulbadas cubiertas también por azulejo talaverino. Tal como está actualmente.
Reacciones
Las reacciones de los lugareños, cuando se rematen las cúpulas estilo bizantino (los interiores al más puro estilo art decó, nacido en la exposición de Artes Decorativos de París en 1925), irán del aplauso entusiasta al rechazo incluso agresivo. No faltará la chistología muy acapulqueña –a veces fina, las más de las veces vulgar–. Tres muestras:
Constantinopla
Un enorme y elegante yate penetra lentamente a la bahía de Acapulco. El patrón de la nave y jefe de familia llama con grandes voces a la esposa:
–¡Vieja, vieja, nos equivocamos, nos equivocamos! ¡Llegamos a Constantinopla y no a Acapulco!.
–¡Te equivocaste tú, viejo pendejo!
Lectura infantiles
Adjudicando falsamente al párroco Díaz el proyecto de la Catedral de N.S. de la Soledad, no faltará quienes, al calor de varios tarros de la cerveza de barril en la vecina Bavaria, disciernan doctoralmente:
–El padre Tino copió la catedral de sus lecturas infantiles, particularmente las de Las mil y una noches.
Bolas
El cabrón curita quiso reflejar con las bolas cupulares el carácter de los Acapulqueños. ¡Güevones, pues!
Pecado
Cada acapulqueño tuvo entonces –tiene ahora– su propia opinión sobre el estilo de la catedral que ya cumple 70 años. Las más, nunca exteriorizadas en público por temor al pecado.
La tierra tiembla
–Poco durará esta tacita de porcelana oriental– lamenta Lobato –Entonces, la tierra temblará…
El Sur, 21 de abril de 2011
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