lunes, 28 de febrero de 2011

El paradero del cañón, considerado como la primera pieza de artillería usada por el Ejército insurgente, es descifrado en el nuevo libro del investiga



En búsqueda de El Niño de Morelos

RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsal)

Tepcan, 27 de febrero. “A pesar de que todo el mundo habla de él y se conoce la importancia que tuvo durante la guerra de independencia, hasta ahora, muchos desconocen el paradero del cañón llamado El Niño, el cual es considerado la primera pieza de artillería usada por el Ejército insurgente”, dijo el historiador Arturo Ríos Ruiz al hablar de su más reciente investigación, que lo llevó a dar con el sitio donde se encuentra el arma que fue donada por el general Hermenegildo Galeana a José María Morelos y Pavón.

Hasta ahora, el cañón forma parte de la historia de la guerra de Independencia, pero desde que se usó por última vez durante el rompimiento del sitio de Cuautla nadie se había preocupado por averiguar dónde estaba. “Se sabía de su existencia y la importancia que tuvo, pero si preguntamos dónde está, nadie daba una respuesta certera”, sostuvo el escritor.

Ríos Ruiz dijo que la investigación que lo llevó a dar con el sitio donde se encuentra el pequeño cañón, está contenida en su más reciente obra literaria que lleva por nombre El Niño de Morelos, primera pieza de artillería de la insurgencia.
En entrevista para La Jornada Guerrero, el investigador contó que el encuentro con el cañón usado por el Ejército de Morelos se dio de forma fortuita: “todo inició después de entrevistar a Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, que está en el Castillo de Chapultepec en la ciudad de México, y cuya especialidad es la historia de Emiliano Zapata y quien al conocer mi interés por la historia de Hermenegildo Galeana, me dijo que El Niño se encontraba en ese lugar”.
“La noticia me sorprendió”, reconoció el historiador sobre todo si se toma en cuenta que después de 199 años en que se tuvo la última noticia de su existencia, ahora vuelve a aparecer, “sólo que en la sala donde se exhibe en el Museo está debajo de un enorme mural que hace que la mirada se desvíe y pase desapercibido, pero lo importante es que ya lo pudimos ver físicamente”.

Ríos Ruiz expuso que de acuerdo con la investigación el cañón, que fue donado a Morelos por los Galeana ricos el 8 de noviembre de 1810, en la hacienda de San José de los Arenales, otra de las haciendas que poseían, es considerada la primera pieza de artillería del Ejército insurgente y Clara, que era el apodo con el que se conocía al hombre de color que lo accionaba, se clasifica como el primer artillero de la historia de la independencia del país.

El arma participó en la toma del Veladero, de Tixtla, de Chilapa, de Taxco, y en el rompimiento del sitio de Cuautla que fue la victoria más grande en la que tuvo presencia, “en esa ocasión, Morelos ideó una táctica, pues al ser un cañón pequeño no era considerado como parte de la artillería del cura por los observadores del realista Calleja, por eso tuvo una destacada participación en las batallas en las que fue usado”, remembró el también periodista.

El Niño, continuó, se perdió cuando se cayó en el trayecto rumbo a Ocuituco, donde Morelos, después de romper el sitio de Cuautla, se dirigía a esconderse y lo encontró un general realista de nombre Pedro Zarzosa quien lo entregó posteriormente. Fue hasta 1879 cuando Porfirio Díaz formó el Museo de la Artillería cuando apareció de nueva cuenta el cañoncito, que después fue trasladado al Museo de Historia y Etnología formado por Venustiano Carranza y después al Museo de Antropología e Historia creado por Lázaro Cárdenas hasta que se quedó en el Museo del Castillo de Chapultepec, donde está actualmente.

La Jornada Guerrero, 28 de febrero de 2011

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