domingo, 24 de abril de 2011

Celebran el Mochitlán la promulgación del Plan del Zapote


Ofrenda de honor a don Anselmo Bello



*Fue el primer movimiento que desconoció al régimen de Porfirio Díaz, y lo impulsó el terrateniente Anselmo Bello

El subsecretario de desarrollo Económico, Miguel García Malpica, encabezó la ceremonia del 110 aniversario del Plan del Zapote, promulgado en el municipio de Mochitlán en 1901. En el evento estuvo presente el presidente municipal de Mochitlán, Oscar Alberto López Sánchez, y autoridades municipales, quienes colocaron una ofrenda floral a Don Anselmo Bello promulgador el plan.

El escritor guerrerense Mauricio Leyva Castrejón rescató del olvido un hecho histórico que a la luz de las conmemoraciones de 2010, cobra particular importancia. Se trata del primer movimiento que desconoció el régimen de Porfirio Díaz, el cual marcó una línea de continuidad que años después desembocó en la Revolución Mexicana y que hoy encuentra resonancia en la novela histórica El Plan del Zapote: la primera rebelión del siglo XX.

Para Mauricio Leyva, el Plan del Zapote constituye un antecedente importante del movimiento armado de 1910, en dos vertientes fundamentales: la primera, ser formalmente el primer levantamiento que desconoce al gobierno de Porfirio Díaz; la segunda, que su esencia parte no de un hombre oprimido por las desigualdades en su persona, sino de un acaudalado que consideró que la situación de los mexicanos no era equitativa, Anselmo Bello.

Indicó que el manifiesto dado a conocer el 21 de abril de 1901, toma ese nombre por haber sido firmado al pie de un árbol de zapote prieto en el municipio de Mochitlán, Guerrero. Bajo su sombra, Bello reunió a los trabajadores de su extensa tierra –más de 400 hectáreas, así como a un grupo de jóvenes abogados y escritores que no coincidían con un gobierno dictatorial como el que representaba Porfirio Díaz.

La esencia del Plan de El Zapote se sustenta en dos ejes fundamentales: el reparto agrario y la no reelección. Y en opinión de Mauricio Leyva, se trató de un movimiento de corte intelectual e ideológico, apoyado desde el centro del país por los hermanos Flores Magón y El Hijo del Ahuizote con Daniel Cabrera, que llegó al uso de las armas como último recurso para ver cumplidas sus demandas.

Relató que la lucha de estos jóvenes de 18 o 19 años, comenzó en 1898, a través de la prensa escrita, con una propuesta más intelectual que militar. En ese espacio de dos años ocurrió la muerte de Diego Álvarez, principal cacique político del estado, la de Vicente Jiménez con quien había vivido en pugna, y también la de Canuto Neri, tercero en importancia, lo que dejó a la población en la orfandad política.

“No había una imagen que frenara las políticas atroces que aplicaba el gobierno de Díaz. De cara a las elecciones para gobernador de 1900 y ante el hecho de que hasta entonces ninguno de los gobernantes había nacido en Guerrero y por ello se ausentaban por largos periodos, decidieron postular a Rafael Castillo Calderón como candidato de la sociedad civil”, puntualizó.

A decir de Leyva Castrejón, la autoridad municipal de entonces redactó una carta al presidente Díaz en la que lo alertaba de una “insurrección”. Para reprimirla, Díaz envió al teniente coronel Victoriano Huerta para perseguir a Anselmo Bello, quien incluso utilizó el recurso fallido de la denuncia alentada por una recompensa de 20 mil pesos.
Ayudado por Eucaria Apreza, quien en la ciudad de Chilapa se sumó a la lucha, el antiguo terrateniente salió de Guerrero con rumbo a Estados Unidos, para después regresar a Durango, donde cambió de nombre, se casó y puso a su descendiente el nombre de Porfirio, a fin de borrar cualquier indicio de su paradero.

Comentó que el suceso cobró tal importancia que Porfirio Díaz, aunque sabía que militarmente no podían hacer mucho. sí podía alcanzar una resonancia política, por lo que envió a Victoriano Huerta para controlar y tener vigiladas las elecciones en las que impuso a otro candidato. Ante ello y como una manifestación de hartazgo, la población decide levantarse en armas y Huerta, a manera de escarmiento, fusila a más de 50 inocentes, acción que le permite alcanzar el grado de general y catapulta su fama como sanguinario.

Leyva indicó que los principales actores del plan lograron huir, a excepción de Eusebio Santamaría Almonte, bisnieto de José María Morelos, quien quería mantener el movimiento armado. Acosado, logró refugiarse en Iguala, en la casa de su amigo Elías Ramírez, pero al poco tiempo fueron aprehendidos y fusilados. Ellos, fueron los únicos rebeldes que perdieron la vida, además de los 50 inocentes fusilados.

A partir de entonces, explicó el poeta y novelista, se dio una línea de continuidad que no se rompería. Nueve años después, los hombres y mujeres que tomaron parte en el movimiento, participarían activamente en la Revolución en el sur del país: Salustio Carrasco, Eucaria Apreza, la familia de Anselmo Bello (de quien se perdió el rastro en 1921), Julián Blanco, todos descollan y tienen un papel fundamental; curiosamente el único que terminó sirviendo a Huerta fue el candidato y promotor del movimiento, Rafael Castillo Calderón.

El autor detalló que decidió escribir el libro a manera de novela, por un interés personal de presentar la historia de forma distinta, no tan académica, con el fin de darle mayor agilidad. Sin embargo, aclaró que todo está apegado a la realidad y que únicamente echó mano de la creatividad literaria para recrear el contexto y el entorno.
Mauricio Leyva es egresado de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero y tiene estudios de Creación Literaria por la Universidad del Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México.

Ha publicado los poemarios Hojas secas y A tabaco y café, así como en alguna antologías. Ha incursionado en la dramaturgia, terreno en el que escribió la obra Sentimientos de la Nación.

El libro El Plan del Zapote: la primera rebelión del siglo XX publicado por el Conaculta y el gobierno del estado de Guerrero, a través del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artísticos (PECDA), a escasos dos meses de su puesta en circulación agotó ya su primera edición y de acuerdo con el autor, en breve podría ser reeditado.

Cortesía del portal El MEXICANO



Suplemento vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, 22 de abril de 2011

1 comentario:

  1. Entre los dirigentes del movimiento juvenil contra Díaz estaban efectivamente Anselmo Bello, el Dr. Eusebio S. Almonte, Castillo Calderón y otros, pero después de la matanza de civiles en Mochitlán se acobardan y salen disfrazados del Estado, como Anselmo Bello que tal vez se disfraza de carbonero y se va a Durango, Castillo Calderón a Chihuahua donde Porfirio Díaz le da el puesto de Juez de Distrito, etc., pero el joven Dr. Eusebio S. Almonte es el único que no renuncia a sus ideales y se refugia en Mezcala donde el cacique lo toma preso y el Prefecto lo lleva a la Cañada del Zopilote donde lo fusila el 5 de junio de 2014. Es el único que merece honores por ese movimiento. Sus restos están en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Chilpancingo.

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